Cuando la compasión guía nuestras elecciones cotidianas cada comida se convierte en una práctica espiritual. Descubre cómo el vegetarianismo budista nutre tanto al planeta como al corazón.
En la quietud de un plato servido late una historia invisible. Cada alimento lleva consigo un recorrido: de la tierra al mercado, del campo a la mesa. Y en ese trayecto, a menudo oculto por la prisa y la costumbre, se entrelazan vidas, ecosistemas y decisiones que nos definen.
El budismo nos invita a despertarnos de este automatismo. A ver con claridad. A elegir con compasión. En un mundo donde el acto de comer se ha vuelto casi inconsciente, la práctica del Dharma nos llama a recuperar la presencia en uno de nuestros gestos más cotidianos.
Nuestras elecciones alimentarias generan ondas que se expanden mucho más allá de nuestra mesa. Afectan a seres sintientes, a ecosistemas enteros y al delicado equilibrio de nuestro planeta. La tradición budista, con su profundo respeto por toda forma de vida, nos ofrece una perspectiva transformadora: comer puede ser un acto de amor.
Este artículo explora la relación entre la compasión budista y la alimentación vegetariana, iluminada por las enseñanzas de grandes maestros tibetanos. No se trata de imponer reglas, sino de abrir el corazón a una pregunta esencial: ¿cómo podemos nutrir nuestro cuerpo sin alimentar el sufrimiento?
Contenidos
- El impacto planetario de nuestras elecciones alimentarias
- El sufrimiento animal en nuestros platos: una llamada a despertar
- La motivación como raíz del karma
- Maestros budistas vegetarianos: Ngorchen, Gorampa y Shabkar
- Una invitación al corazón despierto
1. El impacto planetario de nuestras elecciones alimentarias
Vivimos tiempos de emergencia planetaria. El colapso ecológico ya no es una amenaza distante, se ha convertido en una realidad que se manifiesta en cada rincón del planeta. Y nuestra alimentación está en el centro de esta crisis.
En este contexto, comer se ha convertido en un acto político, ético y espiritual. Cada elección en nuestro plato es un voto por el tipo de mundo que queremos habitar. Una declaración de valores. Un reflejo de nuestra comprensión sobre la interconexión de toda la vida.
El coste ambiental de la proteína animal
Las cifras son reveladoras:
- La ganadería industrial genera aproximadamente el 14% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, equivalente aproximadamente al sector del transporte.
- Producir un solo kilo de carne bovina requiere hasta 10 kilos de cereales y 15.000 litros de agua.
- Esa misma superficie de tierra podría alimentar a decenas de personas si se destinara a cultivos vegetales.
Pero el impacto va más allá del cambio climático. El sistema alimentario basado en proteína animal está transgrediendo límites planetarios críticos. Implica:
- Sufrimiento animal directo
- Hambre humana
- Deforestación masiva
- Pérdida acelerada de biodiversidad
Según el Stockholm Resilience Centre, la ganadería industrial es uno de los principales motores de la degradación planetaria, afectando el cambio de uso del suelo, la contaminación por nitrógeno y fósforo, y la extinción de especies.
La generosidad de la tierra
Mientras tanto, la tierra nos ofrece una alternativa generosa. Las dietas vegetariana y vegana reducen drásticamente la huella ecológica:
- Cada hectárea de legumbres produce entre 5 y 15 veces más proteínas que la misma superficie dedicada a carne.
- Si todos los habitantes de América del Norte se abstuvieran de comer carne un solo día, se podría alimentar a 4 millones de personas durante un año completo.
K. Pachauri, director del panel climático de la ONU (IPCC) y Premio Nobel de la Paz, lo expresó con claridad:
Una tendencia mundial hacia un régimen vegetariano es esencial para combatir el hambre en el mundo, así como la escasez de energía y los peores impactos del cambio climático.
Estos datos nos confrontan con una verdad ineludible: nuestras elecciones alimentarias tienen consecuencias de escala planetaria. Pero, desde la perspectiva budista, lo que está en juego trasciende la mera sostenibilidad. Es compasión activa en su expresión más tangible.
