ClickCease Renuncia, la gran incomprendida del camino espiritual | Paramita
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Renuncia y felicidad, aparentemente dos palabras opuestas que, sin embargo, se encuentran en la misma dirección. Este artículo hace una reflexión de ambos términos para subrayar los enormes beneficios que aporta a nuestro crecimiento espiritual. Descubre cómo, a través de la práctica de la renuncia y sus diferentes fases, podemos ser libres y tener más calidad de vida. Quizás, la mejor forma de poder ser feliz es preguntarnos en qué consiste la felicidad genuina.

1. Un acercamiento a lo que significa renuncia

La renuncia se considera uno de los tres principales logros dentro del camino espiritual. Todos los grandes maestros, desde el Buddha hasta la actualidad, incluso de otras tradiciones, la han remarcado como indispensable para nuestro desarrollo. Sin embargo, cuando los estudiantes que estamos iniciando el camino entramos en contacto con esta parte de la enseñanza, nuestra respuesta está lejos de ser entusiasta. De hecho, suele ser, en cierta medida, incómoda.

2. Motivos de nuestra falta de interés

¿A qué se debe esta falta de interés cuando el resto de temas del budismo suenan muy atractivos para el practicante?

Uno de esos motivos es la confusión con respecto a su significado real, y otro motivo es el apego a los proyectos mundanos que produce dicha confusión. 

En nuestra cultura, la renuncia tiene connotaciones negativas y la entendemos como un sinónimo de pérdida en vez de libertad. Parece que al practicarla vamos a dejar de disfrutar, de tener experiencias agradables o placenteras. O como si se tratase de un estado neutro a partir del cual todo fuera aburrido, oscuro y sin sabor. No queremos soltar lo que hemos interpretado que es placentero porque creemos que detrás de eso no hay nada más, que no hay más vida, como un abismo que no vamos a saber gestionar. Y nos asusta.

Esta confusión crea continuas interferencias en nuestros esfuerzos por desarrollarnos y, por tanto, afecta a la profundidad y calidad de nuestros resultados. Y, sobre todo, a nuestra disposición real para llevar a cabo las prácticas necesarias para transformarnos. Frena el progreso en el camino cuando hay un campo espacioso delante de nosotros para sembrar y recolectar los mejores frutos de bienestar.

Contamos con un intenso anhelo de felicidad, todos queremos ser felices y eso nos impulsa a buscar en todas direcciones, sin control, con intentos torpes y desorganizados la mayor parte de las veces. Esto, a su vez, hace que la relación que establecemos con todo lo que nos rodea sea de dependencia, generando un intenso apego que nos limita enormemente y nos ata a un carrusel cíclico de dependencia e insatisfacción continua. 

Buscamos la felicidad en la pareja, en los hijos, en la carrera profesional, haciendo continuos y prolongados esfuerzos, esperando que todo esto nos establezca en un estado absoluto de satisfacción que nunca llega. Tratamos de estar satisfechos consumiendo y poseyendo cosas, personas, animales, situaciones, experiencias, etc., pero no funciona.

Incluso podemos observar a personas que han renunciado a la propia idea de que la felicidad, la paz o el bienestar real es posible como resultado de la búsqueda frustrada en lo material, en lo profesional o en lo personal. No se trata de que todos esos aspectos de nuestra vida sean malos o nocivos en sí mismos esa no es la enseñanza, sino de que conviertas todos esos aspectos de tu vida en un camino de transformación. Que los conviertas en causas reales para un desarrollo genuino. 

3. ¿Dónde pone el énfasis la renuncia?

La renuncia hace referencia, sobre todo, a la relación que tenemos con el mundo y nuestro concepto de felicidad; no se trata de una prohibición de disfrutar de lo llamado mundano, sino de que no dependas de ello o de que le otorgues un brillo y un poder de hacerte plenamente feliz de forma permanente, que no tiene. De no pedirle algo que no nos puede ofrecer y terminar frustrados al no conseguirlo.

Con la comprensión del significado de la renuncia tienes la certeza de que la felicidad es un logro interno; ya no tienes que buscar fuera y empiezas a saberlo. Por lo tanto, “pedir” a todo lo demás que me haga feliz, ya no tiene cabida. Resulta llamativo darse cuenta de que el problema de nuestra felicidad es que simplemente estamos buscando en el lugar equivocado. 

La renuncia es el logro que nos encamina en la dirección adecuada para tener éxito y cumplir con nuestro deseo de felicidad. Quizás, si podemos discernir entre lo que realmente produce la felicidad que anhelamos y lo que no, podemos invertir toda nuestra energía y esfuerzo de una manera, ahora sí, más organizada y eficaz, y dirigirlos a aspectos que realmente nos vayan a devolver, como resultado, un estado genuino de paz y felicidad. 

 

¿Qué puedo hacer si descubro que estoy valorando la renuncia como una pérdida?

Tal vez estas preguntas de reflexión puedan ser de utilidad si te las haces a ti mismo:

 ¿Qué es exactamente lo que estoy perdiendo?

Y, en contraposición, si practico la renuncia,

¿qué es lo que gano?

 

Sí, tenéis razón, hay una pregunta más para reflexionar…

4. ¿A qué renunciamos exactamente?

Averiguarlo nos puede ayudar a acercarnos a la renuncia de un modo más abierto y cercano para poder relacionarnos con ella. Renunciamos a conductas que generan daño en nuestra vida y en la de los demás. Renunciamos a hábitos que nos enferman, nos limitan y nos condicionan. Renunciamos a pensamientos que nos agitan, cuestionan nuestro valor o confunden. 

