Duración, preparación y obstáculos explicados a través de maestros de la Tradición Sakya, otras voces del budismo tibetano y mi propia experiencia de dos meses en retiro
Hace un tiempo hice un retiro de meditación budista de sesenta días. Llevo pocos años en el Dharma y me sigo considerando bastante principiante, así que quizás te sorprenda saber que un retiro largo de aproximación como este no es solo para practicantes muy avanzados. Creo que casi cualquier persona con suficiente interés, motivación y responsabilidad puede hacerlo.
Es posible que alguna vez hayas pensado en hacer algo así, y que casi al mismo tiempo te hayan asaltado las dudas: que no estás preparado, que es demasiado tiempo, que tus circunstancias actuales lo hacen imposible o que la incertidumbre de lo desconocido te ha frenado.
Yo también pensé todo eso. Y, aun así, decidí dar el paso.
En este artículo cuento algo de lo que fui entendiendo a lo largo de todo el proceso.
Algunos detalles sobre la experiencia son prescindibles, y otros es preferible que los descubras tú mismo, una vez ya estés dentro de ella. Sé también que mi relato puede ser muy distinto al de otras personas. Cada vivencia es subjetiva, íntima y personal, pero me alegra poder compartir la mía, si te puede servir de algo.
Contenidos
- Qué es un retiro de meditación tradicional
- Los beneficios de un retiro de meditación largo
- Cuánto debe durar
- Cómo saber si estás preparada
- Obstáculos comunes
- Por qué es importante hacer un retiro de meditación
- Un nuevo centro de retiros de meditación en España
1. Qué es un retiro de meditación tradicional
Durante años, cuando pensaba en un retiro de meditación, imaginaba dos o tres días, quizás una semana o como mucho diez días de meditaciones guiadas. Son experiencias que valoro profundamente, aunque hoy sé que corresponden más a un formato moderno que al sentido tradicional del Dharma.
Retiro, en su sentido clásico, significa alejarse por completo de la vida cotidiana. Físicamente, en un lugar aislado. Verbalmente, en silencio. Y mentalmente, soltando todo proyecto pendiente para entregarse de lleno a la práctica interior. Eso fue lo que viví durante mis dos meses de aproximación a Tara Blanca.
Tradicionalmente, ese compromiso se mide en meses o incluso años… uno, dos, tres, seis meses, un año, tres años. Leyendo después sobre el tema, encontré algo que me ayudó a comprender mejor mi propia experiencia. El especialista en budismo tibetano, Alexander Berzin, explica que este nivel de dedicación llega tras un período de estudio y entrenamiento, el cual da suficiente claridad y confianza para dar ese paso.
Así fue como yo llegué al mío, como la continuación natural de algo que ya venía cultivando desde que recibí la iniciación de Tara Blanca.
2. Los beneficios de un retiro de meditación largo
Los maestros dicen que todo lo que cultivamos en la práctica diaria se multiplica de forma exponencial en el contexto del retiro. Antes de vivirlo, esa frase me sonaba bonita, pero abstracta. Ahora sé exactamente a qué se refiere.
La calidad y la profundidad de mi práctica alcanzaron un nivel completamente distinto al de una sesión diaria en casa. Con el paso de los días, mis visualizaciones se fueron transformando, la deidad fue adquiriendo mayor presencia y me descubrí en una intensa devoción, nueva para mí.
¿Por qué ocurre esto? En parte, por lo que desaparece: las distracciones habituales, las preocupaciones, la necesidad de repartir mi atención entre mil cosas. Y, en parte, por lo que se sostiene: sesión tras sesión, día tras día, sin interrupción, durante semanas.
Con el tiempo entendí por qué esto suele hacerse en compañía y con guía, más que en soledad. S. S. Sakya Trizin 41, Gongma Trichen Rinpoché, explica que intentarlo por cuenta propia es posible, aunque exigente. Hace falta un lugar adecuado, los textos correctos, las condiciones para las ofrendas, la instrucción precisa. Reunir todo eso uno mismo resulta poco frecuente y complicado.
Por eso se organizan retiros, para poder enfocarse por completo en lo esencial y dedicar la energía a lo que realmente importa. Eso fue exactamente lo que encontré, un espacio ya preparado —con estructura y acompañamiento— que me permitió entregarme totalmente a la práctica.
3. Cuánto debe durar
Cuando empecé mi retiro pensaba que la duración se medía sobre todo por el número de repeticiones del mantra que debía completar. Había un objetivo concreto… y los primeros días le dimos mucha importancia. Contábamos los días, las sesiones y los malas de los mantras acumulados.
Más adelante descubrí que esa es solo una forma de medirlo, no necesariamente la más profunda. Las enseñanzas Lamdre de la Tradición Sakya hablan de tres tipos de retiro. El primero se completa al recitar un número determinado de mantras, por ejemplo, cuatrocientos mil. El segundo se define por el tiempo —como un retiro de seis meses—, que se considera de nivel intermedio. El nivel superior es aquel con señales, en el que se continúa practicando hasta manifestar ciertos signos de logro.
