Descubre quiénes son los 16 Arjats y cómo transformar la recitación de la puya en un encuentro vivo con seres que protegen el Dharma desde los tiempos del Buddha
Solo hay 19 versos en La Puya de los Dieciséis Arjats, pero cada uno contiene un universo.
Recuerdo las primeras veces que participé en ella. Era incapaz de seguir el ritmo. Repetía nombres sin rostro, lugares que no sabía si existían, objetos que simbolizaban algo invisible para mí. Y en medio de la confusión, una duda punzante: si no logro conectar con la puya, ¿es porque no tengo el mérito suficiente?
Si algo de esto te sucede a ti, quiero decirte algo: no estás solo. La mayoría no conocemos a los Arjats ni su historia. No sabemos por qué el Buddha les pidió quedarse ni qué significa realmente invocarlos.
Pero estos obstáculos se pueden superar. Y vale la pena.
Porque cuando comprendemos quiénes son estos seres, por qué permanecen entre nosotros y qué representan sus símbolos, la práctica deja de ser un ritual mecánico para convertirse en un encuentro vivo. Como enseña el Venerable Khenpo Rinchen Gyaltsen: “El Dharma es más bello de lo que podemos imaginar”. Esa belleza también habita en esta puya, esperando ser descubierta.
Este artículo no es para memorizar datos. Es un recurso al que volver, profundizando gradualmente en tu comprensión cada vez que recites la puya. Porque cuando el corazón comprende, la práctica florece.
Contenidos
- ¿Por qué invocamos a los 16 Arjats?
- Los beneficios de la práctica de la puya
- Conociendo a los 16 Arjats
- Más allá de los 16: figuras adicionales
- Claves para una práctica auténtica
- Tu viaje comienza ahora: una invitación personal
1. ¿Por qué invocamos a los 16 Arjats?
El momento crucial: el encargo del Buddha antes de partir
Para comprender por qué invocamos a los 16 Arjats, necesitamos viajar al momento más crucial en la historia del budismo: los días previos al paranirvana del Buddha Shakyamuni en Kushinagar (India).
Imaginemos ese momento: el Buddha, después de 45 años de enseñanza incansable, se prepara para su partida final. Muchos de los grandes discípulos, como Maudgalyayana y Shariputra, ya han pasado al nirvana.
Unas preguntas permanecían en las mentes de los seguidores: ¿Quién protegerá las enseñanzas? ¿Quién guiará a las generaciones futuras hacia la liberación?
Pero el Buddha, comprendiendo la situación y contemplando con compasión a todos los seres que vendrían, ejecutó un plan. Reunió a 16 de sus discípulos más extraordinarios y les hizo una petición: permanecer en el mundo, sin entrar en el nirvana final, hasta la llegada del próximo buddha, Maitreya.
No fue una orden. Fue una invitación nacida de la compasión por todos los seres que vendrían después. Y estos 16 aceptaron haciendo un voto sagrado que, según la tradición, continúa activo hasta el día de hoy.
El voto de compasión que trasciende el espacio y el tiempo
Este voto merece nuestra atención: la compasión y el compromiso de estos seres iluminados es difícil de dimensionar. Habiendo logrado la liberación del samsara, eligieron quedarse por compasión hacia quienes vendrían después. Hacia nosotros.
Su presencia puede pasar inadvertida para la mayoría de los seres, pero están ahí: protegiendo activamente las enseñanzas, bendiciendo a los practicantes, preservando el legado del Buddha. Habitan lugares específicos del mundo como el monte Kailash o la isla de Sri Lanka, manteniendo viva la llama del Dharma a través de su poder espiritual.
Cuando alguien hace ofrendas sinceras a la Sangha realizada, los textos afirman que los 16 Arjats aparecen entre los monásticos, disfrazados como seres ordinarios, para recibir esas ofrendas. De esta manera, el mérito se multiplica exponencialmente.
Es decir que cada vez que participamos en la puya, existe la posibilidad de que estemos ante la presencia de alguno de estos seres iluminados.
