ClickCease Salud mental y espiritualidad | Paramita
! DESPIERTA TU POTENCIAL ¡ Teléfono (+34) 965 760 777 secretaria@paramita.org

¿Alguna vez te has sentido sobrecogido por una emoción negativa o incluso positiva que no has podido describir? El vacío existencial, la imposibilidad de imaginar un futuro mejor, la sensación de ahogo cuando la ansiedad alcanza su pico o un recuerdo que regresa una y otra vez de forma incontrolable, todas son experiencias que, independientemente de cómo las clasifiquemos o del nombre que les demos, nos hacen sufrir. La práctica espiritual y, en concreto, la meditación ¿pueden ayudarnos a abordar estas experiencias? ¿Puede el budismo reemplazar un tratamiento en salud mental?

1.  ¿Qué es salud mental?

Si bien es difícil encontrar un consenso en la definición, tomaremos inicialmente la ofrecida por la Organización Mundial de Salud:

“La salud mental es el estado de bienestar en el cual los individuos pueden reconocer su habilidad para hacer frente a los problemas normales de la vida, desarrollar su trabajo de forma productiva y hacer contribuciones a su comunidad”

Ciertamente el significado de “problemas normales” puede ser tan variado como seres humanos existen en nuestro mundo. Lo que es “normal” para el individuo está  influenciado por factores que abarcan desde sus condiciones genéticas hasta convenciones sociales. 

Aunque los diálogos académicos y matices semánticos hacen difícil definir qué es un problema de salud mental, nuestra experiencia de sufrimiento es bastante clara. 

Quisiéramos poder señalar dónde está la sensación del alma rota, de vacío existencial, la nostalgia que deja la pérdida de un ser querido, pero no hay un blanco al cual apuntar.  O acaso, ¿dónde duele el alma? Lo cierto es que sabemos que sufrimos. 

2.  Aprender del dolor

Los seres sintientes tenemos en común una gama de comportamientos evolutivos que han permitido nuestra supervivencia en un mundo complejo y cambiante. Uno de ellos es la posibilidad de sentir dolor. 

El dolor nos permite conocer las fuentes que lo producen y las condiciones que en el futuro debemos evitar para no experimentarlo nuevamente.

Así como desde pequeños aprendimos por medio del dolor que colocar los dedos en una toma eléctrica puede resultar peligroso, el sufrimiento psicológico nos señala que algo de nuestra relación con el ambiente interno o externo no se encuentra en equilibrio. 

De hecho, sentimientos como la tristeza profunda, la desesperanza y falta de interés que pueden verse en cuadros como el trastorno depresivo mayor, se proponen como parte de una respuesta evolutiva que nos permite atender a problemas personales complejos y hacernos más capaces para afrontar acontecimientos similares en el futuro 2 (IN).

3.  Salud mental y práctica espiritual

Como seres humanos dotados de una cognición desarrollada, la búsqueda por la cesación de nuestro sufrimiento puede resultar más sofisticada que la simple evitación que exhiben otros animales. 

¡Esto nos puede conducir a explorar una de las facetas más características de la humanidad: la espiritualidad!

El Buddha, de una forma majestuosa, nos enseñó las 4 Nobles Verdades que resumen nuestra existencia cíclica en samsara: reconoció que existe el sufrimiento, señaló su origen, la cesación del mismo al modificar sus causas y condiciones y, finalmente, mostró el camino para ello. 

¿Quién, en estado de sufrimiento, no podría sentirse atraído hacia alguien que te entiende tan bien como el Buddha? Nuestra práctica espiritual nos permite trascender el ego, un “yo” arraigado en la ignorancia primordial que resulta ser el primer filtro para interpretar nuestro mundo interior y exterior. 

El camino espiritual no es lineal; es más un plan de vida sin fecha de caducidad. Requiere esfuerzo, dedicación, compromiso y, sobre todo, paciencia. Progresar en ello nos lleva a darnos cuenta de la existencia del filtro del ego, descubrir su funcionamiento y reconocer el origen de nuestro sufrimiento.

Si bien el budismo tiene todos los elementos que nos llevan a superar el sufrimiento, no se encuentra destinado a reemplazar un tratamiento en salud mental. De hecho, la práctica de la meditación puede no ser apropiada para algunas personas en ciertas condiciones psicológicas.

