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Las cuatro nobles verdades

Publicado: Jul 31, 2022

Cinco semanas de silencio después de que el Buddha lograra la iluminación sentado bajo el Árbol Bodhi en Bodhgaya, India, dió la primera enseñanza a sus cinco principales discípulos. Este primer giro de la rueda del Dharma ocurrió en el Parque de los Ciervos, en Sarnath –cerca de Benarés, lo que hoy en día se conoce como Varanasi– y la enseñanza se denomina Las cuatro nobles verdades –o, en pali, el Dhammacakkappavattana Sutta–.

Estas constituyen la base de las enseñanzas budistas y describen objetivamente –desde la perspectiva de la iluminación– qué somos, la realidad que habitamos y cómo lograr la perfecta libertad, paz y felicidad.

Podríamos utilizar la siguiente analogía que utilizan muchos maestros para entender su significado. Si una persona está enferma, para obtener su cura primero debe reconocer que está enferma, luego acudir al médico, quien determinará la causa de su enfermedad, le asignará un tratamiento y, finalmente, el paciente se curará.

Si queremos encontrar la verdadera felicidad o liberación debemos reconocer nuestro sufrimiento (dukkha). Entonces, la primera y la segunda nobles verdades nos muestran la causa y el resultado de la existencia no iluminada –samsara o existencia cíclica, el ciclo repetitivo e incontrolado de nacimiento y muerte– como la enfermedad y su causa. La tercera y cuarta nobles verdades, la cesación y el camino, son la causa y el resultado de la existencia iluminada –nirvana– como el tratamiento y la curación. En samsara partimos ignorantes de la verdad última, y nirvana es la realización de ella. La cuarta noble verdad del noble óctuple sendero es el método que el Buddha nos legó para encontrar la liberación.

1.  La verdad del sufrimiento

El sufrimiento existe y se manifiesta a tres niveles en todas las formas de existencia condicionada, desde el más burdo al más sutil.

a)  El sufrimiento del sufrimiento

Este es el sufrimiento que todos podemos reconocer, desde los animales más pequeños  hasta los seres humanos. Todos queremos evitar el dolor, es la consecuencia inamovible de un nacimiento.

Sufrimos porque no queremos experimentar el dolor que surge del sufrimiento físico y mental. Por un lado, deseamos estar cerca de nuestros seres queridos y de condiciones agradables; y, por otro, apartarnos de situaciones y personas desagradables. Este nivel de sufrimiento es fácil de reconocer, lo experimentamos muy frecuentemente y, en general, podemos lidiar con él.

b)  El sufrimiento del cambio

El segundo tipo de sufrimiento es a un nivel sutil. Vivimos en un mundo donde la impermanencia es prevalente; claramente se expresa como nacimiento, vejez, enfermedad y muerte. Las cosas cambian, y aun así nos aferramos a ellas dándoles una etiqueta y una característica –les asignamos una expectativa–. Pensamos que nunca cambiarán; y cuando desaparece la imagen de aquello que habíamos etiquetado, sufrimos. Lo que al principio era causa de nuestra felicidad, luego se convierte en sufrimiento.

Debemos reconocer que todas las cosas tienen una naturaleza transitoria –primero están y luego no– y que son impermanentes, están cambiando todo el tiempo. Por lo tanto, no hay una base real para cristalizar una expectativa.

c)  El sufrimiento de la existencia condicionada

Este sufrimiento es el más sutil: se basa en la creencia de un yo independiente al cual le atribuimos un carácter permanente. Es la idea de que hay un “yo y lo mío”, y fuera de eso están los demás. Debido a esta ignorancia fundamental generamos apego por los seres queridos y lo que nos gusta, así como aversión por aquellas personas y lo que nos desagrada, e indiferencia por lo que no conocemos. En esas condiciones no hay una posibilidad de felicidad estable y se debe a una existencia no iluminada.

Este es el sufrimiento que, en realidad, más nos afecta y del que nos debemos liberar. Estamos tan obsesionados con todo aquello que nos genera placer, que somos manipulados por nuestras sensaciones y emociones, no somos dueños de nuestras propias decisiones, vivimos inmersos en una ilusión por aquello que no nos lleva a nada. Somos capaces de generar muchos problemas –desde un pequeño enfado o malestar, incluso manifestar agresividad o violencia– si las cosas no se corresponden con nuestro dogma personal.

La razón de nuestra existencia condicionada es nuestra ignorancia fundamental. Es esa falsa creencia de que hay un yo independiente separado de los demás, y el desconocimiento de la ley de la causalidad.

