ClickCease El papel del maestro en el camino budista | Paramita
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En algún momento de mi camino espiritual me di cuenta de que, si realmente quería ver cambios reales en mí, iba a tener que encontrar un maestro genuino. ¿Por qué? La verdad es que empecé a ver el papel clave que juega. El maestro es aquella persona que nos permite avanzar y nos ahorra perdernos en nuestros propios autoengaños. Es el guía que nos lleva por el difícil camino del Dharma. Es la persona en quien podemos confiar cuando todo va mal, pero, sobre todo, cuando todo nos va muy bien.

1. Aliados espirituales

Uno de los primeros pasos en el camino es dejar relaciones tóxicas y adoptar relaciones sanas. Por eso es necesario tener aliados y acompañantes en el viaje. Unos acompañantes correctos nos darán calor, ánimos, pueden servirnos de ejemplo y pueden ayudarnos y ofrecernos ayuda en situaciones complicadas. 

Desde este punto de vista, pues, tenemos en el budismo dos tipos de relaciones: la comunidad o la sangha que nos sostiene en los picos o las bajadas de ánimo, y el maestro o guía.

 

  • La sangha Sobre todo en los momentos en que van bien las cosas en la vida cuando corremos más el riesgo de  olvidarnos del Dharma, la sangha es de gran utilidad porque nos recuerda y nos ayuda a mantener el compromiso
  • El maestro – La otra gran relación necesaria en el camino es el maestro, que es imprescindible porque:
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  • Nos guía hacia el despertar.
  • Nos ayuda a optimizar nuestro estudio y práctica para que sean más eficientes. 
  • Atiende mejor a nuestras necesidades espirituales.

Así pues, tenemos soporte mediante la sangha y guía con el maestro; contando con este equipo tenemos las mejores garantías para avanzar.

Necesitamos esta ayuda en el camino hasta que seamos independientes o autosuficientes, y esto ocurre cuando podemos tener acceso directo voluntario a estados espirituales.

A través del estudio, la reflexión y la meditación, una vez podamos acceder de forma voluntaria a estados espirituales sublimes, ya nos podremos autoabastecer. Pero esto no es fácil ni rápido. Por tanto, en el estado en que nos encontramos actualmente, necesitamos de un guía que nos ayude en los momentos clave y de una sangha que nos apoye.

2. Nuestra visión del maestro

Mi relación con el maestro ha pasado por diferentes etapas conforme mi visión de lo que es el Dharma ha ido evolucionando. Así pues, el apoyo de la sangha y la guía que recibimos del maestro van cambiando con el tiempo. 

De hecho, la relación con el maestro o con la comunidad espiritual, como cualquier relación que nutre, se basa en la confianza.

Así, a medida que nuestra confianza en las cualidades del maestro y el papel que puede desempeñar en nuestra vida y progreso cambian, nos hace verlo de forma distinta. 

El amigo espiritual

Al principio vemos en él a un amigo espiritual, como un igual que nos acompaña en esta peregrinación hacia el despertar. Pero lo que no sabemos en esta primera etapa es que el maestro es alguien que posee la autoconciencia que sabe, que tiene recursos espirituales: conocimiento, comprensión y experiencia. Y puede comunicarlos.

El hermano mayor

Cuando tenemos más experiencia en el Dharma vemos que el camino que estamos recorriendo el maestro ya lo ha recorrido. Entonces, lo empezamos a ver como un hermano mayor, alguien que nos sirve de referencia en nuestro cambio.

El mentor / tutor

Si ganamos confianza en la relación, pasamos a la siguiente etapa y lo vemos con más deferencia. Entendemos que es alguien que no solo nos acompaña en el camino, sino una persona que tiene más experiencia y puede aconsejarnos, es decir, pasa a ser un mentor, alguien a quien le pedimos consejo. 

El lama

Finalmente, cuando nos damos cuenta de que realmente nos conoce y nosotros le conocemos, entonces lo entendemos como guía (o lama en tibetano), alguien que nos dirige, nos da claves para progresar según nuestra disposición o situación y hacer cambios en el camino.

3. La relación estudiante-maestro

Una conexión kármica

El maestro no es alguien independiente de la función de enseñar; su función es transmitir el Dharma. Es necesaria una conexión kármica entre ambos (maestro-estudiante), pero hay que tener muy claro que esta conexión, si no se cuida, será pasajera.