Saber esto transforma la práctica. Recitamos versos hacia seres que podrían estar escuchándonos en este mismo instante, no hacia una abstracción lejana del pasado.
¿Qué significa “Arjat”?
Antes de continuar, es conveniente detenernos en el significado de esta palabra.
Arjat (arhat y arhant también son aceptadas y utilizadas) es un término sánscrito para designar el fruto último del shravakayana (o theravada), el vehículo de los oyentes. Estos seres:
1) Han destruido a “sus enemigos”, los verdaderos adversarios: las aflicciones mentales (kleshas) como el apego, la ira y la ignorancia. Han cortado de raíz las causas del sufrimiento.
2) Son dignos de ofrendas: por su realización espiritual, los arjats constituyen un campo de mérito supremo. Las ofrendas que se les hacen generan beneficios inconmensurables para quien las realiza.
3) Son libres de renacimiento: al haber alcanzado el nirvana, los arjats han escapado del ciclo de existencias condicionadas. Ya no están sujetos a nacer y morir impulsados por el karma y las aflicciones.
Nobles ancianos: guardianes espirituales del Dharma
En las oraciones, frecuentemente se les llama sthaviras o nobles ancianos. Este título no se refiere necesariamente a su edad física, sino a su madurez espiritual y su rol como guardianes del Dharma a través de las generaciones.
Son los “mayores” de la familia espiritual del Buddha, aquellos en quienes podemos confiar para que las enseñanzas lleguen intactas hasta nosotros.
2. Los beneficios de la práctica de la puya
Quizás parezca incómodo hablar de “beneficios” en el contexto espiritual. Algunos podrían pensar que buscar resultados contamina nuestros esfuerzos. Pero el Dharma nos ayuda en muchos aspectos, y reconocerlo no nos hace egoístas ni implica caer en el materialismo espiritual.
Conocer estos resultados vuelve nuestra práctica más genuina. Nos da confianza, nos motiva y nos permite entregarnos a la visualización o a la ofrenda sin que aparezcan dudas en medio del camino.
En el caso particular de La Puya de los Dieciséis Arjats, la invocación sincera de cada uno de ellos nos conecta con lo sagrado y nos recuerda algo fundamental: tenemos la capacidad de vincularnos con seres que han tomado el voto de permanecer en este mundo, incansablemente, para el bien de todos.
Los 4 beneficios principales
1) Longevidad de los maestros auténticos
Pocas cosas traen más bienestar a este mundo que proteger la vida de los maestros del Dharma. Por eso, solicitar a los 16 Arjats la longevidad de quienes sostienen las enseñanzas es el fruto más importante de esta puya, y un motivo de profundo regocijo.
Es la forma más directa que tenemos de participar en este hermoso e inmenso proyecto: sostener el Dharma. Más aún en tiempos donde los auténticos maestros son cada vez más escasos.
Khenpo Sodargye, un alto lama tibetano de la Tradición Ñingma relata una historia que revela esta importancia.
Durante un viaje a India en 1990, cuando su maestro, Su Santidad Yigme Phuntsok Rinpoché, estaba vivo y dando enseñanzas en esa zona, el Khenpo visitó a un practicante experto en la adivinación del espejo. Le preguntó qué necesitaban recitar para asegurar la longevidad de Su Santidad. Tras realizar la adivinación, el practicante le dijo que debían recitar La Puya de los Dieciséis Arjats cien mil veces. Al volver a Larung Gar, toda la comunidad se dedicó a esta tarea con fervor durante varios días.
La lógica es profunda: los 16 Arjats hicieron el voto de proteger el Dharma y a quienes lo enseñan. Al invocarlos con fe, activamos ese voto a favor de los maestros de nuestra época.
2) Expansión del Dharma en el mundo
Más allá de la permanencia de las enseñanzas, existe una segunda aspiración que trasciende los límites actuales del Dharma. La oración expresa el deseo de que “las enseñanzas florezcan y se expandan”, es decir, que lleguen donde aún no se han escuchado.
Esta aspiración es especialmente pertinente en tiempos de conflictos, divisiones y sufrimiento. ¿Qué mejor regalo para el mundo que más personas conozcan las herramientas que el Buddha ofreció para aliviar el sufrimiento, cultivar compasión y encontrar paz genuina?
