ClickCease Autoestima sana como decisión y práctica | Paramita
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Todos buscamos felicidad e intentamos evitar el sufrimiento, necesitamos una autoestima que apoye este proyecto. Y eso es, hoy, una decisión. Realizar la verdadera felicidad que viene de actualizar quién realmente somos, el gozo y éxtasis de nuestra naturaleza, requiere que nos identifiquemos con el potencial innato de nuestra mente y lo utilicemos. Nuestra vida es una oportunidad única, no basta con estar de acuerdo con la importancia de estar contentos con nosotros mismos. Ésta es una invitación directa a decidir y practicar una autoestima que posibilite pasos significativos hacia nuestra felicidad y que ilumine con alegría a cada uno.

1. Autoestima y felicidad

La autoestima y la felicidad van de la mano. Si creemos en nosotros, también podemos creer que la felicidad es posible. Pues, ésta depende de nosotros. Desde las enseñanzas budistas reflexionaba que si confiamos en nosotros (nuestro potencial), podemos lograr la felicidad. Porque a un nivel muy profundo “yo” y “felicidad” son indistinguibles, ya que a nivel último nuestra naturaleza es gozo, es paz. Entonces, tenemos que desarrollar una autoestima que haga eso posible.

Nuestra visión de quienes somos y la actitud hacia nosotros mismos nos dan o nos restan convicción y fuerza en nuestra búsqueda de la felicidad y la satisfacción. Si queremos ser felices, nuestra autoestima nos tiene que acompañar, nos tiene que ayudar, nos tiene que dar alegría y confianza.

Y si nuestra vida tiene como eje el camino espiritual, tener una autoestima sana es esencial. Si queremos alcanzar la felicidad, tenemos que identificarnos con nuestro potencial y capacidades fundamentales. Y no solo a nivel conceptual, también práctico, en las decisiones que tomamos, en cómo nos relacionamos, en cómo meditamos y reflexionamos, y en cada reto.

Si queremos alcanzar el profundo gozo y paz de nuestra naturaleza, durante el camino a ello tenemos que contar con la alegría de una autoestima sana. Ésta es una gran aliada en el sendero, en todo viaje, en cualquier hazaña.

Esto es muy diferente a como nos asumimos a nosotros mismos actualmente y a lo que no funciona para estar realmente contentos de forma estable. Lo que aquí se propone es otra alternativa a considerar, y como tal, una decisión. Te invito a reflexionar sobre ella.

2. La decisión de cultivar una autoestima sana

Si buscamos a conciencia verdadera felicidad, debemos intencionalmente cultivar una disposición hacia nosotros mismos que favorezca encontrar la felicidad y evitar el sufrimiento.

Voy a apoyarme en Nathaniel Brandon, psicoterapeuta reconocido por su trabajo en autoestima, para transmitirles desde la psicología por qué me refiero a ésta como una decisión. En su libro Los seis pilares de la autoestima dice: «Si mi objetivo es demostrar que soy “suficiente”, el proyecto se prolonga hasta el infinito porque la batalla estaba ya perdida el día que admití que la cuestión era debatible».

En esta idea están los elementos de la duda sobre nosotros mismos y el error (de la duda propiamente tal y de la batalla sin sentido que impulsa). En el fondo, no hay nada de lo que deberíamos dudar.

Y luego dice, «Una pobre autoestima que confirma su valía en acontecimientos externos recorta la capacidad de nuestra satisfacción»(…) «Así, siempre, es una victoria más, un ascenso más, una conquista sexual más, una compañía más (…), otro premio; sin embargo, el vacío interno no se puede llenar» (Brandon, 1994). Y este planteamiento conversa muy coherentemente con la psicología budista.

O sea, a lo que recurrimos en el mundo para satisfacernos y definirnos no responde a la verdad de quienes somos. Nada finito, temporal, que venga de afuera puede satisfacernos y tampoco puede darnos o restarnos valor.

Entonces, una autoestima sana conlleva una decisión porque supone actuar, pensar y valorar de una forma opuesta a nuestra lógica actual. Y también lo es porque en esa lógica no hay volición consciente, ni una comprensión de lo que verdaderamente es bueno para nosotros y los demás. Más bien responde a patrones, supuestos, premisas y dogmas personales arraigados en nosotros, hasta que con conciencia decidimos dar un golpe con un pie sobre la tierra y atrevernos a pensar “la verdad sobre mí es diferente, es insospechadamente bella”. 

Y en ese momento sometemos ante este recordatorio todas las dudas, los referentes, las historias y demás que rebaten esta nueva actitud. Mientras más cultivemos esta valía y esta valentía, menos fuerza tendrán las premisas erróneas que nos impiden sentirnos contentos y satisfechos.

3. Percepción errónea, autoestima ordinaria

Vimos que estamos en una batalla sin sentido producto de la duda sobre nosotros mismos, buscando identidad y valor equivocadamente. Entonces nuestra actitud hacia nosotros no nos apoya óptimamente en la búsqueda de felicidad. Vamos a agregar algo más: nuestra autoestima común está afectada por una percepción errónea.

