ClickCease ¿Cuál es nuestra fuente de valor? Aquella de la que depende la autoestima | Paramita
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Sería lindo no hablar de autoestima, o que no fuese objeto de discusión, pero es lindo hacerlo cuando es necesario. Necesario para que, cuando nuestra “autoestima” sea la protagonista de diálogos internos y diversas situaciones, trascienda lo que nos autolimita. ¿Por qué es importante hablar de esto? La autoestima es un factor determinante para nuestro éxito en distintas áreas de vida, incluso en el desarrollo espiritual que, cuando es nuestro gran proyecto, abraza toda nuestra vida. Esto nos da una pista de que el poder está en nosotros; ahora hablaremos de la base de la autoestima: la fuente.

1.  Autoestima desde la perspectiva de la fuente

Autoestima” tiene casi tantas definiciones como autores de la psicología que se han dedicado a estudiar el tema. Pero esa variedad tiene unas ideas en común: 

  • cómo nos valoramos
  • el valor personal que nos autoatribuimos y
  • la idea de “juicios” con los que nos evaluamos a nosotros mismos

Y me atrevería a decir también:

  • con que nos tratamos a nosotros mismos

Desde la psicología budista, podemos decir que estamos acostumbrados a esperar confirmación de nuestro valor propio en fuentes pobres. Pobres, quiero decir, en relación a nuestra verdadera naturaleza y a lo que realmente podemos dar. Y nosotros mismos, sin darnos cuenta, influidos por tendencias sociales, culturales, personales, familiares, memorias, relaciones, entre otras muchas, las hemos ido seleccionando y dándoles un valor incuestionable.

Esto significa que ponemos nuestra autovaloración en fuentes externas, superficiales y fútiles, que son como lindas fuentes de agua opaca por el óxido de las monedas que ahí lanzamos, esperando algo bueno que confirme nuestro valor; ahí apostamos. Y aquí ya hay un engaño, porque no podemos extraer confianza y valor propio de algo externo.

Sin embargo, desmantelando el engaño hay una fuente fundamental, profunda y pura de nuestro valor… que es como el latido de nuestra verdadera naturaleza. No sería justo para nosotros seguir ignorando esto. 

Llegado aquí, podríamos preguntarnos: “Yo ¿dónde encuentro mi valor?, ¿qué cosas, situaciones o personas creo que reflejan realmente quién soy?, ¿qué valoro en mí?, ¿qué significa ‘valorarme’?, ¿qué podría ser una fuente pura de valor personal?”.

2.  Es necesario hablar de autoestima

a) Cómo nos autoevaluamos hoy en día

Se ha concluido en variados estudios que la autoestima es el principal predictor interno de nuestro éxito (por encima de la inteligencia) y que esta autovaloración también es un factor crucial en nuestra estabilidad y satisfacción a largo plazo. 

Además, se ha demostrado que la autoestima no es consecuencia de cómo nos va en la vida. Es decir, si no obtenemos los resultados que queremos o no nos tratan como queremos, eso, por sí mismo, no define quiénes somos ni nuestro valor ni si somos capaces o merecedores de cosas buenas. 

¡Por el contrario! Somos nosotros quienes atribuimos significado a nuestros resultados y demás, sobre quiénes somos y lo valiosos que somos. ¡Y creemos que ese significado es cierto!, dándole poder sobre nosotros mismos.

Y debemos saber que esos significados, esa evaluación que hacemos sobre quiénes somos y nuestros valores depende de varias cosas. De ellas destaco:

  • nuestra relación con el mundo
  • nuestra relación con esos resultados o aconteceres que esperamos
  • nuestra percepción 
  • nuestra cosmovisión
  • nuestra comprensión de cómo funcionamos

Es decir, en función de cuánto dependemos de eso que esperamos para sentirnos contentos, de lo que valoramos en el mundo, de lo que  creemos que es verdad.

Y, por cierto, no está de más decir que una evaluación es eso, una “evaluación”, una imposición de ideas y de valor agregado muy relativos; ninguna verdad absoluta. Esto cambia bastante las cosas

b) ¿Qué fuentes alimentan nuestra autoestima?

En muchos países de Occidente se están llevando a cabo investigación y programas a nivel social, laboral, de desarrollo y educación enfocados en impulsar una autoestima positiva y en mitigar factores que la afectan negativamente factores socioeconómicos, sociales, entre otros muchos.

Así de relevante es, estamos en una crisis extendida de identidad y autovaloración. Teniendo en cuenta cómo nos estamos valorando y sabiendo que de eso depende nuestro éxito, satisfacción interna y estabilidad, apreciaremos la necesidad de reflexionar sobre nuestra fuente de autoestima o autovaloración.

Y es que la autoestima es como nuestro motor interno, por eso transmito tanta urgencia en reconocer cuál es la fuente que la alimenta. Hay que preguntarnos, ¿es una fuente pura, genuina e inagotable o es una fuente pobre y fútil? 