Para mí, llevar paz a todos los rincones del mundo es una de las mayores motivaciones al realizar la puya, y ha cambiado profundamente mi forma de vivirla.
3) Acumulación de mérito vasto
El tercer fruto es acercarnos a nuestra propia liberación a través de la acumulación de mérito. Como enseñó el Buddha, a quién ofrecemos importa: cuanto más realizado sea el receptor, mayor es el mérito que generamos.
Los 16 Arjats, habiendo alcanzado la liberación completa de las aflicciones, constituyen uno de los campos de mérito más poderosos. Y el poder se multiplica aún más con los séquitos de cientos y miles de arjats que les acompañan.
4) Purificación y protección
Adelantándonos a la simbología que explicaremos más adelante, podemos decir que los elementos que los 16 Arjats sostienen en sus manos como abanicos, incensarios, textos o estupas no son meramente decorativos. Visualizarlos y concentrarnos en ellos tiene el poder de purificar nuestras aflicciones y protegernos de su influencia.
El incensario de Angaja, por ejemplo, purifica las aflicciones raíz, así como las secundarias. Cada objeto es una puerta hacia la transformación.
3. Conociendo a los 16 Arjats
A continuación te presentaré brevemente a cada uno de los 16 Arjats. Este primer encuentro ya te permitirá profundizar en la simbología e enriquecer tu visualización y práctica de la puya.
Es natural que algunos resuenen más contigo que otros; a mí también me pasa. Por eso, te invito a notar cuáles te despiertan más curiosidad o conexión al leer sobre ellos, especialmente cuando exploremos sus historias con más profundidad en el próximo artículo.
1) Angaya — “Nacido del Fuego”
Morada: la montaña nevada de Tise, también conocida como Monte Kailash (Tíbet)
Séquito: 1.300 arjats
Atributos: un incensario y un abanico
El primero de los 16 Arjats custodia la montaña más sagrada de Asia.
Del incensario que sostiene brota humo que simboliza las ofrendas purificadoras de las aflicciones raíz y secundarias. El abanico (también llamado espantamoscas) representa su poder para apartar los obstáculos del camino espiritual.
Lo más extraordinario sobre Angaja es que no se trata de un ser que solo podamos conocer a través de textos antiguos. El gran maestro Atisha, quien llevó el Dharma al Tíbet en el siglo XI, reportó haberlo encontrado en múltiples ocasiones: en el propio monte Kailash, en el templo Nyetang Dolma Lhakhang y en el monasterio de Drak Yerpa.
Estos encuentros nos recuerdan que los 16 Arjats no son figuras del pasado remoto, sino presencias accesibles para quienes tienen la fe y la fortuna de conectar con ellos.
2) Ayita — “El Invencible”
Morada: la Montaña Cristal del Sabio
Séquito: 100 arjats
Atributos: un mudra de meditación
Su nombre significa “invencible” o “inconquistable”, reflejando su completa victoria sobre las aflicciones mentales.
Su mudra simboliza su absorción constante en estados contemplativos profundos.
3) Vanavasin — “El que Mora en el Bosque”
Morada: la Gruta de las Siete Hojas
Séquito: 1.400 arjats
Atributos: un abanico y un mudra amenazante
Su nombre revela su naturaleza como practicante solitario de los bosques, alguien que encontró la iluminación en el retiro contemplativo alejado de las distracciones mundanas.
Con una mano sostiene un abanico. El mudra que hace con la otra mano simboliza que dispersa los obstáculos del camino.
4) Kalika — “El Negro”
Morada: la Isla Cobre / Yambudvipa
Séquito: 1.100 arjats
Atributos: aretes dorados
Nació en una familia de orfebres, y sus pendientes de oro son tanto un recuerdo de su origen como símbolos de las cualidades preciosas que ha cultivado.
Me resulta inspirador que su trasfondo mundano no fuera obstáculo para su realización: el pasado no determina el destino espiritual.