Y la compasión no se limita a estadísticas o a la salud del planeta. También nos invita a mirar la historia invisible que precede cada comida: el sufrimiento que va del animal a nuestro plato.
2. El impacto planetario de nuestras elecciones alimentarias
La práctica budista se fundamenta en la compasión, pero no como un sentimiento ocasional que aparece y desaparece. Es una actitud vital que permea cada gesto, cada pensamiento, cada elección cotidiana.
Comer es uno de nuestros actos más íntimos y repetidos. También es inherentemente ético.
¿Qué significa, entonces, alimentarse con compasión?
El contexto histórico y la enseñanza esencial
Durante siglos, muchos budistas han consumido carne, especialmente en regiones como el Tíbet, donde las condiciones climáticas extremas han dificultado el cultivo vegetal.
Sin embargo, el extraordinario lama tibetano Shabkar Tsogdruk Rangdrol (1781-1851) de las Tradiciones Ñingma y Guelug, en su libro Alimento de bodhisattvas: Enseñanzas budistas sobre la abstención de carne (traducción nuestra de Food of Bodhisattvas: Buddhist Teachings on Abstaining from Meat), nos recuerda una verdad esencial:
La compasión no depende del clima ni de las circunstancias externas. Depende del corazón.
Reconocer el sufrimiento invisible
El sufrimiento de los animales no disminuye por ser habitual o normalizado. Cada vida sacrificada para alimentar a otra es una historia truncada. Una conciencia extinguida. Un universo de experiencias que termina abruptamente.
La costumbre puede adormecer nuestra sensibilidad, pero la práctica del Dharma nos llama a despertar. A mirar con ojos nuevos lo que hemos dado por sentado. A sentir profundamente la conexión que compartimos con todos los seres sintientes.

3. La motivación como raíz del karma
Como explica Venerable Matthieu Ricard, el altruismo se define por la motivación, no por la acción.
La intención como semilla
Comer carne por placer, por costumbre o por conveniencia sin considerar el sufrimiento que implica es una forma de ignorancia activa.
El karma se genera tanto por lo que hacemos, como por qué y cómo lo hacemos. La intención es la semilla; la acción, su fruto.
Compasión sin condiciones
La compasión auténtica no busca recompensa ni se basa en juicios morales. Surge como una respuesta espontánea al sufrimiento ajeno, como el agua que fluye naturalmente hacia abajo.
Cuando esta compasión se cultiva conscientemente —como en la práctica de la bodhichitta— se vuelve incompatible con el consumo de carne.
No por dogma. No por obediencia ciega a preceptos. Por coherencia auténtica entre lo que sentimos, pensamos y hacemos.

4. Maestros budistas vegetarianos: Ngorchen, Gorampa y Shabkar
Shabkar, venerado como una emanación de Milarepa, hizo más que enseñar sobre la compasión hacia los animales: lo vivió en cada aspecto de su existencia.
En el hostil clima tibetano, donde la carne se consideraba casi necesaria para la supervivencia, Shabkar renunció a ella por firme convicción.
Su decisión no fue una imposición; fue una expresión natural de amor. Como él mismo escribió con belleza conmovedora:
No puedo alimentarme del cuerpo de aquellos que han sido mis padres.
Estas palabras, lejos de ser retóricas, reflejan la visión budista de la interdependencia: en el vasto ciclo de renacimientos todos los seres han sido nuestros seres queridos.
La Tradición Sakya y el vegetarianismo monástico
Esta actitud no fue exclusiva de Shabkar. En la Tradición Sakya, el destacado Ngorchen Kunga Sangpo (1382-1465) estableció una norma estricta de dieta vegetariana en su monasterio Ngor Ewam Choden, inspirándose en los fundadores de la tradición, como Yetsun Drakpa Gyaltsen.