Cualidades a trabajar

Para reforzarla es necesario cultivar:

  • La apertura Una mente abierta que pueda considerar algo novedoso.
  • La inteligencia En el sentido de despertar de la conciencia, reconocer verdades y valorar las enseñanzas espirituales.
  • El entusiasmo – Interés entusiasta para nadar contra corriente, una vez haya pasado la fase de encuentro entre tu trayectoria vital y el camino espiritual.

Pero también hace falta humildad que podemos entender como una forma de apertura.  

La humildad ante el maestro no significa una actitud de sumisión o de aceptación incondicional de todo lo que diga. La humildad o apertura quiere decir que, cuando recibamos enseñanzas, mientras las escuchemos debemos estar totalmente receptivos y absorberlas con el máximo de atención.

Actitudes necesarias

Se habla de que el estudiante debe evitar tres actitudes en el momento de escuchar las enseñanzas, utilizando la analogía de un cuenco para beber agua: 

  1. Rechazar aprender y ser escéptico. El cuenco está del revés de manera que todo el agua (conocimiento) que se vierte se pierde porque no entra en el cuenco.
  2. Olvidar lo que se le ha enseñado. El cuenco está roto o agujereado; todo el agua que se vierte se pierde porque, aunque entra, se cuela por el agujero.
  3. Pretender saber más que el maestro. El cuenco está sucio y el agua no se puede beber porque la suciedad la contamina.

Esto no quiere decir que no reflexionemos sobre lo que se nos ha enseñado y lo contrastemos una vez que hayamos recibido la enseñanza. Pero, mientras la recibimos, es necesario tener una actitud totalmente abierta.

El puente

Una buena imagen para este sentido de apertura es entender que el maestro es un puente para que cada uno descubra la verdad de quién es. Hay todo tipo de yogas para aprovechar el puente, pero nosotros debemos transitar el camino espiritual. Debemos elegir constantemente acercarnos a la verdad. 

Por tanto, debemos caminar activamente para trabajar esta conexión con el Dharma a través del maestro. El maestro nos da señales, pistas, claves; nos da indicaciones y ninguna de ellas es la verdad. 

Si es un maestro genuino, lo máximo que puede hacer por nosotros es orientarnos y aproximarnos a la mejor versión de nosotros mismos.

Pero cada uno de nosotros debe tomar estas valiosas instrucciones y aplicarlas para que nos ahorren décadas de sufrimiento y de estar caminando en círculos.

El espejo

Por último, el maestro genuino actúa como ejemplo o referencia al mismo tiempo. Con sus tres cualidades principales –disciplina, compasión y sabiduría– nos ayuda a darnos cuenta de lo que hacemos incorrectamente. 

El maestro nos pone delante de nosotros mismos –como un espejo que refleja con claridad– lo que debemos trabajar y nos da las recetas para ello. 

Por otra parte, el maestro también nos da la perspectiva, ensanchando el espacio que nos rodea en esta imagen reflejada para que el ego se reduzca. Es decir, nos hace más evidente que, en la idea que tenemos de nosotros mismos, el contexto (lo que nos rodea) es tan importante como nuestra persona; al cambiar la perspectiva (y ensancharla incluyendo todo lo que no somos nosotros mismos) el autocentramiento se reduce.

4. Conclusión

El maestro me ha ayudado a ver que ni yo ni mi entorno más cercano somos el centro del mundo y que lo más importante es el despertar de todos los seres. 

Por otra parte, el maestro me indica hacia dónde avanzar, lo lejos que estoy muchas veces del objetivo espiritual debido a mi confusión y, al mismo tiempo, lo cerca que me encuentro de él, sin saberlo

El maestro acaba de darnos la perspectiva necesaria para no desfallecer porque, siendo un ejemplo de las tres cualidades principales, nos proporciona el entusiasmo de saber que lo que queremos alcanzar no es inalcanzable: 

Hay alguien enfrente que cuida de nosotros y que ya lo ha conseguido.

Si quieres saber más sobre la relación maestro-alumno, te invitamos a ver este vídeo, Valorar al maestro espiritual, de la Práctica 6 del curso Las 37 Prácticas de los Bodhisattvas.

¡No te lo pierdas!

¿Cuál ha sido tu experiencia respecto a los maestros/maestras? 

¿Ves necesario encontrar un maestro genuino? 

¡Cuéntanoslo en los comentarios!

Jordi Solé es profesor de la Universitat de Barcelona en Oceanografía, Energía y Clima. Divulgador científico sobre temas ambientales y de recursos energéticos, profesor de taichi y estudiante de filosofía y meditación budista. Es autor en el blog de divulgación sobre temas ambientales y energéticos, Tempus fugit.