5) Vajriputra — “Hijo del Diamante”
Morada: Sri Lanka
Séquito: 1.000 arjats
Atributos: un abanico y un mudra amenazante
Su nombre significa “hijo de Vajri”, en referencia a su madre.
El mudra que hace simboliza su poder para disipar los obstáculos y las fuerzas negativas que pueden interferir en la práctica del Dharma.
6) Bhadra — “Gloriosa Bondad”
Morada: la isla del río Yamuna
Séquito: 1.200 arjats
Atributos: los mudras de enseñanza y meditación
Su nombre combina shri (gloria, esplendor) con bhadra (auspicioso, virtuoso).
Los mudras que realiza simbolizan su dominio tanto de la transmisión del Dharma como de la práctica contemplativa. Es un recordatorio de que estudio y meditación van de la mano.
7) Kanaka Vatsa — “El del Elefante Dorado”
Morada: Cachemira
Séquito: 500 arjats
Atributos: un precioso lazo / una cadena de joyas
Su nombre, que significa “becerro dorado”, proviene de circunstancias especiales en su nacimiento.
El lazo o cadena de joyas que lleva es símbolo de las preciosas cualidades que ha cultivado en su camino hacia la liberación y que ahora ofrece a los seres.
8) Kanaka Bharadvaya — “El Tesoro Dorado”
Morada: Godaniya, el continente occidental / Aparagodaniya
Séquito: 700 arjats
Atributos: el mudra de meditación
Su nombre lo conecta con el linaje Bharadvaja, uno de los clanes brahmánicos más importantes de la antigua India.
Su mudra refleja su profunda absorción contemplativa.
9) Bakula — “El Devoto Incansable”
Morada: Kuru, el continente norte / Uttarakuru
Séquito: 900 arjats
Atributos: una mangosta
La mangosta que sostiene tiene un profundo significado: representa la transformación de la avaricia en generosidad, pues las joyas que escupe simbolizan la riqueza espiritual que surge cuando abandonamos el apego.
Este simbolismo ha resonado especialmente conmigo en momentos de reflexión sobre mi propia relación con las posesiones.
10) Rajula — “El Hijo del Buddha”
Morada: la isla de Priyangku
Séquito: 1.100 arjats
Atributos: una corona enjoyada
Rajula es el hijo del Buddha Shakyamuni, nacido la misma noche en que su padre abandonó el palacio para buscar la iluminación.
Rajula significa “atadura” o “impedimento”, nombre que refleja las complicadas circunstancias de su nacimiento. Sin embargo, eventualmente siguió a su padre en el camino espiritual y alcanzó la realización completa.
La corona que lleva simboliza tanto su linaje real como sus cualidades sublimes.
Detenerse en la historia de Rajula da buenos frutos: el abandono de su padre, más que un obstáculo, se convirtió en el camino hacia la más alta realización.
11) Chuda Panthaka — “El Pequeño del Camino”
Morada: Montaña del Pico del Buitre
Séquito: 1.600 arjats
Atributos: un mudra de meditación
Su séquito es el más numeroso de todos los 16 Arjats.
Su historia es para mí la más inspiradora de todas. Cuando dudo de mi capacidad, vuelvo a ella una y otra vez.
Mientras su hermano Panthaka memorizaba escrituras con facilidad, Chuda Panthaka era incapaz de retener incluso un verso. Algunos lo consideraban un caso perdido.
Sin embargo, el Buddha le asignó la simple tarea de barrer el templo mientras repetía las palabras “removiendo el polvo, removiendo la suciedad”. A través de esta práctica aparentemente mundana, Chuda Panthaka comprendió que el verdadero polvo y la verdadera suciedad eran las aflicciones de su mente. Esta comprensión le llevó a la iluminación completa.
Basta reflexionar en esta historia para entender que el camino está abierto para todos, y que si alguien puede alcanzar la liberación a través de algo tan simple como barrer, no hay razón para dudar de nuestra propia capacidad.
12) Pindola Bharadvaya — “El Mendigo de Limosnas”
Morada: Videja, el continente oriental / Purvavideja
Séquito: 1.000 arjats
Atributos: un texto y un cuenco de limosnas
Su nombre combina pindola (mendicante, el que recibe limosnas) con el nombre de su clan.