4.  Atender lo básico para encarar lo avanzado

Algunos problemas de salud mental pueden presentar síntomas altamente debilitantes, incontrolables y que resultan incluso un obstáculo para la práctica espiritual. Algunos ejemplos pueden ser:

    • Los pensamientos obsesivos en el trastorno obsesivo compulsivo
    • Las memorias intrusivas e incontrolables del trastorno de estrés postraumático
    • La periodicidad del cambio de episodios de manía o hipomanía a depresión en el trastorno bipolar  
    • La abstinencia producto del uso de intoxicantes 

La mayoría de estos síntomas se encuentran profundamente influenciados por factores genéticos y/o producto de experiencias emocionales traumáticas. Sin embargo, la presencia de un síntoma no necesariamente implica un problema psicológico. Por este motivo profesionales como psicólogos clínicos y psiquiatras deben hacer una evaluación exhaustiva sobre las condiciones de cada persona y determinar el curso del tratamiento si así lo requiere. 

La práctica meditativa puede interactuar directamente con muchos de estos síntomas, pudiendo incluso empeorarlos. De hecho, las experiencias meditativas pueden ser particularmente incómodas para algunas personas. Por ejemplo, un estudio realizado en la Universidad de Brown 3 (IN), encontró 59 categorías de experiencias no deseadas (IN), producto de la práctica meditativa en meditadores principiantes y expertos. 

Atender nuestros problemas psicológicos, sea por medio de medicación y/o psicoterapia, puede ser fundamental para el desarrollo de nuestra práctica espiritual.

Lograr controlar niveles de ansiedad, estados de pánico o síntomas de depresión intolerables nos permite dedicar más recursos emocionales y cognitivos a la meditación y al cultivo de la sabiduría. 

5.  Espiritualidad y psicología

Tras el surgimiento de la psicología positiva, diferentes áreas de la psicología comenzaron a prestar mayor atención a la sensación de “bienestar” humano intentando disminuir el énfasis en la “patología”.  En este contexto, la vida espiritual ejerce una  marcada influencia en la salud física y psicológica del individuo. Ejemplos de ello son:

  • La psicología transpersonal, la cual toma las experiencias trascendentes y espirituales como un catalizador del bienestar y del desarrollo personal 
  • La psicoterapia contemplativa donde la meditación con las prácticas centradas en la compasión y la atención plena se integran en la psicología occidental
  • La terapia dialéctico-comportamental donde la atención plena es un pilar fundamental 4
  • La terapia cognitiva, cuyo máximo representante es el psiquiatra Aaron Beck y reconoce en el budismo parte de sus fundamentos teóricos 5.  

La cantidad de aproximaciones terapéuticas es tal que las características de cada persona, sus inclinaciones, creencias y problemas psicológicos pueden ajustarse mejor a uno u otro enfoque, haciendo imposible cualquier tipo de recomendación generalizada.

6.  La técnica y el camino genuino

El budismo no es un tratamiento o terapia psicológica. Sin embargo, es posible ver su influencia en algunas formas de tratamiento de la psicología occidental.

Como mencionó el venerable Lama Rinchen en su momento, el budismo no se encuentra optimizado para hacer frente a los problemas de salud mental.

Si las intervenciones en psicoterapia se han beneficiado de prácticas como la meditación y la atención plena se debe en gran medida a que han sido adaptadas para el contexto cultural occidental y para atender algunos síntomas de índole psicológica. Esta transposición de las enseñanzas genuinas a técnicas terapéuticas no representa el contexto en el cual estas enseñanzas surgieron. 

A modo de ejemplo, podemos deducir que la meditación de amor bondadoso utilizada terapéuticamente no ofrece la esencia genuina de esta práctica en el contexto budista, así como el budismo no propone utilizar el amor bondadoso para mitigar un ataque de pánico. Las palabras pueden ser las mismas, pero las motivaciones diferentes. 

7.  ¿Cuál es el mensaje final?

Nuestra salud mental requiere una aproximación holística prestando atención a todos los elementos que contribuyen a nuestro bienestar psicológico, desde nuestra salud física hasta nuestra relación con la práctica espiritual. Y aquellos estados psicológicos que generan un sufrimiento importante deben ser abordados por profesionales de la salud

Cuanto mayor sea el cuidado de nuestra vida mental, mayores recursos cognitivos y emocionales tendremos a disposición para transitar el camino de la perfección de la sabiduría.

Si quieres saber más sobre salud mental y espiritualidad, te animamos a hacerte con los siguientes libros, ya sea online, en la librería de tu barrio o en tu centro de Dharma más cercano.

¡Que los disfrutes!

¿Te interesó algún tema particular abordado en este artículo?

¡Permítenos saber tus opiniones para las próximas entrega!

Rodrigo Sierra.

Psicólogo clínico y neurocientífico. Interesado en la comprensión de la mente humana y el mejoramiento de la salud mental. Un aprendiz de por vida.

Rodrigo Sierra. Psicólogo clínico y neurocientífico. Interesado en la comprensión de la mente humana y el mejoramiento de la salud mental. Un aprendiz de por vida.