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Un buddha no nace, se hace. Solo hay que ser osados y pensar: “Yo también puedo”. Para saber qué hacer después recurrimos a los maestros y a sus biografías. En ellas encontramos las claves del camino y la inspiración para aplicarlas. Yetsun Drakpa Gyaltsen (1141-1216) fue el tercer fundador de la escuela sakya, y se destacó por su arrolladora diligencia y extraordinario legado. Conocer su historia nos recuerda que los buddhas, antes de serlo, fueron seres corrientes como nosotros.

Cariño, nuestro hijo no es normal

drakpa gyaltsenDesde pequeño ya apuntaba maneras. Drakpa Gyaltsen buscaba la soledad y no los juegos, perseguía la virtud y no los deseos, estudiaba con diligencia y no le importaban la comida o los entretenimientos. Y no era para menos: su padre y su hermano mayor eran los fundadores del linaje sakya.

Drakpa Gyaltsen no fue monje. Recibió los votos de laico a los ocho años, y los mantuvo puros durante toda su vida; fue vegetariano, abstemio y célibe. Eso sí, reverenciaba a la orden monástica, y patrocinó que siempre hubiera cien monjes meditando en retiro.

Su carrera docente empezó pronto. A los 11 años asombró al Monasterio Sakya dando un profundo comentario del tantra del Buddha Jevajra. Su padre solo le había expuesto los puntos básicos. Desde entonces, Drakpa Gyaltsen no dejó de enseñar.

Su formación no tuvo parangón. Tras morir su padre, Drakpa Gyaltsen fue instruido por los mejores eruditos, traductores y yoguis; devoró las colecciones de discursos del Buddha, estudió los tantras y memorizó cada texto que cayó en sus manos.

Un bodhisattva en el Himalaya

drakpa gyaltsen sakya pandita

Drakpa Gyaltsen (izquierda) con su sobrino Sakya Pandita (derecha), 6.º Sakya Trizin.

Siempre practicaba. Desde la madrugada hasta la medianoche, caminando o dando enseñanzas, subiendo al trono o viajando, siempre practicaba. ¿Cuánto es “siempre”, exactamente? Setenta sesiones al día.

Sus sueños no caían en saco roto. A los doce años realizó la vacuidad de los fenómenos tras tragarse (literalmente) los tres tantras del Buddha Jevajra. A los cincuenta y seis, realizó la interdependencia de todos los fenómenos después de que su padre le resumiera el Lamdré en ocho estrofas.

También cumplió funciones públicas. Desde los trece años lideró el Monasterio Sakya, y a los veintiséis fue nombrado 5.º Sakya Trizin, función que desempeñó hasta su muerte. En total, oficiales y oficiosos, dirigió la escuela sakya durante cincuenta y siete años.

Su legado incluye canciones de realización espiritual, explicaciones sobre filosofía y prácticas tántricas, así como tratados de medicina, astrología e historia. Además, patrocinó estatuas, estupas y un nuevo templo para el monasterio. En lo que nos toca, Drakpa Gyaltsen fue pionero en transmitir por escrito las enseñanzas sakyas, hasta entonces orales. A él le debemos que hoy, nueve siglos después, podamos estudiar el Lamdré.

Hablemos de milagros

En el budismo, los milagros son secundarios, porque más vale liberar una emoción negativa que atravesar paredes. Sin embargo, a veces son útiles para inspirar a otros… precisamente lo que hizo Drakpa Gyaltsen con Shakya Shri Bhadra.

Imagina que eres un monje y erudito indio. Vas a Tíbet para transmitir las enseñanzas budistas que están desapareciendo en India. Has oído hablar de un tal Drakpa Gyaltsen, gran practicante y abad que además es laico, así que vas a conocerle.

Llegas a su cabaña de retiro. Drakpa Gyaltsen está haciendo ofrendas a los buddhas. Cuando entras, ve tus hábitos y se levanta precipitadamente para hacer tres postraciones. Reparas en que, con las prisas, no ha dejado su vajra y campana sobre la mesa.

Están flotando.

—Este gesto muestra lo increíble de tu realización —logras articular.
—No lo he hecho para impresionarte —responde, y te hace tres postraciones.
Admirado, se las devuelves. Tus compañeros se horrorizan.
—¡Postrarse ante un laico! —te recriminan.
—Drakpa Gyaltsen es el Buddha en persona —dices mientras vislumbras, por unos instantes, cómo le rodean todos los Budas y bodhisattvas.

Próxima parada: Budeidad

Drakpa Gyaltsen murió cuando quiso. En dos ocasiones había recibido invitaciones para ir a una tierra búdica. Declinó: todavía podía ser de beneficio en esta vida. Sin embargo, a la tercera fue la vencida. Con setenta años, Drakpa Gyaltsen entró en absorción meditativa entre una miríada de signos auspiciosos. Terremotos, arcoíris, música y una cohorte de seres celestiales se manifestaron en los alrededores durante la transición. Las únicas pertenencias que dejó atrás fueron su hábito y su cojín de meditación.

Su destino fue el reino puro del Buda Amitabha, donde se reencontró con sus maestros. Después, cumplió la profecía de su hermano y renació como un emperador universal en el reino puro de la Luz Dorada, donde perfeccionó su práctica. En su último nacimiento, su meditación culminó y alcanzó la completa Iluminación

¿Qué te ha parecido al vida de Drakpa Gyaltsen? ¿Conoces la historia de algún otro gran practicante que fuera laico? ¡Cuéntamelo en los comentarios!

(Portada: Gemma Sierra)