Yetsun Kushok Chimey, la maestra budista cuya vida inspirará a toda meditadora

 

En el budismo tibetano también hay maestras. Y muy, muy realizadas. Una de ellas es la hermana mayor del anterior cabeza del Linaje Sakya y, como él, es una sostenedora de las enseñanzas del Buddha. Yetsun Kushok Chimey Luding, además de ser una excepcional maestra, ejemplifica cómo una mujer puede avanzar en el camino espiritual ante toda adversidad.

Su vida da fe de ello.

La hija del Sakya Trizin

Yetsunma nació en Sakya (Tíbet) en 1938. Fue la primera hija del 40.º Sakya Trizin y, pese a aquel acomodado entorno, a los 13 años había vivido la muerte de su madre, su padre y dos hermanos, todos víctimas de enfermedades.

El único hermano que sobrevivió, y con el que tendría la relación más estrecha, fue el menor: Su Santidad Ngawang Kunga (1945), el futuro 41.º Sakya Trizin.

Yetsunma fue criada por su tía materna, Tinley Sangmo, que se aseguró de que Yetsunma siempre tuviera acceso a los mejores maestros. Además de educarla, su tía también se encargaba de la administración de la provincia de Sakya y de mantener su propia y exigente rutina meditativa. Solo dormía tres horas, porque pasaba el resto de la noche practicando en su caja de meditación.

Con cinco años, Yetsunma empezó su educación espiritual. La jornada duraba de 9 a 15, durante la que un inseparable tutor personal le enseñaba a leer, escribir, meditar y memorizar rituales. Yetsunma había descubierto su vocación, porque a los siete años se ordenó monja novicia y a los once completó su primer retiro de meditación. En él recitó un millón de mantras cortos y cien mil largos del Buddha Vajrapani.

La lama de Sakya

Tras completar el retiro, su padre la envió a dar una gira de enseñanzas a las planicies del norte de Tíbet. Apenas tenía doce años, y pasó los siguientes seis meses mostrando a los nómadas cómo hacer la transferencia de conciencia, impartiéndoles enseñanzas y concediéndoles iniciaciones.

A los dieciséis, Yetsunma hizo, junto con Su Santidad y su tutor, el retiro tradicional del Buddha Jevajra. Durante siete meses y medio practicaron diligentemente, cada uno aislado en su respectiva habitación (aunque los hermanos, inseparables, se comunicaron a hurtadillas mediante notas). Los tres completaron el retiro el mismo día, y tanto Yetsunma como su hermano sellaron sus logros espirituales con otro retiro, esta vez de un mes y medio.

Así, Yetsunma se convirtió en la tercera mujer del Linaje Sakya capacitada para enseñar el Lamdre, el ciclo completo de enseñanzas y prácticas Sakya que abarcan todo el sendero budista hacia la Iluminación. Y estrenó pronto el título.

En 1956, con 17 años, Yetsunma impartió el Lamdre durante tres meses a una asamblea de monjes. Y el año siguiente, cuando ella y Su Santidad fueron a Lhasa a recibir enseñanzas del Dalai Lama, Yetsunma encabezó la procesión portando un sombrero ceremonial reservado a los altos lamas.

Era una sostenedora del Linaje Sakya.

Presagios de cambio

sakya jetsunma

(Fuente: Shambala)

En 1957, Yetsunma y Su Santidad hicieron un peregrinaje a India al mismo tiempo que el Dalai Lama y el Panchen Lama. De vuelta a Tíbet, su vida continuó apacible, ya que en Sakya apenas habían notado la creciente e invasiva presencia china en Tíbet.

Hasta una noche de abril de 1959.

Yetsunma tenía veintiún años, y estaba explorando el dial de su radio en busca de una emisora diferente a la comunista. De repente, el aparato retransmitió la voz de Yamyang Khyentse Chokyi Lodro. Yetsunma acababa de encontrar All India Radio.

Al momento avisó a su hermano y a su tía, y juntos escucharon la gran noticia:

El Dalai Lama se había exiliado en India.

Un exilio relámpago

Su tía no dudó: la familia también escaparía de Tíbet.  

Rápidamente ordenó a Yetsunma, Su Santidad y nueve sirvientes que hicieran el equipaje, y días después cruzaron la frontera con Sikkim, en el noroeste de la India. Allí se hospedaron con el rey, con el que guardaban un lejano parentesco, y poco después se mudaron a Darjeeling.

Una dolorosa pérdida

Al poco, Yetsunma se inscribió, junto a ocho tibetanos más, en una escuela de misioneros protestantes. Poco a poco aprendió inglés, y descubrió lo diferente que era aquel nuevo mundo.

Sin embargo, la gran dificultad que enfrentó en India fue su llamativo aspecto. Yetsunma era una monja modelo con una conducta impecable, pero su cabeza rapada y túnica azafrán solo le granjeaban burlas, insultos y obstáculos.

Tras consultar al Dalai Lama y a Su Santidad, Yetsunma decidió, abatida, colgar los hábitos.

Un nuevo compañero

La vuelta al laicismo coincidió con otro evento: la subescuela Ngor del Linaje Sakya necesitaba un nuevo sostenedor. El cargo solo se transmitía por descendencia, y el entonces sostenedor, Luding Khenchen Rinpoché, era monje. Sin embargo, tenía un hermano, y era laico: Sey Rinchen Kushok.

yetsun kushok sey kushok boda

(Fuente: Sakya Kachod Ling)

Yetsunma le había conocido en las clases de inglés, y su tía decidió que ambos debían casarse. Su sobrina se negó en redondo, pero ella insistió y, finalmente, la convenció. En 1964, con 26 años, Yetsunma se desposó con Sey Kushok Rinchen. La pareja tuvo cuatro varones, pero solo uno mostró interés en el Dharma.