¿Has escuchado que cruzarse con un gato negro trae mala suerte? Pues si alguien caminando cambia de dirección para evitar cruzarse con uno, eso no tiene nada que ver con ese gatito y su valiosa existencia.

En realidad la situación se produjo por una serie de causas y condiciones: el gato era de color negro, la persona que evitó al gato tenía esa superstición heredada que no cuestionó y había tomado ese trayecto antes de ver al gato para evitar otro encuentro, quizás a una expareja, y el gatito estaba ahí porque a esa hora alguien le llevaba comida.

Supongamos estar en el lugar de este gatito. Como humanos dudaríamos de nosotros mismos porque otros nos eviten o nos señalen –o llevado más cerca de nuestra realidad, nos critiquen–. Hasta podríamos concluir que no merecemos mucho o que no podremos ser felices, etc… incluso que, siendo el gato, mejor habría sido ser un perro de color café. Pero ahora podemos ver que la relación que establecemos entre esa experiencia y nosotros mismos no es la verdad. No vemos las cosas como son.

Que nuestro valor no dependa de nuestras experiencias puede sonar algo radical, pues tenemos una historia de eventos sobre los cuales firmamos a ojos cerrados que avalan nuestra autoestima. Debido a ello, nuestra actitud puede llegar a ser dubitativa, o conformista, o indiferente, o arrogante, o intransigente. Y aquí un recordatorio:

La felicidad y la autoestima requiere un cambio de paradigma. Si seguimos buscando felicidad afuera no la vamos a encontrar, y mientras sigamos debatiendo sobre nuestro valor y sobre la posibilidad de ser felices según las tormentas y fiestas que atravesamos, nunca estaremos contentos con nosotros mismos y el horizonte temporal de la felicidad se alejará.

Imagínate decir al gatito negro; “difícil es que seas feliz, mejor no cruces hacia donde quieres ir y quédate en la orilla de la acera” –entre muchas otras posibilidades de decirnos todo tipo de cosas–. Eso es mentirle, quitarle alegría y afectar su búsqueda de la felicidad. ¿Qué crees que es mejor decirle (decirnos)? Algo que nos acerque a la verdad, que nos encamine.

Pues bien, nosotros podríamos sentirnos insuficientes o –y esto puede ser maravillosamente diferente– tener mucha alegría aún pasando por situaciones que normalmente amenazarían nuestra valía. Como dice Brandon (1994) «cuando tenemos una autoestima carente de conflicto, la alegría es nuestro motor, no el miedo».

4. Gozar: autoestima en práctica

Tanto en la psicología occidental como en el budismo se reconoce la alegría en directa relación con la autoestima.

Cuando desarrollamos confianza en quienes somos y nuestro potencial, va surgiendo una alegría que nos potencia.

Si hay autoestima sana, hay alegría y coraje, que nos permiten el atrevimiento de cuestionar y trascender nuestras historias, identificaciones y supuestos. Estas cualidades nos posibilitan dar un paso valiente hacia lo que es bueno, hacia lo que puede elevar nuestro potencial y hacia lo insospechado de la felicidad.

Si hay autoestima sana podemos disfrutar nuestras actividades diarias, oponernos menos a la realidad, abrirnos relajadamente a los encuentros en el mundo y estar más dispuestos a ser nuestra mejor versión.

En el camino espiritual budista, nuestra búsqueda de la felicidad es la práctica constante de las enseñanzas del Buddha, y debería estar empapada de autoestima y confianza que como en un espejo, sea una respuesta que refleja lo que buscamos: la budeidad.

Felicidad, potencial, autoestima

El Venerable Lama Rinchen nos ha dedicado sus palabras sobre este tema en reiteradas ocasiones con el inconfundible interés y cariño que transmite por nuestro bienestar, alentándonos en nuestra búsqueda de la felicidad y desarrollo espiritual. Eso remarca la importancia que tiene pues cada oportunidad nos recuerda sobre esto.

Si te interesa el tópico de la autoestima y su papel en nuestra búsqueda de la felicidad, ¡cuéntanos!

¿Te has sentido como un “gato negro”?, o ¿has tenido el papel casual del transeúnte, en la historia de otros “gatos negros”? ¿Qué le dirías al “gato negro” que no se aprecia a sí  mismo?

¿Cómo ves la opción de cultivar a conciencia una autoestima sana?

¿Qué papel juega la actitud hacia ti mismo/a en tu búsqueda de la felicidad?

¿Cómo te imaginarías en tu búsqueda de la felicidad y/o camino espiritual si tuvieses una autoestima sana y estuvieses aprovechando al máximo tu potencial?

Pia Francisca Houston es psicóloga, terapeuta familiar y psicoterapeuta en el área de la Oncología. También es tutora en Paramita y coordinadora en Grupo Paramita Chile.