Cada fenómeno es un agregado de partes y está en dependencia de otros fenómenos. En realidad, lo que vemos como entidades o eventos separados corresponden a una gran red de interdependencias. Nada existe independientemente de cómo pensamos, las cosas allá afuera no son como las percibimos; existen, pero no como las vemos.

2.  El origen del sufrimiento

El origen del sufrimiento tiene dos causas: el karma y las emociones aflictivas que creamos por pensar que el “yo” existe de manera independiente; este “yo” es el reflejo de una visión egocentrista. 

Las emociones aflictivas afectan a la mente, a la salud y a la relación con las personas. Todas las malas acciones son una expresión de ellas.

Hemos entrado en el juego de las causas y condiciones por esta visión egocéntrica y estamos experimentando el samsara. Esa es la base. Por el momento y debido a nuestra ignorancia, estamos obligados a jugar, no hay otra salida. En este juego todas las acciones egoístas o negativas tendrán sus resultados correspondientes, lo mismo que las acciones virtuosas o positivas.

La creencia del “yo y lo mío” nos alejan de la verdad –que es nuestra naturaleza luminosa–. Así, hemos creado las bases para generar malas condiciones, que se arraigan más y más por el poder de los hábitos y las tendencias. 

3.  La cesación del sufrimiento

Desde nuestro punto de vista dualista concebimos los objetos y los fenómenos dotándolos de una existencia inherente, pero los fenómenos existen por su designación y función, no surgen de manera independiente como creemos. Esto nos cuesta aceptarlo.

El problema de asignar una naturaleza inherente a las cosas es la razón por la que nos apegamos a ellas. El apego es el combustible directo para las emociones aflictivas que detonan las malas acciones; luego creamos karma, y el sufrimiento es su resultado.

Si podemos aceptar que los fenómenos no tienen una naturaleza inherente, veremos que aquello a lo que nos apegamos es tan solo una idea, no existe como algo sólido, independiente, sino más bien como un agregado de partes que surgen de manera dependiente debido a ciertas causas y condiciones, no hay una realidad objetiva detrás. Veremos que todos nuestros conflictos son tan solo una mera ilusión, podríamos decir que estamos peleando contra un espejismo. Si podemos aceptar las cosas así, debilitaremos nuestras emociones aflictivas.

Al desmantelar nuestra creencia de una realidad objetiva de las cosas nos estaremos acercando a la cesación del samsara.

4.  El noble óctuple sendero

Al aceptar la existencia del sufrimiento y de que estamos bajo el control de las emociones aflictivas y el karma, damos el primer paso que es la renuncia. Comprendemos que todos estamos experimentando el mismo sufrimiento y entonces, queremos la liberación para uno mismo y para todos. Es ahí cuando surge la compasión y la empatía por los demás.

Al renunciar, no negamos ni rechazamos las cosas, más bien nos hacemos más eficientes, empleamos los recursos con mayor simplicidad. Lo complejo viene de la creencia de la existencia objetiva de los fenómenos, a la cual hemos cargado nuestra visión errónea de la realidad.

La simplicidad contrarresta las emociones aflictivas. Podemos decir que comienza el proceso de desapego, ya que –como hemos visto–, en realidad, no hay nada a qué apegarse; y así también debilitamos nuestra visión errónea de manera natural.

El Buddha señaló el camino de la liberación con El noble óctuple sendero:

  1. La visión correcta 
  2. La intención correcta
  3. El lenguaje correcto
  4. La acción correcta
  5. El medio de vida correcto
  6. El esfuerzo correcto
  7. La atención correcta
  8. La concentración correcta

a)  La sabiduría

Las dos primeras categorías –la visión y la intención correctas corresponden a la sabiduría (prajña).

La visión correcta es aceptar la realidad última que, de alguna manera, podría ser descrita como el cuento de El traje nuevo del emperador, de Hans Christian Andersen, donde el vanidoso emperador gustaba vestir las galas más lujosas y costosas, y el nuevo costurero le vendió el traje más novedoso y caro –el traje invisible–. El emperador podría ponerse furioso por no ver en el traje las finas sedas, el hilo de oro y los accesorios de piedras preciosas; o aceptar el nuevo traje invisible, que podía ser tan bueno como los otros trajes. Esto es vencer nuestros preconceptos. Podemos aceptar que las cosas tienen variadas formas de ser y que estamos cómodos con la situación que se presente. No arrancamos en cólera o nos sentimos defraudados por no tener “aquello que esperamos debido a nuestros conceptos o a lo que las personas puedan decir”.