En esta misma línea, Gorampa Sonam Senge (1429-1489) —uno de los pensadores más influyentes de la misma tradición— reafirmó que la compasión debía impregnar todas las dimensiones de la práctica, incluida la alimentación. En una de sus obras afirma con claridad:
Si uno desea sinceramente seguir el camino del bodhisattva, debe abstenerse de causar daño a los seres sintientes, incluso indirectamente. Comer carne, aunque sea por hábito, perpetúa el ciclo del sufrimiento. La compasión no puede coexistir con la indiferencia hacia la vida.
La compasión en lo cotidiano
Estos maestros nos muestran que la compasión no se limita a los grandes gestos o ceremonias elaboradas. Se manifiesta en las elecciones más simples: lo que ponemos en nuestro plato , cómo tratamos a los animales, la forma en que nos relacionamos con el mundo natural.
Cada comida representa una oportunidad: una ofrenda, una práctica, una expresión silenciosa, pero poderosa de respeto por la vida.

5. Una invitación al corazón despierto
Este texto no pretende imponer una dieta ni establecer reglas inflexibles. Su intención es abrir una pregunta que resuene en el corazón:
¿Cómo podemos vivir de manera que nuestra felicidad no se construya sobre el sufrimiento de otros?
El vegetarianismo, en el contexto budista, no es una moda pasajera ni una ideología. Es una forma de coherencia espiritual. Una manera de encarnar la compasión en lo cotidiano. Un puente entre nuestras aspiraciones más elevadas y nuestras acciones más humildes.
Como enseñó el Buddha en el Mahaparinirvana Mahasutra (Capítulo 4: La naturaleza de la Tathagata: Parte 1, 386a), los bodhisattvas tienen que abstenerse completamente de comer carne. Comer carne destruye la gran compasión e impide llegar a la iluminación.
Esta verdad es simple, pero radical. Cada elección individual contribuye al cambio colectivo. Cada acto de renuncia es simultáneamente un acto de afirmación: de vida, de respeto, de amor.
No se trata de alcanzar la perfección de la noche a la mañana. Se trata de cultivar la intención correcta.
No se trata de juzgar a quienes eligen diferente, sino de despertar nosotros mismos a la realidad del sufrimiento y responder con el corazón abierto.
Para tu práctica
Práctica contemplativa en el supermercado
La próxima vez que vayas a comprar prueba esto. Toma un momento de silencio antes de poner un alimento en tu cesta y reflexiona:
-
Observa tus elecciones. ¿Qué vidas sostienen esta comida? ¿Qué recursos de la tierra la hicieron posible?
-
Reconoce tu intención. ¿Por qué elegí este alimento? ¿Desde dónde estoy tomando esta decisión?
-
Cultiva gratitud. Agradece a todos los seres —humanos, animales, la tierra misma— que hicieron posible este producto.
-
Planta una semilla. ¿Qué intención quiero cultivar con esta elección alimentaria?
Esta simple práctica puede transformar cada compra en un acto de presencia y compasión.
O…
Si todos los seres han sido, en algún momento, nuestros seres queridos, ¿cómo cambia esto mi relación con lo que como?
¿Qué pequeño paso hacia una alimentación más compasiva puedo dar hoy?
Llamada a la acción
Da el primer paso
No se trata de cambiar tu alimentación de inmediato. Se trata de despertar a la conexión entre lo que comes y lo que valoras.
Algunas sugerencias para comenzar:
- Experimenta sin presión. Elige un día a la semana para comer completamente vegetariano o incluso vegano. Observa cómo te sientes, física y emocionalmente.
- Investiga y descubre. Explora recetas vegetarianas. La comida puede ser deliciosa y nutritiva.
- Comparte tu viaje. Habla con tu sangha o comunidad sobre estos temas. Todo es más fácil cuando caminamos juntos.
- Aprende más. Lee textos de maestros budistas sobre compasión hacia los animales. Deja que sus palabras siembren en tu corazón.
Recuerda. Cada bocado consciente es una victoria. Cada intención compasiva es una semilla plantada. El camino se hace al andar.
Referencias y recursos de interés
Si este artículo te ha resonado y deseas explorar más, estos recursos ofrecen reflexiones sobre compasión, alimentación y ética budista:
Textos budistas clásicos y otros artículos:
- Shabkar Tsogdruk Rangdrol. Food of Bodhisattvas: Buddhist Teachings on Abstaining from Meat. Traducido al inglés por Padmakara Translation Group. Boston: Shambhala Publications, 2004.