S. S. Sakya Trizin 41 explica algo parecido. El mejor, dice, es aquel basado en experimentar ciertas señales y realizaciones. Pero cuando eso queda fuera de alcance, se puede al menos avanzar por tiempo o por número de mantras y, aun así, construir una base real, una fuerza que después sirve para ayudar a otros seres.
Saber esto me dio mucha tranquilidad. Yo empecé pensando en cuentas y repeticiones, y en algún momento del camino ese objetivo dejó de ser lo más importante. Lo que buscaba, sin saber muy bien cómo nombrarlo entonces, era generar un vínculo extraordinario con la deidad. Las repeticiones del mantra fueron el medio, no el fin.
Y creo que eso es, en el fondo, lo que estas enseñanzas también quieren decir. La duración marca un punto de partida y una estructura, algo que se puede planificar y sostener. Pero su verdadero fruto escapa muchas veces a cualquier número.
4. Cómo saber si estás preparada
Decidir hacer el retiro de aproximación a Tara Blanca no fue algo que yo determinara sola. Comuniqué mi interés, con entusiasmo y algo de inquietud, y unos meses después me ofrecieron la oportunidad de hacerlo.
Fue un proceso compartido. Puse la motivación y la disposición, y quienes me conocían y guiaban evaluaron el momento y organizaron las condiciones. Nadie llega ahí por el simple hecho de decidirlo. También hace falta que nuestro guía espiritual confirme que es el momento.
Hay algunos criterios sencillos que ayudan a evaluar esto: haber completado con éxito un retiro de silencio de dos semanas, sostener una práctica diaria estable y contar con el visto bueno de quien nos guía.
También importa —y esto lo digo con cuidado— encontrarse, en ese punto del cambio, con estabilidad psicológica y médica. El retiro largo añade presión, no la quita, y ese no es el momento de sumar exigencia.
Sé lo que es dudar de una misma antes de dar este paso. En aquellos meses pensaba cosas como ‘quién soy yo para hacer esto, cómo se me ha ocurrido, no estoy preparada’. Fuí entendiendo, con el paso de las semanas por qué esas dudas eran solo ruido, poco fiables como guía. Eran el tipo de excusa que aparece siempre que algo nos exige salir de lo conocido.
Lo que sí importa, creo, es la motivación con la que nos acercamos a esta etapa. Más que buscar una experiencia espectacular o un logro que mostrar, se trata de querer profundizar, con humildad, en lo que ya se viene cultivando.
5. Obstáculos comunes
La estructura de mi retiro estaba muy bien planificada, con una rampa de inicio, una meseta prolongada y una rampa final. Así entré poco a poco en la rutina de las sesiones diarias, aumentando su duración sin gran dificultad.
Aun con esa buena preparación, esta etapa trae sus propios obstáculos. Algunos son conocidos desde hace siglos. S. Em. Chiwang Tulku Rinpoché, en una entrevista sobre el valor del retiro, habla de dos principales: la somnolencia y la agitación. La primera es una mente nublada que cae en el sueño una y otra vez. La segunda es una mente asediada por pensamientos que se resiste a calmarse. Dice también algo que me hizo sonreír al leerlo: muchos meditadores esperan señales significativas nada más empezar, y es muy poco probable que aparezcan tan pronto. Esperarlas, más que ayudar, puede convertirse en un nuevo obstáculo.
Alexander Berzin describe algo parecido desde otro ángulo. El silencio y la quietud bajan nuestras defensas internas, y por eso emergen con frecuencia recuerdos profundos y emociones que llevábamos guardadas. No es un fallo ni un mal funcionamiento del retiro. Según explica, es una señal de que el proceso meditativo nos da acceso a lo que normalmente mantenemos oculto, incluso de nosotros mismos.
Reconozco el fenómeno, aunque mientras lo vivía no lo hubiera explicado así. Me sentía sostenida y en calma; fue después, a la salida, cuando esas emociones se hicieron sentir con toda su fuerza.
Esa fue, quizás, la parte que más me costó. Di por hecho que saldría fortalecida, y tal vez por eso mismo la realidad se impuso justo cuando más tranquila me sentía. Al terminar, surgieron circunstancias personales que aumentaron la dificultad, y tuve que desarrollar paciencia a la fuerza… conmigo misma, con el proceso y con la vida. Salí sintiéndome abofeteada por la realidad, algo que no vi venir en absoluto.
El cierre tuvo un momento de gran impacto. Hicimos una puya de fuego —homa en sánscrito—. Es un ritual de vajrayana que se realiza al terminar un retiro de recitación de mantras dedicado a un buddha (y para el que hace falta haber recibido antes el empoderamiento correspondiente). Durante el ritual se ofrecen al fuego determinadas sustancias, acompañadas de visualizaciones elaboradas.