La intención correcta es la que está alineada con la verdad; y la verdad es que existe la impermanencia, por lo tanto, no debemos apegarnos a nada. Debe prevalecer la ecuanimidad. Yo y todos los demás no somos diferentes, dependemos los unos de los otros. Existe la ley del karma: todas nuestras acciones tienen consecuencias, y sus resultados madurarán con las condiciones. Acciones virtuosas madurarán con resultados positivos; acciones egoístas madurarán con resultados negativos.

Con la visión correcta y la intención correcta, nuestras acciones de cuerpo, palabra y mente estarán imbuidas de sabiduría.

b)  La conducta

Las categorías 3, 4 y 5 –el lenguaje, la acción y el medio de vida correctos corresponden a la ética (shila) y a la conducta. Tenemos tres puertas por las que creamos karma:  el cuerpo, la palabra y la mente. 

El lenguaje y las acciones son expresiones directas de la mente. Si la mente está distorsionada por nuestras emociones aflictivas, es seguro que a través de nuestras palabras y acciones vamos a ocasionar daño.

Si no creamos el hábito de cultivar la recolección –mindfulness–, no tendremos control sobre la mente, seremos víctimas de nuestras aflicciones y del karma. Si la cultivamos practicando y acostumbrándonos a la virtud, lograremos “el lenguaje correcto y las acciones correctas”.

El medio de vida correcto nos asegura que estamos haciendo las cosas bien; con un medio de vida incorrecto es difícil practicar la virtud.

c)  El entrenamiento mental

Finalmente las categorías 6, 7 y 8 –el esfuerzo, la atención y la concentración correctos– corresponden al entrenamiento mental. Podemos tener la buena intención de cultivar la recolección, pero si, a propósito, no tomamos un tiempo para entrenar la mente diariamente, no lograremos ningún cambio. 

El esfuerzo correcto es el combustible para nuestra práctica. Es la conciencia de que lo que estamos realizando nos permitirá un cambio trascendental.

La atención correcta es la aplicación de la recolección –mindfulness– y la atención vigilante –introspección–, que son los ingredientes indispensables para lograr… 

La meditación o la concentración correcta –samadhi–. Debemos desarrollar primero la recolección y la atención vigilante que nos permitirán acceder a una concentración unipuntual. Con esta base podremos embarcarnos para ir al encuentro de nuestra verdadera naturaleza. Finalmente, seremos capaces de experimentar directamente la realización de la realidad última a través de la meditación de la visión penetrante. Así, alcanzaremos la paz definitiva, el nirvana.

Inspírate leyendo el magistral resumen de S. S. Gongma Trichen de los puntos clave del primer discurso que impartió el Buddha, Las Cuatro Nobles Verdades.

Hoy mismo, en Chokhor Duchen el festival en el que conmemoramos la primera enseñanza que impartió el Buddha tras iluminarse y el comienzo de su labor docente–, S. S. Gongma Trichen impartirá un comentario contemporáneo sobre Las cuatro nobles verdades. El evento será en directo desde el Monlam Sakya en París, con traducción simultánea al castellano.

Para todos los detalles de este evento, consulta nuestra página web.

¿Conoces realmente el sufrimiento? ¿Crees que podrías evitarlo? ¿Estás dispuesto a soltar tus creencias? ¿Cómo te aplicarías en el camino a la liberación?

¡Relata tu experiencia en los comentarios!

Liliana Arias se dedica a la gestión y dirección de proyectos.  Es estudiante de filosofía y meditación budista y practicante del Dharma.

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18 Comentarios

  1. Karla

    Gracias Liliana =)

  2. Rodrigo

    Creo conocer el sufrimiento , muchas veces mis propias acciones han provocado Karma negativo en mi vida ,otras por no ser lo suficientemente decidido y enfrentarme a la situación ,aunque eso de enfrentarme a la situacion ,no sé si es adecuado para la práctica . Creo que la mente juega un papel importante , hasta ahora me he dado cuenta de cuánto mi mente me ha perjudicado inventando todo tipo de cosas , que ahora soy conciente de esto ,gracias a la meditación y conocer un poco acerca de lo que enseña del Budismo .
    He experimentado en cierto lapso de tiempo la sesacion del sufrimiento , incluso dentro de situaciones complicadas .
    Ahora , por las decisiones que uno toma es probable volver a vivir situaciones negativas . Entonces más que nada un poco de confusión es lo que experimento ahora al no estar seguro de las decisiones que he tomado .
    PD : Es maravilloso todo lo que enseñan en beneficio de todos los seres sintientes .Ojalá todas las personas tuvieran la posibilidad de acceder a éste conocimiento . Muchas , muchas gracias ..