Renunciamos a motivaciones cuyo fruto no sea el bienestar, la paz y la armonía de todos. Renunciamos a mantener la idea de que lo material realmente tiene el poder de hacerme feliz, más allá de la comodidad que me ofrece. Renunciamos a pensar que las personas tienen el deber de hacerme feliz y ajustarse a lo que yo necesito. Renunciamos a la pena, a la baja autoestima, al sufrimiento. A la mentira, a la difamación y a la agresión física o verbal.

¡A lo que realmente renunciamos es a seguir creando causas de sufrimiento! Renunciamos a todas las distorsiones del ego, al egocentrismo, a los velos mentales, a los hábitos y a la conducta dañina. Renunciamos a todo cuyo resultado no sea felicidad, paz y bienestar y, en contraposición, nos comprometemos a trascender ese aspecto de confusión y a dedicarnos a plantar semillas, de cuyos árboles vamos a recoger frutos maduros de felicidad, cumpliendo así con el anhelo vital de encontrarla.

5. ¿Qué me aporta la renuncia?

La renuncia nos da claridad, organización y libertad. Nos da facilidad de movimiento, sin sentirnos atrapados o estimulados a cada paso. Se convierte en el escenario ideal en el que poder desarrollarnos si realmente queremos un progreso genuino en el camino. En este estado te liberas de cargas y, a partir de ahí, el viaje es más ligero, un escenario en el que realmente puedes empezar a practicar de una manera profunda, que te permita transformarte. Y lo más importante es que comprendes, de una forma nítida, lo que realmente aporta, suma y enriquece tu vida, y lo que no lo hace.

En definitiva, sabes lo que es la verdadera felicidad y eso te ofrece la posibilidad de poder trabajar en la dirección adecuada para conseguirlo. Rompe con un sistema circular en el que has intentado buscar la felicidad en todas partes, en todo lo que te rodea, sin éxito, una y otra vez. Parece que la renuncia nos cierra el acceso a estados placenteros, cuando, sin embargo, los abre; eso sí, son estados distintos a lo que podemos entender por gozosos o felices actualmente.

Por tanto, es de vital importancia que cambiemos nuestra manera de valorar la renuncia, que dediquemos el tiempo que requiere comprender su verdadero significado y que nos encaminemos a ella como una fuente de libertad, donde dejamos atrás lo que no funciona. 

6. ¿Qué beneficios tiene practicarla?

La renuncia convierte tu mente en un campo muy fértil, en el que todo lo que plantes florece con mucha más fuerza. Establece tu mente en una mejor disposición donde se reduce la distracción y donde cambia completamente el sentido de la vida, haciéndola, sin duda, mucho más significativa. Es la casilla de salida de un camino que recorreremos para poder recoger los frutos deseados. Podemos afirmar que, a partir de ahí, comienza el verdadero viaje. Hemos podido hacer muchas cosas creyendo que eran espirituales, sin embargo, es a partir de este logro cuando esa etiqueta se vuelve real.

Es el primero de los principales logros porque nos orienta en la dirección adecuada. Nos sensibiliza ante la ley del karma, encaminándonos hacia una conducta más virtuosa. Nos abre la puerta al altruismo porque también podemos ver cómo el resto de seres están atrapados en el mismo círculo infinito de insatisfacción y nos puede impulsar a una vida más compasiva. 

Refuerza nuestra confianza en el Dharma y en las personas que se han desarrollado, como los maestros y maestras que conocen el camino para liberarse y, por lo tanto, fortalece el refugio. Hace que te involucres en la sabiduría porque el camino a la felicidad es un acercamiento íntimo a la verdad. La impermanencia se vuelve una aliada que motiva el cambio y lo potencia. Reduce la pereza en la meditación porque es un medio muy eficaz para transformar la mente e invita a la reflexión continua, ampliando así nuestra comprensión del Dharma.

7. Conclusión

La renuncia está compuesta de dos partes: la que acabamos de mencionar de aclarar lo que es efectivo para mi bienestar y soltar lo que no; y la otra –derivada de todo lo anterior– es la determinación de involucrarnos, exclusivamente, en todo lo que nos permita estar libres de todo sufrimiento y nos encamine a una paz y felicidad definitivas, alineándose con el impulso de nuestra naturaleza de conducirnos hacia el estado que ella entiende por felicidad.  Y ¿no es eso lo que realmente anhelamos? 

Toda esta comprensión hace que la renuncia sea un estado deseable al que podemos encaminarnos con toda nuestra determinación y compromiso, y no como una pérdida, sino como una ganancia continua y permanente, abriéndonos la puerta al optimismo, porque sí hay una solución al anhelo de felicidad, plenitud y satisfacción, y depende de nosotros emprender el camino.

¿Cuál es el estado espiritual de renuncia?

Te invitamos a ver este vídeo de Lama Rinchen Gyaltsen sobre este tema.

¡No te lo pierdas!

¿Cómo llevas la renuncia a la práctica?

¡Relata tu experiencia en los comentarios! 

Natalia González es practicante de Dharma desde hace más de 25 años. Comenzó sus estudios en la escuela Gelugpa de la FPMT y, a partir de 2015, continúa sus estudios de la mano de Lama Rinchen en Paramita.

En el ámbito profesional se dedica a la psicoterapia clínica por un lado; y, por otro, dirige el Instituto Español de Coaching, empresa  que ofrece formación y asesoramiento a instituciones y empresas. Ha escrito su primer libro titulado Coaching en una semana.