Por mucho esfuerzo invertido en la meditación, existe la tentación de soltarlo todo de golpe al terminar, como un perro sin correa, advierte S. Em. Chiwang Tulku Rinpoché. La práctica posterior a esta etapa, dice, merece tomarse tan en serio como el retiro mismo. Ahora entiendo por qué.

6. Por qué es importante hacer un retiro de meditación
Si queremos ver una paz genuina y sostenible en el mundo, primero tiene que existir esa paz dentro de nosotros. No es una frase hecha. Es, creo, la razón última por la que un retiro largo vale la pena, más allá de lo que cada uno experimente en él.
Cuando pienso en lo que gané con esa experiencia, pienso también en lo que significa para nuestra comunidad contar con personas dispuestas a profundizar así en su práctica.
Como dice Khenpo Rinchen Gyaltsen, si en el futuro queremos tener maestras y maestros capaces de transmitir el Dharma, tanto desde la teoría como desde la experiencia vivida, hace falta que alguien dé este primer paso… atravesar el silencio, sostener esta disciplina día tras día… y volver.
Pero también aprendí a desconfiar de una versión demasiado fácil de esta idea. Leí en una entrevista el relato de un practicante que hacía retiro tras retiro, mientras discutía constantemente con su madre y la veía como un obstáculo para su desarrollo espiritual. En el cojín cultivaba compasión por todos los seres. Fuera de él apenas toleraba pasar una hora con la única madre que tenía. Me incomodó leerlo, y pienso que esa incomodidad es justamente el punto. Este tipo de entrega pierde su sentido si se convierte en una forma de evitar lo que nos cuesta en la vida diaria, en lugar de un camino de vuelta a ella con más claridad.
Por eso creo que su valor no se mide solo en lo que sucede durante esos meses de aislamiento, sino en cómo uno regresa después a las personas que le rodean. Esa es, sobre todas, la señal de que algo realmente maduró.
7. Un nuevo centro de retiros de meditación en España
Todo esto tiene para mí un significado añadido en este momento. Nuestra comunidad está reuniendo fondos para construir un centro de retiros de larga duración en España. Un lugar silencioso y aislado, pensado para sostener procesos como el mío, y otros aún más largos, un espacio donde las condiciones externas ya estén resueltas para poder dedicarnos por completo a las internas.
Hay algo que me conmovió al descubrirlo. Parte de la enseñanza —citada en este artículo— de S. S. Sakya Trizin 41 sobre el valor del retiro, fue impartida originalmente en 2013 para un programa similar, también en suelo español, a petición de la propia Fundación Sakya. Lo que hoy estamos intentando construir no parte de cero. Es la continuación de algo que se empezó a sembrar hace más de una década.
Que exista este deseo, el de tener un centro así en Europa, dice mucho de nosotros como comunidad. Es una señal de que el Dharma se está asentando aquí, de que estamos madurando como practicantes y de que empezamos a asumir la responsabilidad de crecer.
Yo ignoraba, cuando decidí dar este paso, que después estaría escribiendo sobre ello. Pero si algo espero que quede de este artículo, es esto. Si alguna vez has pensado que te gustaría vivir algo así, y algo dentro de ti ya lo sabe, no esperes a que llegue el momento perfecto. No va a llegar. Da el paso, con humildad y con guía, y confía en que el camino se hará más claro mientras caminas.
Sigue leyendo
En las próximas semanas publicaremos el segundo artículo de esta serie, un relato personal de mi experiencia, contado en primera persona.
Mi retiro de meditación budista tibetana de dos meses
¡Estate atento!
Y tú, ¿qué sientes al leerlo?
¿Alguna vez has sentido la llamada a profundizar en tu práctica más allá de lo habitual? ¿Qué te ha frenado hasta ahora?
Camino hacia un centro de retiros de larga duración
De momento, un centro así no existe en España. Pero el proyecto avanza, aportación a aportación, gracias a quienes ya han decidido apoyarlo.
Mi propio retiro se organizó en el Centro Budista Sakya de Pedreguer, un lugar que no está pensado para retiros largos. Pudo hacerse en aquel momento gracias a condiciones extraordinarias y a la petición de un grupo de practicantes dedicados.
Pero esas condiciones son excepcionales, y no toda persona que sienta esta llamada va a encontrarlas. Me pregunto cuánto más será posible cuando exista, por fin, un espacio pensado específicamente para esto.
Si algo de lo que has leído aquí te ha movido por dentro, te invito a conocer el proyecto del Centro Paramita Sakya de Retiros Profundos, y a leer, con calma, lo que se está gestando.


3 respuestas
Muchas gracias Lorena, por compartir tu experiencia. Nos sirve de motivación.
Querida y apreciada Lorea,
Te agradezco este artículo por su claridad, sinceridad e inspiración.
Todo lo que ayude a hacernos mejores personas y a hacer seguir girando la rueda del Dharma suma y bienvenido sea!🙏🏻☸️🙏🏻
Un cariñoso abrazo
Maite
Muchas gracias por compartir, querida Lorea.
Precioso e inspirador artículo. 💚🙏