- Cita atribuida a Gorampa Sonam Senge, basada en textos filosóficos de la Tradición Sakya. (Referencia tradicional; fuente primaria no especificada).
Lindsay, Rory. “The Faults of Meat: Tibetan Buddhist Writings on Vegetarianism”. Review of Geoffrey Barstow (ed.). Buddhadharma: The Practitioner’s Quarterly, Summer 2020, pp. 106-110.
Estudios sobre compasión y altruismo:
- Ricard, Matthieu. En defensa del altruismo. Barcelona: Urano, 2016 (Capítulos 34 y 35)
- Ricard, Matthieu. En defensa de los animales. Barcelona: Kairós, 2017.
Estudios científicos:
- Stockholm Resilience Centre. “Planetary Boundaries Framework” (datos sobre límites planetarios citados en Sección 1). Consultado el 18 de octubre de 2025.
- IPCC (Intergovernmental Panel on Climate Change). Informes sobre el impacto climático de la ganadería.
Podcasts:
- Aikin, Daniel (anfitrión) & Barstow, Geoffrey (invitado). 2023. “Was the Buddha Vegetarian?” Wisdom Podcast, 18 diciembre.






22 respuestas
Muchas gracias, de gran ayuda ya que tengo una lucha interna. Quiero dejar de comer carne pero las costumbres me arrastran.
Gracias por un artículo tan necesario. Ahora que se abre el debate, un poco , aquí en España por la peste porcina y la ganadería extensiva, ayuda a entender. Además del gran sufrimiento animal, en Navidades especialmente.
Un artículo radical a la vez que lleno de delicadeza, me ha ayudado a replantearme mi alimentación y sus consecuencias, sobre todo en lo que afecta a la compasión y ser coherentes. Muchas gracias
Agradezco, reconozco y comparto plénamente esta publicación. Llevo unos cuarenta años sin probar la carne, colaboro de diversas maneras con protectoras de animales. Soy amigo de Paramita Pedreguer y aspirante a merecer la consideración de alumno del Venerable Maestro Khempo Lama Rynchen
Jordi! Aprecio tu artículo. No solo aporta una mirada valiosa sobre cómo la práctica alimentaria se vincula a la compasión, sino que ayuda a reflexionar sobre nuestras prácticas no sustentables. Tengo pocos años sin comer carne, tu artículo me ayuda a mantener mi convicción, gracias
Muchas gracias por animarnos a dejar el automatismo en la cómida. Sobre todo ahora cara a las fiestas.
Equipo paramita que cocináis maravillosamente, un taller de cocina? Retiro de meditación y cocina?
Un fuerte abrazo
Gracias amigos de Paramitas por abrir canales que nos permiten reconsiderar cambios para el bien personal y de otros seres.
Saludos desde Argentina donde la carne es el alimento básico.
hace ya casi 2 años que deje de comer carne ya que todo empezo por ver el sufrimiento que pasaba los animales a travez de un video. pero despues me pregunte. QUIERO SER PARTICIPE DE ESTO?
Dese ahi empezo mi cambio. gracias equipo paramita y a los lamas por hacer llegar estos mensajes a nosotros de como llegar a ser mejores persona dia a dia.
Gracias por la motivaciòn que me generan al leer esta información, me encantaría que me compartieran recetas fáciles y practicas para iniciar este camino, gracias.
Muchas gracias por tus palabras. Me resonó todo lo que escribiste.
Gracias por compartir este articulo, tan real y que nos invita a reflexionar profundamnente acerca de como nos nutrimos. En lo personal me dejó pensando y lo tomo como un punto de inflexión. Mi relación con la carne ha ido fluctuando, durante épocas largas no consumi y luego vovíi a come aunque muy poco, pero retomé el viejo habito. Probablemente sea el momento de cambiar hábitos. Por algo estoy leyendo éste artículo hoy antes de Navidad y a semanas de que termine el 2025. Gracias equipo Paramita por invitarnos a la reflexión, a pausar y invitarnos a observar nuestro modo automático. Felices Fiestas!
