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Las milenarias enseñanzas budistas han llegado a la cárcel de mujeres de Obrajes (La Paz, Bolivia). Un grupo de voluntarias del Centro Sakya Rinchen Ling ha comenzado a visitar con regularidad las instalaciones de este antiguo convento reconvertido en penitenciaría para introducir a las reclusas a la práctica de la meditación. Lo que sigue son las palabras de Liliana Arias, miembro del equipo y cronista de una aventura en un entorno tan desconocido como fértil para el cambio.

Introducción a la meditación

El centro penitenciario nos recibe el 20 de septiembre de 2017. Llegamos, y tanto los materiales de la formación como cada una de nosotras somos revisadas. Ingresamos.

Nos encontramos en un patio bañado por el sol, rodeadas de mujeres privadas de su libertad. Algunas conversan sentadas en grupos para pasar el tiempo, mientras que otras toman el sol. La mayoría están ocupadas tomando cursos en diferentes materias, especialmente trabajos artesanales.

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Foto © Santi Palacios

El número de inscripciones había sido masivo. Las participantes son llamadas progresivamente, e iniciamos el curso en el antiguo comedor de las policías con once reclusas. Todas ellas, mujeres valientes en busca de un cambio en sus vidas. Mujeres que han probado todo lo externo y no están satisfechas. Algunas, vencidas por un peso que las sobrecoge, buscan un camino que las pueda llevar hacia una experiencia transformadora.

Iniciamos la meditación. Explicamos primero sus beneficios sobre el cuerpo, la palabra y la mente. Durante las instrucciones, las que tienen una mente más activa quieren presenciar lo que está ocurriendo alrededor, mientras que otras caen vencidas por el letargo y se duermen. Otras no pueden acomodarse en la postura ideal. Aún así, algunas logran seguir el ritmo de la meditación. Para concluir, les explicamos que la clave del éxito reside en la práctica diaria: la mejora y los resultados se experimentan con una práctica sostenida en el tiempo.

Los lazos se estrechan

El segundo curso de introducción, una semana después, es tomado por diecisiete internas. Volvemos a guiar ejercicios de meditación, y aunque algunas ya están más familiarizadas con el proceso, los explicamos de nuevo para las primerizas. Las participantes muestran un interés creciente, y experimentamos su calidez y amabilidad.

La señora Sonia merece mención aparte. Desde la primera vez que llegamos a la prisión, nos recibe con una amplia y amistosa sonrisa. La señora Sonia es una interna veterana, y está encargada del resto de sus compañeras. Aunque en un primer momento nos asignaron la capilla de la prisión para hacer el curso, los cambios de última hora hacen que nos trasladen al comedor de las policías ubicado en un viejo caserón. Gracias a su experiencia, colaboración y amabilidad podemos adaptarnos y acondicionar el nuevo espacio con las mesas y sillas que nos facilita con su perenne sonrisa.

Meditacion-en-carcel-obrajes

Sakya Pandita desembarca en Obrajes

Las enseñanzas sobre ‘El Legado del Sabio’ despegan el 4 de octubre con dieciocho participantes. Todas ellas escuchan curiosas y atentas las enseñanzas de Lama Rinchen. Aunque muchos términos y explicaciones son totalmente nuevos para ellas, les ayudamos exponiendo su significado de una manera más cotidiana. Al concluir, las participantes están contentas, esperando el próximo encuentro.

La segunda sesión se celebra el 11 de octubre, Día de la Mujer en Bolivia. Esta vez nos ofrecen la capilla para realizar el curso. Sin embargo, tenemos que utilizar el antiguo comedor, ya que en la capilla no está permitido comer, y vamos a hacer una celebración en la que ofreceremos pastelitos y bebidas a las alumnas.

El contenido de la sesión es muy profundo, mas las veinticuatro alumnas quedan muy motivadas. Ven que son capaces de realizar una transformación real en sus vidas, y que cualquier persona con una motivación e interés genuinos puede aprovechar estas enseñanzas.

Festejando el florecimiento

Celebramos un pequeño agasajo después de la meditación con motivo del acontecimiento: todas reciben rosas, pasteles y bebidas. Las voluntarias nos percatamos de la felicidad que suscita la belleza de una flor, dibujando sonrisas resplandecientes y rostros radiantes. Al concluir, todas se despiden agradecidas y se marchan muy contentas.

Al salir nos encontramos con la hermana responsable de la capilla. Aprovechamos la oportunidad para explicarle el proyecto, ante el que queda muy complacida. Para nuestra sorpresa, nos cuenta que en su tradición también meditan, y que le haría muy feliz que las internas también lo hicieran. De ahora en adelante, la capilla queda a nuestra disposición para celebrar el curso.

Esta experiencia está dejando rastros y trazas muy bellos. Poco a poco, está uniendo a las personas. Muchas están interiorizando el conocimiento, y se nota el progreso que están haciendo. Estaremos contentas y felices de seguir con esta gran y beneficiosa aventura.

Puedan todos los seres adquirir nuevos conocimientos.
Puedan ellos abordar la nave de la Liberación.
Puedan todos alcanzar la Iluminación.

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Esta labor no sería posible sin la dedicación, entusiasmo y trabajo de Rosselyn Tamayo, Jhory Montaño, Mónica Ríos y Liliana Arias, las voluntarias al frente de implementar la Formación en Meditación en la cárcel de Obrajes.

La Fundación Sakya ha promovido el desarrollo de este curso online de un año para formar profesores de meditación. Esta formación está respaldada por un título otorgado por la Fundación Sakya desde España para aquellas personas que completen el 80% del material impartido.

Foto de la portada  © Santi Palacios