Chotrul Duchen, la provocativa festividad budista de los milagros

Qué medieval suena hablar de milagros. Los panes y los peces, las levitaciones de Teresa de Jesús y, más recientemente, los viajes astrales. En pleno siglo XXI, ¿quién se cree esos cuentos? Chotrul Duchen nos desafía a recapacitar. Aunque la realidad está hueca, esperando a que le demos forma, nuestros condicionamientos la cristalizan y hacen previsible. El asunto cambia para un Buda. Tener acceso directo al estado último de la realidad tiene algunas ventajas, como erradicar el falso ego, la toxicidad del egocentrismo y las emociones aflictivas. Convertirse en una fuente de refugio y beneficio para los seres no se queda atrás. También hay efectos secundarios. Los llamamos milagros.

Todo lo que querías saber sobre los milagros (pero no te atrevías a preguntar)

La respuesta teísta es simple: hay una fuerza sobrenatural con poder sobre las leyes del juego. Lo que es imposible para los hombres es posible para Dios, así que los milagros señalan que el Todopoderoso quiere recalcar algo. Jesús, los profetas y los santos asientan su autoridad recurriendo a la intercesión divina.

La versión atea afirma que los (supuestos) milagros violan las leyes naturales. Para explicarlos, y como no hay Dios pero sí (presunto) milagro, hay que escurrir el bulto: el testigo no es creíble (por loco o por drogado) o alguien lo explicará más adelante. Así, los milagros son desestimados por ser un vestigio del dogma religioso, pero tampoco se explica por qué ocurren. El motivo es simple: amenazan la visión de que la realidad es previsible. La utopía del control se resquebraja.

La explicación budista va un paso más allá. Un milagro rompe las normas de mi realidad… pero nadie dijo que fuera la única. El mundo objetivo y el subjetivo existen en una relación de interdependencia, un vasto entramado de causas y condiciones en el que la experiencia depende de quien la percibe. Cada ser es el arquitecto, obrero y transeúnte de su realidad. Lo que para mí es “pata de esta mesa”, para una termita es “casa” y se convierte en “estaca ardiente” para un ser infernal. Un Buda tiene acceso a la red de interdependencias que hay detrás de la realidad y la puede modificar según convenga. No es omnipotente (ya estaríamos todos iluminados), pero su margen de acción es inconcebible. La realidad es tan maleable como desarrollada la mente que la percibe.

 

Menos milagros y más meditación

Un milagro atiende un síntoma, pero no empodera para resolver sus causas. Al contrario, crea una dependencia: necesito tabaco para estar tranquilo, a mi pareja para sentirme completo y a Jesucristo cuando se me vacía el frigorífico. A largo plazo, no es la mejor estrategia.

“No me impresiona que alguien convierta el fuego en agua o el suelo en techo. El auténtico milagro ocurre cuando alguien se libera de una emoción negativa”

Lerab Lingpa, gran yogui del siglo XIX y maestro del XIII Dalai Lama

El propósito del camino espiritual es erradicar el sufrimiento, tanto el propio como el de todos los seres. Para ello necesitamos mentores que nos guíen, enseñanzas que nos orienten y practicar técnicas que nos transformen. Todo lo demás es accesorio.

¿Entonces por qué se celebra el Día de los Milagros?

Shakyamuni no era partidario de los milagros. En una ocasión, cuando le pidieron que él u otro monje hicieran un prodigio para impresionar a una congregación de laicos, respondió que eso solo los acreditaría como “los de los milagros”, y sentenció que:

“Viendo el peligro de los milagros, no me gustan, los rechazo y los desprecio”.

Hubo una ocasión en la que sí encontró beneficioso hacerlos. Y no fue una ocasión. Fueron quince. Chotrul Duchen marca la culminación de las quince jornadas en las que el Buda realizó milagros tan diversos como sobrecogedores.

El desencadenante fue el desafío de seis maestros de otras escuelas. Tras haber recibido menos honores que el Buda, fueron a la plaza del pueblo, alardearon de sus poderes sobrenaturales y retaron al Buda a superarlos.

Cuando  recibió la noticia, el Buda pidió que el rey preparara asientos en una explanada. Después visitó varios reinos cercanos, en los que se le unieron decenas de miles de personas. Finalmente, tomó asiento en la explanada. Rodeado por una muchedumbre de reyes, campesinos, monjes, comerciantes y los maestros rivales, empezaron los milagros.

En la primera semana, el Buda genera dos montañas de joyas surcados por riachuelos y rebosantes de pasto para el ganado y alimento para los humanos; transforma un palillo de dientes en un árbol de ramas kilométricas cuyas hojas enseñan el Dharma;  transmuta un esputo en un lago de 300 kilómetros cubierto de lotos y lleno de joyas; crea un pozo rebosando manantiales en cuyos murmullos se escucha el Dharma; emana innumerables rayos de luz que apacigua las aflicciones de todos los seres; hace que los espectadores puedan leer las mentes de otros; y profetiza que quienes le hacen ofrendas serán grandes monarcas universales.

La segunda semana empieza con Indra y Brahma postrándose y haciendo ofrendas ante el Buda, que toca el suelo y aparecen demonios que destruyen los tronos de los maestros no budistas, Vajrapani los aterroriza y huyen despavoridos. Sus 90.000 discípulos se convierten al Dharma. Después, el Buda agiganta su cuerpo hasta llegar al reino de Brahma y después ocupa el samsara entero, emanando luz que enseña el Dharma; se hace invisible pero emite luz dorada, haciendo que todos los seres se amen como madre e hijo; satura el espacio de Budas que dan enseñanzas; transforma cincuenta flores en cincuenta carruajes de diamantes y finaliza llenando vasijas con alimento que sacia a todos.

“¿Cuál es la miseria sin medida?”, pregunta entonces a unos demonios.

La autogenerada”, comprenden.

***

 

Celebramos el Día de los Milagros para recordar la bondad del Buda al interesar por el camino espiritual a miles de seres . Los milagros eran una excusa. Lo importante ocurría al final de cada día: el Buda daba enseñanzas a la asamblea. En realidad, Chotrul Duchen celebra el mayor milagro, la grandeza del Dharma. Los prodigios más extraordinarios son meros fuegos artificiales ante el descubrimiento de la esencia de la mente.

 

  • La cita del Buda sobre los milagros aparece en `Los discursos extensos del Buda’ (‘Digha Nikaya’, 1995, p. 176)
  • Puedes leer la descripción detallada de los quince días de milagros aquí.

comentarios

  1. Neyoni

    Muchas gracias por la enseñanza… Muchas Bendiciones en este día…