Del miedo y el deseo a la perfección de la voluntad: cómo transitar el camino sin quedarnos sin combustible espiritual
Operamos como ChatGPT: inertes, en espera, hasta que algo nos activa.
El miedo y el deseo son nuestro prompt. Pero cuando empezamos a soltar esos incentivos egocéntricos, nos encontramos con un vacío desconcertante: el fuego de paja se ha consumido y el tronco aún no enciende.
¿Cómo avanzar sin el conocido combustible?
El Dharma tiene una respuesta sorprendente, y no exige que seamos santos para empezar.
Contenidos
- El sistema operativo del egocentrismo
- El vacío entre dos fuegos
- El puente: honrar el interés propio
- Un proyecto en el que todos salimos ganando
- Del prompt al fuego eterno
1. El sistema operativo del egocentrismo
Piensa en cómo funciona ChatGPT. Está ahí, inerte, esperando. No tiene iniciativa propia. Solo cuando alguien le introduce un prompt —una petición, una instrucción— se activa, responde y vuelve a su estado de espera.
¿No operamos nosotros de la misma manera?
Algo nos toca, nos duele, nos exige… y respondemos. Es un modo tremendamente pasivo de operar. Preferimos estar quietos, cómodos. Solo cuando no hay otra forma de esquivar un problema, ahí nos activamos.
¿Y cuáles son exactamente esas teclas que nos activan? Los ocho dharmas mundanos. Solemos poner el énfasis en los cuatro positivos —ganancia, fama, aprecio y placer— como los grandes motivadores. Pero el incentivo más poderoso no es adquirir estos cuatro, sino evitar sus opuestos: la pérdida, el anonimato, la crítica y el dolor.
A lo mejor el estudio más grande que ha existido en la historia es el “A/B testing” que hacen los algoritmos de las redes sociales. Probaron que se captura más el interés y la atención de las personas con el lado negativo: con el miedo, con evitar el riesgo.
—Venerable Khenpo Rinchen Gyaltsen
Y lo opuesto de todo esto tiene un nombre: bodhichitta. No es una reacción. Es una elección activa: comprometerse con el despertar y el beneficio de todos los seres, paso a paso, hasta la perfecta liberación. Elegimos. Es la voluntad en su máxima expresión.

2. El vacío entre dos fuegos
La energía egocéntrica es como un fuego de paja: arde rápido, brilla mucho y se apaga enseguida.
Bodhichitta, en cambio, es como un tronco grueso que tarda en encenderse, pero una vez ha prendido arde con constancia y fuerza durante largo tiempo.
El problema surge en la transición. Cuando empezamos a soltar esos resortes egocéntricos y generamos algo de renuncia, descubrimos que el motor que nos animaba ya no está. La paja se ha consumido, pero el tronco aún no enciende.
Es una fase natural. Durante vidas enteras hemos operado impulsados por estos resortes. Cuando los quitamos, nos quedamos con una pregunta: “¿Qué nos puede entusiasmar?”.

3. El puente: honrar el interés propio
La siguiente anécdota lo ilustra bien.
Una recién graduada de la universidad se presentó al Peace Corps, el programa de voluntariado —fundado por John F. Kennedy en EE. UU.— que envía durante dos años a estos jóvenes a comunidades necesitadas. Y, al preparar su solicitud, descubrió algo sorprendente.
Cuando el comité de selección lee una solicitud donde el candidato dice que solo quiere ayudar a los demás, de forma puramente altruista y desinteresada, descartan automáticamente esa petición.
¿Por qué?
Porque es demasiado romántica, demasiado fantasiosa.
Décadas de experiencia les han enseñado que las personas que ignoran completamente lo que van a obtener de la experiencia, no sobreviven a las dificultades.
Tiene que haber también un interés propio honesto: crecer como persona, ganar resiliencia, conocer mundo, aprender un oficio. Si fuéramos bodhisattvas plenamente realizados, el altruismo puro sería suficiente y más que suficiente. Pero como no estamos ahí, no podemos pretender que sí.
No podemos, sin tener bodhichitta completamente integrada, pretender que solo nos interesa el bien de los demás.
—Venerable Khenpo Rinchen Gyaltsen

4. Un proyecto en el que todos salimos ganando
Aquí está el corazón de la enseñanza.
Si no somos bodhisattvas realizados y ya no deseamos seguir operando con los incentivos egocéntricos, ¿qué nos queda?
Tenemos que descubrir que el camino del Dharma es un proyecto en el que todos salimos ganando.
En ciertas tradiciones existe un tono gris, casi amargo, donde lo bueno tiene que doler, y ayudar al prójimo exige sacrificio personal.
El Dharma no funciona así. No es un martirio. La meditación nos da claridad, la práctica nos fortalece, la sabiduría nos hace más libres. No es un juego de suma cero.
Es como una fundación sin fines de lucro. Sí, yo me voy a ‘lucrar’. Voy a ganar más paz, más resiliencia, más sabiduría, más autocontrol. Pero todo esto solo es para tener más recursos para ayudar de la mejor manera a los demás.
—Venerable Khenpo Rinchen Gyaltsen
Y esto es precisamente lo que sana la intención, el que el beneficio personal no sea un fin en sí mismo.
Cuando nuestro crecimiento termina en nosotros, eso es egocentrismo. Pero cuando esos recursos —paz, fortaleza, sabiduría, autocontrol…— están volcados en la gran misión de despertar a todos los seres, eso es bodhichitta en formación.

5. Del prompt al fuego eterno
Vale la pena descubrir, ver y confirmar que ser practicante del Dharma es ventajoso para nosotros. No hay que fingir que no obtenemos nada.
La honestidad de reconocer nuestro propio beneficio, dedicado al bien de todos, es el puente que nos falta.
A medida que se profundiza en el compromiso con el despertar y el beneficio de los demás, algo notable sucede: la necesidad de una recompensa personal va desapareciendo.
La idea de obtener algo positivo a cambio se desvanece por sí sola. Simplemente estamos contentos en el hacer. El hacer ya no está diferenciado del resultado.
En esencia, el camino tiene tres pasos:
Incentivos dañinos → Incentivos Dhármicos sanos → Sin incentivos
Ese es el camino. Y comienza ahora mismo, exactamente donde estamos.
Y tú, ¿con qué combustible operas?
¿Cuál es el prompt que más te mueve?, ¿el miedo a perder o el deseo de ganar?
¿Has experimentado ese vacío desconcertante entre soltar las viejas palancas y encontrar unas nuevas? ¿Cómo lo has vivido?
¿Te resulta difícil reconocer tu propio beneficio en el camino espiritual sin sentirte egoísta?
Próximo curso: El Camino del Bodhisattva, parte 2
Si este artículo ha resonado contigo, el siguiente paso está aquí.
El Bodhisatvacharyavatara es el texto clásico del maestro budista Shantideva sobre el camino del bodhisattva, con la bodhichitta como corazón de su enseñanza.
En septiembre comienza la segunda parte de nuestro curso basado en esta obra. Seis meses en los que S. S. Sakya Trizin 42 y el Venerable Khenpo Rinchen Gyaltsen nos guiarán a través de sus capítulos finales: la perfección de la meditación, la sabiduría de la vacuidad y la dedicación de méritos.
Parte 2 — Inicio el 21 de septiembre del 2026
Adaptado de una sesión de preguntas y respuestas durante un peregrinaje con Khenpo Rinchen Gyaltsen en Lumbini, Nepal, diciembre de 2025.