Me senté a buscar apoyo, y lo encontré en este valioso artículo. Un profundo agradecimiento al autor y a toda la comunidad Paramita.
Hace mucho tiempo soporto las bromas de colegas y amigos sobre mi decisión de no consumir carne, y me «debilidad» por sentir agrado y compasión por cualquier tipo de «bicho». Suelo salir en socorro de los que son torturados por la ignorancia de los humanos con los que convivo («me encanta matar a las hormigas»; «a las arañas hay que matarlas a todas, por las dudas»; «qué asco ese bicho! Matalo!»; «es sólo un caballo! Y tiene que aguantarse, para eso nació!»; «qué asco ese perro! debe estar lleno de enfermedades contagiosas!»; «odio a los gatos porque son super traicioneros!»…). Desde que puedo recrodar, los animales han sido mis más amables, incondicionales y amados compañeros de vida.
El budismo me está aportando, poco a poco, a medida que avanzo en mis estudios y mi práctica, todas las confirmaciones que necesitaba para sostenerme y transitar esas situaciones difíciles que surgen principalmente estas épocas festivas. Intentando ahora, vivirlas con paciencia y compasión (reconozco que con bastante esfuerzo) hacia los humanos no pueden verlo aún..
Muchas gracias por el artículo.
Gracias por el artículo, aunque ser vegetariano no es suficiente. El consumo de lácteos y huevos también crea un gran sufrimiento y mata innecesariamente a animales, además de seguir perpetuando la visión de que los animales están aquí para nuestro beneficio. Hazte vegan
Muchas gracias por compartir los artículos que enriquecen nuestra práctica y visión del mundo. Un abrazo.
Gracias por el articulo, lo lei con mucho interez y estoy de acuerdo en lo importante de la coherencia en la practica de la compasion. Yo como uno o dos dias a la semana sin carne, pero ahora tratare de ser mas consciente y tratar de comer menos.
saludos de Teresa desde Noruega.
Muchísimas gracias por éste maravilloso artículo. Cada vez que veo un gesto de interés hacia el bienestar animal, un entendimiento de que los animales son seres sensibles y sintientes, inteligentes, cariñosos y amigos, mi corazón se alegra. Aprecio enormemente que un humano-animal no se coma a otro, por el mero hecho de llenar su panza unos minutos.
Si alguien aún no tiene actualizada esa parte del cerebro racional, que le impide ver lo que es obvio, que los animales no son cosas, que son seres como nosotros, simplemente con otra forma. Aquí van unas verdades para abrir los ojos de la conciencia.
– Hacer sufrir y robar la vida a otro ser, no es ético, está mal.
– Todo es energía, su dolor se trasladará a quién lo coma.
– Es absurdo y pecaminoso, que habiendo alternativas, como huevos vs gallina, se elija matar.
– No es lo mismo extraer energía de un alimento vivo, saludable, medicinal, de fácil digestión, zanahoria, que de un cuerpo muerto, con enfermedades, vacunas, y difícil digestión, conejo.
– Nuestro cuerpo, no es esencialmente carnívoro, los intestinos, son muy largos, en comparación a los de un león por ejemplo, y la carne se pudre durante el recorrido hasta su evacuación.
– La grasa saturada animal, ingerida es más difícil de eliminar que la vegetal, ya que se deposita en los tejidos y vasos sanguíneos (colesterol).
– Horrible matanza, chillidos, miedo, maltrato y muerte en serie. Despellejando y vaciando, con el animal aún vivo, respirando, sintiendo, ahogándose con su propia sangre. Repugnante. Si un Dios existe, el que nos creó a todos, debe estar aburrido y asqueado de ver tanta crueldad.
– Miro arriba hacia las incontables ventanas de los edificios, y me pregunto si cada una de esas familias come, cena y desayuna algún tipo de animal, diariamente. Y creo que simplemente es insoportable, en todos los sentidos.