Actualmente no nos valoramos muy bien. La fuente de la que alimentamos nuestra autoestima corresponde a  factores externos; destrezas y atributos, reconocimientos sociales, logros y demás. Estos factores externos no trascienden lo contextual y todas sus valoraciones son relativas. Sobre eso, valoraciones relativas a las que damos un carácter definitorio de verdades, pero que y esto es clave entenderlo no tienen nada que ver con la verdad de quiénes somos

3.  Autoestima, globos y humanos: un ejemplo

Si fuéramos globos, el mensaje sería algo así: 

Imagínate que eres un globo inflado y que junto a ti hay muchos globos. Están amarrados en un ramillete de distintos colores, unos tienen dibujos, en otros dice “Feliz cumpleaños”, en otros “Recupérate pronto”, en otros “Te quiero mucho”… una gran variedad. “Feliz cumpleaños” no es mejor que “Recupérate pronto” ni tampoco menos significativo. Supongamos que tú eres “Feliz cumpleaños”, de color rojo con lunares blancos. 

Nosotros reduciendo este ejemplo al máximo para rescatar más simplemente esta buena noticia somos como globos que depositan su confianza y alegría de sí mismos exclusivamente en las características de su superficie. Y que desconocen que la alegría y la confianza en sí mismos tienen un lugar infalible en su capacidad elástica de crecer, es decir, en su potencial base o innato. Esto pasa desapercibido, quizás precisamente porque poder expandirse es su naturaleza. 

Si nos identificamos con nuestro potencial innato todo cambia, nuestras posibilidades de que nos vaya bien son más amplias y no sufrimos si no funcionan tal como queremos; nuestra satisfacción interna mejora y se superpone a los altibajos de la vida, al miedo, a la incertidumbre 

Esto no es evidente ni reconocido en nuestra sociedad, como sí lo son los colores, los lunares blancos y las letras de “Feliz cumpleaños”. Si fuéramos globos, identificarnos con nuestro potencial innato no quiere decir desconocer o negar que nuestras características tienen su valor relativo en el mundo, porque sí importa que alguien que pasa por una enfermedad reciba un “Recupérate pronto”, y que alguien que celebra sus 27 años de vida reciba un abrazo… y un globo rojo con lunares blancos de “Feliz cumpleaños”. 

Solo que si nuestro valor y confianza radica principal y exclusivamente en el color, los lunares y diseños de la superficie, nuestra valoración será superficial e inestable. Entonces, bastará con que no haya alguien de cumpleaños o que el comprador no nos escoja o prefiera el amarillo al rojo para que nuestro ánimo decaiga y dudemos de nuestra valía. 

En cambio, el potencial de “globo” es incuestionable; no se necesitan diseños, colores y lunares para sentirse en paz consigo mismo y con el mundo. ¡Porque el potencial innato es de otro orden! Frente a este, todos esos atributos, habilidades y demás pasan a ser “logística” como dice el Venerable Lama Rinchen Gyaltsen, con un valor funcional allí afuera.

4.  Valioso y valeroso, una viñeta de la autoestima

a) Otro tipo de valor cuando hablamos de autoestima

Como decía al comienzo, hablar de autoestima es hablar del valor de nosotros mismos. Vimos que este “valor” se entiende básicamente en términos de “valorar”, relativo a importancia, a aprecio. 

Pero hay otra mirada que quisiera extraer brevemente que es el “valor” relativo a la valentía, al atrevimiento. Entonces, si reconocemos nuestro potencial innato, cambiará también nuestra disposición y actitud internas; nuestra fuente no solo estará vertiendo confianza y alegría “propia”, sino que también sostendrá la determinación necesaria para cada desafío, para todo lo que nos propongamos, incluso (y necesariamente) para la iluminación.

Sí, iluminación

b) Fuente preciosa de valor

Entonces, recuerda esto:

La única fuente de autoestima sana que va a mostrarte quién realmente eres es tu potencial innato, las capacidades fundamentales que permiten liberarnos del sufrimiento y ser feliz

Estas capacidades fundamentales vienen de nuestra verdadera naturaleza, por lo tanto, todos las compartimos y no hay excepciones. En esta fuente el agua no está opacada por óxido ni hay monedas ni siquiera hay paredes que la delimiten y limiten; el agua aquí refleja tu propia naturaleza.

¡Creo que esta es una de las más excelentes noticias que podemos recibir! Tienes un tesoro (de una naturaleza insospechadamente bella) en la palma de tu mano.

¿Quieres saber más sobre autoestima y potencial innato desde la perspectiva budista?

Este potencial básico es muy sutil, tenemos que reconocerlo y valorarlo. Para ello, te invito a escuchar y contemplar las enseñanzas en las que el Venerable Lama Rinchen Gyaltsen habla sobre ello; pura inspiración. 

En el reciente curso “Soltar” comenzó dedicando un tiempo especial a esta enseñanza.

¿Te animas a indagar y descubrir esta fuente pura de valor?

¿Qué impacto genera en nuestras vidas que nuestra autoestima dependa de fuentes externas?

Si te valoraras genuinamente, ¿qué oportunidades no dejarías pasar?

¿Qué tipo de valentía supone una autoestima sana? 

¡Te invito a que nos dejes tus comentarios!

Pia Francisca Houston es psicóloga, terapeuta familiar y psicoterapeuta en el área de la Oncología. También es tutora en Paramita y coordinadora en Grupo Paramita Chile.