Nacido en 1967, Luding Khen fue un niño diferente: no lloraba, hacía mudras, murmuraba como si estuviera recitando textos y disfrutaba más asistiendo a rituales que jugando con otros niños. Tanto, que a los tres años demostró su interés por ordenarse. No había dudas: la escuela Ngor había encontrado a su próximo sostenedor. Y, a los cinco años, Luding Khen se trasladó a su monasterio.

Yetsunma, por su parte, estaba a punto de enfrentar otro cambio radical en su vida.

La nueva Tierra de las Nieves

Era 1971. La familia había conocido a Jim George, el embajador canadiense, y la historia de Yetsunma lo había conmovido. El embajador invitó a la familia a Canadá, donde el gobierno les facilitaría trabajo y un hogar. La familia aceptó, y se exilió en Alberta.

Allí, Sey Kushok trabajó en granjas, mientras que Yetsunma se encargó de la casa y los niños. En 1973, la familia se mudó a Vancouver, donde Yetsunma aprovechó que sus hijos eran más mayores para complementar sus responsabilidades domésticas con un trabajo a tiempo completo como costurera para Zonda Nellis y otro a tiempo parcial limpiando casas.

Fue una etapa exigente, pero Yetsunma siguió el ejemplo de su tía, que había fallecido dos años antes en India, y aprovechó cada hora del día. Se levantaba a las 3:30 de la mañana para hacer sus prácticas, y en los numerosos trayectos de autobús, estudiaba. Pese a su aspecto sucio, nunca se sintió avergonzada. Tampoco le afectó la falta de tiempo, ni escaseó su energía. Sin importar la situación, siempre hizo su práctica.

Pasaron los años, y nadie sospechaba que aquella tibetana fuera una de las más importantes maestras vivas. Hasta que, un día, alguien preguntó por ella.

Occidente llama a la puerta

Era 1979 y su hermano, S. S. el 41.º Sakya Trizin, estaba en Nueva York impartiendo enseñanzas. Al concluir una sesión, una mujer se le acercó, y le dijo:

—El budismo tibetano solo tiene maestros. ¿Por qué no tenéis mujeres lama?
—Tenemos una —respondió Su Santidad— pero es muy reservada.

Días después, Yetsunma recibió una invitación de su hermano para que empezara a enseñar. No solo estaba sobradamente cualificada, sino que su ejemplo de practicante laica sería de inmenso beneficio para los occidentales. Yetsunma aceptó, y meses después retomó, veinticinco años más tarde, su carrera docente.

La lama internacional

yetsun kushok chimey luding

(Fuente: Sakya Malaysia)

Desde entonces, Yetsunma no ha dejado de enseñar. A medida que sus hijos se independizaron, aprovechó su nuevo tiempo libre para cuidar de las necesidades espirituales de sus cada vez más numerosos e internacionales seguidores. Mientras tanto, Luding Khen Rinpoché, su hijo en India, se convirtió en el actual abad y 76. sostenedor del monasterio Ngor.

Además, Yetsunma también ha fundado tres centros de Dharma:

También dirige el centro de retiros Sakya Kachod Choling (en San Juan Island, Washington), y visita regularmente los centros Sakya de Estados Unidos, Australia, Asia y Europa.

Hoy, Yetsunma es reverenciada por todos, tanto maestros como estudiantes. Su calidez, diligencia y realización la convierten en un inagotable tesoro espiritual, mientras que su vida ejemplifica cómo integrar la práctica espiritual en la vida cotidiana. Para emularla, su consejo es claro:

“Es importante tener una actitud decidida. Con ella, todo se vuelve más sencillo.”

Yetsunma es un ejemplo vivo de lo que puede llegar a lograr una mujer en el camino espiritual. Otro es la Buddha Tara. Logró la Iluminación como mujer, y representa la intrepidez de todos los buddhas. En Año Nuevo celebramos un retiro sobre ella, porque su meditación es una poderosa práctica para eliminar obstáculos y hacernos avanzar hacia la Iluminación. Para saber más, sigue este enlace.

Descarga aquí la oración de larga vida de Yetsunma. Recitándola contribuirás a que siga beneficiando a innumerables seres durante muchos años.

(Portada: Gemma Sierra, con fotografía adaptada de Sakya Dechen Ling)

comentarios

  1. Paulajc

    ¿Sabes si hay alguna biografía sobre su vida que sea recomendable? Aunque sea en inglés

  2. Javiera

    Hola Gerardo! Gracias de nuevo por lo que escribes. Hace un tiempo me dio por buscar información acerca de maestras de la tradición Sakya y había leído un poco acerca de Yetsun Kushok Chimey y también de Dagmola Kusho Sakya (de ella leí en un libro que se llama Dakini Power, por si te interesa!). Sabes algo acerca las otras dos mujeres que han transmitido el Lamdre? Saludos!

  3. Gerardo Montes Maroto Autor Post

    ¡Hola, Javiera! Gracias a ti por comentar y la referencia. Respecto a las otras dos mujeres que han transmitido el Lamdré: ahora mismo no sé nada, pero si encuentro material sobre ellas, puedes estar segura de que aparecerá aquí tarde o temprano 😉 ¡Un saludo!

  4. piahouston

    Hola Gerardo, los artículos que publicas me parecen súper buenos y confiables, gracias.

  5. Gerardo Montes Maroto Autor Post

    Me alegro de que la vida de Yetsun Kushok te haya inspirado, Gloria. Es una maestra ejemplar.
    Y muchas gracias por acordarte y compartir el enlace 🙂
    Un abrazo.