– Comer productos derivados de la carne supone un gasto considerable.
– Esos perros viejos que andan con rigidez de palo, es porque los atiborran de proteínas animales. Pués las personas igual, a más rigidez y barriga, es debido a más acumulación de toxinas animales.
Ruego a todo el que lea este comentario, que reflexione, que mire a un animal a los ojos, y que piense en si es capaz de arrebatarle su preciosa vida con sus propias manos, para darse un capricho de breves minutos. Si vale la pena cargar esa muerte en su balanza de Karma. Porque luego tocará saldar cuentas.
Para la persona que tenga dudas de valores nutricionales, pongo mi ejemplo. Ovolactovegetariana desde la adolescencia, actualmente tomo leche vegetal (hay máquinas que la hacen de forma rápida, sencilla y económica, leche, batidos y purés, de vegetales, legumbres, frutos secos, cereales, etc). Pescado como poquísimo, alguna lata de atún o sardinas en meses, o en alguna pizza variada.
Con prácticamente 57 años, no tengo absolutamente ningún dolor. Al médico sólo fui por obligación durante el embarazo, y los análisis rutinarios por requisito laboral, con resultados estupendos.
Practiqué deportes variados la mayor parte de mi vida. De resistencia, fuerza, velocidad, flexibilidad. Sin apenas lesiones, ningún hueso roto, sin casi complementos artificiales, como complejos de vitaminas y minerales, etc. era más porque los recomendaba el entrenador, creo que eran más un placebo psicológico. Fui seleccionada a un mundial de DH. Ahí te hacen pruebas por el tema dopaje. Pués resulta que se ve que no tenía el hierro en sangre tan alto como les hubiera gustado, y me mandaron con urgencia y drama a la farmacia, a por pastillas, bebibles y demás variantes, para subir el nivel de ferritina. Me tomé todo aquello y me sentó fatal. Resultado, una carrera desastrosa. A ver, si estuve obteniendo buenos resultados hasta entonces ¿Qué más daba como tuviera la sangre?
En definitiva, los gorilas no comen carne y están bien sanos y fuertes. Y el que quiera entrar al club del Buenismo, aquí o en el cielo, las manos limpias de sangre, porque allí somos todos amigos 💚🌿🍏🐣🤗
Hay comidas deliciosas y sabrosas sin daño, tacos vegetarianos, pizzas, pastas, hasta hamburguesas vegetales con sabores muy conseguidos.
Se puede intentar por ejemplo ir pasando de comer animal grande a más pequeño, de vaca a pollo, luego a pescado, huevos, lácteos-vegetales 😋 Del bistec al turrón 😁
(¿Porqué me resonará tanto el nombre de Sangpo?)
Gracias, gracias.
Igual que algunos comentarios, me ha tocado que recibir burlas y comentarios por mi elección de buscar una alimentación enfocada al vegetarismo y/o vegana.
Hoy, leyendo este artículo me ha llenada de paz y deseos de seguir adelante, profundizando en este camino.
Gracias por el artículo; refuerza mi decisión de hace casi tres años de ser vegetariana. (Cuando vino por primera vez a Mexico el venerable khenpo Rinchen)
Uno de mis primeros duendes hacia el Buenismo 🙂
https://www.lobsangrampa.org/es/index.html
Yo, que acabo de incorporarme a esta filosofia de vida y de camino espiritual, siempre he tenido un rechazo natural a la carne; quiero decir que mi cuerpo, mi paladar, nunca han admitido la carne con facilidad. Sin embargo me he pasado la vida comiendo carne . ¿Costumbres sociales¿. Educación? La pregunta diaria: ¿que como hoy? q compro?…….me abruma.,
Estoy de acuerdo con el tema de la compasión, fundamental en el budismo y en cualquier persona que quiera seguir un camino espiritual, estoy de acuerdo en el daño al cambio climatico, estoy de acuerdo con todo, entonces, porque
sigo comiendo carne si no me gusta?
Verdades que penetran nuestro corazón, para meditar y reflexionar de manera amorosa y compasiva , muchas bendiciones