  3. Lola

    Si se lo que es el sufrimiento y me voy dando cuenta de sus causas. Creo que podría evitarlo, siendo más consciente de mis actitudes ante lo exterior, de mis pensamientos, de mis acciones, de mis palabras. Teniendo presente que nada es lo que parece. Y si, si estoy dispuesta a soltar, a desapegarme. Creo que el medio para ello es la constancia en la meditación, la constancia en vivir practicando el Dharma, en aplicar la sabiduría de los maestros. En ser más consciente de que todo es relativo. En cultivar el amor, la bondad, la ecuanimidad, la generosidad con ayuda de los maestros. En tener claro lo que quiero llegar a ser, en tener claro que lo que haga en mi sea para el bien de los demás seres….. No sé si en esta vida lograré todo ello, no creo, pero poco a poco, quiero recordar siempre, en esta y en otras vidas lo que siento y el camino que tengo que seguir, para salir de la rueda del Samsara, por mi y para el bien de todos los seres sintientes. Gracias por todo lo bueno que me aportan. No puedo expresar con palabras el bien que me hacen. Os deseo que seáis felices y sobre todo que tengáis las causas de la felicidad.

  4. Manuela

    Muchas gracias por tu trabajo, Liliana. Agradezco el orden y la claridad de la presentación. 🌷

  5. Claudia

    Muchísimas gracias, la sencillez del escrito facilita el camino de la compresión ✨🙏💕

  6. Jaime

    Gracias por el artículo!

  7. Morena

    Gracias por la lectura tan clara e inspiradora!
    Sí, he conocido el sufrimiento, he tenido muchas emociones aflictivas por muuuucho tiempo! . Sin embargo, también debo reconocer que he forjado Karma positivo y Karma negativo… y agradezco mi deseo de búsqueda y anhelo de crecimiento espiritual. Me alegro de aprender con uds…

  8. Mª Jesús

    Muchas gracias por cómo te expresas.La claridad, sencillez y cercanía son de gran ayuda. ***** (son estrellitas)

  9. Josefin

    Reconozco malestar, enfermedad, sufrimiento efecto de la aflicción generada por ignorancia, distorsión de la identidad egocéntrica.
    Procuro la cesación con la práctica desvelando la naturaleza de la mente, conociéndome sin aferrarme, queriendo comprender e integrar que todo es impermanente e interdependiente, con fé en el Buddha. Ecuánime, compasiva.
    Efectivamente se requiere un cambio mental consciente, medito aprendo a soltar el deseo, la ilusión, creencias falsas. Atenta, concentrada con aceptación y renuncia en la medida de mis posibilidades.
    Comprometida aplicando el método del noble óctuple sendero: la sabiduría, la conducta y el entrenamiento mental para el bienestar, con salud, satisfacción hasta la liberación. Cada día queriendo ser más perfecta y mejor persona.
    Gratitud siempre a tod@s los seres sintientes, con amor luminoso.

  10. Campiña

    Es recolección o reconexión?

    Si fuera recolección no lo entiendo en ese contexto

  11. Liliana

    Muchas gracias a todos por sus comentarios. Esto es un gran aliciente para seguir trabajando en beneficio de todos.

    Campiña el entrenamiento de la mente en la meditación, es la práctica que realizamos para poder concentrar nuestra atención en un punto. Nuestra mente en general está distraída y dispersa, entonces la recolectamos en un punto, sobre un objeto de meditación. Espero que sea de ayuda.Gracias por el comentario.

  12. Yolanda

    Creo que todos conocemos el sufrimiento en mayor o menor medida. En mi caso ha sido la aceptacion de la situación, por dificil que fuera, la que me ha ayudado a avanzar y poder liberarme. El saber que no podria hacer nada para cambiar esa situación. Es ahi cuando me siento libre para avanzar. Eso y soltar, dejar que el universo resuelva por mi. Muchas gracias por vuestras enseñanzas!

  13. Fernando

    Liliana Gracias por tan magnifico resumen el cual debemos aprendernos si queremos transitar por el correcto sendero, Sarvamangalam.

  14. Claudia

    Muchísimas gracias, regocijo por tu mérito!

  15. Carlos

    Maravilloso trabajo, claro, conciso…algo asi como un mapa, una hoja de ruta que nos ayuda en el camino, que muchas veces nos resulta confuso, al no estar iluminados. Muchisimas gracias Liliana, siento un enorme regocijo por el merito de tu precioso trabajo

  16. Paola

    Muy ameno y a la vez profundo trabajo, mil gracias Lilian

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