Los objetos que sostiene encarnan la vida del monje budista. El texto es símbolo del estudio de las enseñanzas y representa la sabiduría que disipa la ignorancia; el cuenco sugiere la dependencia de la generosidad de los demás.
13) Panthaka — “El Mayor del Camino”
Morada: el Mundo Treinta y Tres
Séquito: 900 arjats
Atributos: un mudra de enseñanza y un texto
Su morada celestial refleja su elevada realización.
El texto y gesto que sostiene simbolizan su maestría en la transmisión del Dharma.
Es el hermano mayor de Chuda Panthaka, conocido por su brillantez intelectual en contraste con las dificultades de su hermano.
La historia de Panthaka, que detallaremos en el próximo artículo, se complementa de forma perfecta con la de su hermano, y nos muestra que hay muchos caminos. Las enseñanzas son el vehículo, pero el camino es individual y corresponde a las capacidades de cada uno.
14) Nagasena — “El Ejército de los Nagas”
Morada: la gran montaña Vipala Parshva / las laderas del Monte Meru
Séquito: 1.200 arjats
Atributos: un jarrón y un bastón monástico
Habita en el eje central del universo, según la cosmología budista.
Es famoso por los debates filosóficos registrados en el texto clásico Las Preguntas del Rey Milinda, donde su agudeza dialéctica iluminó las enseñanzas del Buddha para un rey griego escéptico.
15) Gopaka — “El Oculto”
Morada: la gran montaña Bhijula
Séquito: 1.400 arjats
Atributos: un texto
Su nombre significa “protector” o “guardián”, reflejando su rol de custodio del Dharma.
El texto precioso que sostiene con ambas manos simboliza su compromiso de preservar y transmitir las enseñanzas del Buddha a las generaciones futuras.
16) Abheda — “El Inquebrantable”
Morada: el Himalaya
Séquito: 1.000 arjats
Atributos: una estupa
Su nombre significa “indivisible” o “inquebrantable”, reflejando la naturaleza indestructible de su realización.
La estupa que sostiene es particularmente significativa: representa no solo la mente del Buddha, sino la presencia de esa misma naturaleza en cada uno de nosotros.
Es un cierre apropiado para el grupo de los 16 Ajrats.
La tabla a continuación resume las propiedades vistas para cada Arjat.
| # | Nombre | Lugar | Séquito | Atributo |
| 1) | Angaya | Tise / Monte Kailash | 1.300 | Incensario y abanico |
| 2) | Ayita | Montaña Cristal del Sabio | 100 | Mudra de ecuanimidad |
| 3) | Vanavasin | Gruta de las Siete Hojas | 1.400 | Abanico y mudra amenazante |
| 4) | Kalika | Isla de Cobre / Yambudvipa | 1.100 | Aretes dorados |
| 5) | Vajriputra | Sri Lanka | 1.000 | Abanico y mudra amenazante |
| 6) | Bhadra | La isla en el río Yamuna | 1.200 | Mudras de enseñanza y ecuanimidad |
| 7) | Kanaka Vatsa | Cachemira | 500 | Cadena de joyas |
| 8) | Kanaka Bharadvaya | Godaniya, el continente occidental / Aparagodaniya | 700 | Mudra de ecuanimidad |
| 9) | Bakula | Kuru, el continente norte / Uttarakuru | 900 | Mangosta |
| 10) | Rajula | Isla de Priyangku | 1.100 | Corona enjoyada |
| 11) | Chuda Panthaka | Montaña del Pico del Buitre | 1.600 | Mudra de ecuanimidad |
| 12) | Pindola Bharadvaya | Videja, el continente oriental / Purvavideja | 1.000 | Texto y cuenco de limosnas |
| 13) | Panthaka | Mundo Treinta y Tres | 900 | Mudra de enseñanza y texto |
| 14) | Nagasena | Vipala Parshva / las laderas del Monte Meru | 1.200 | Jarrón y bastón monástico |
| 15) | Gopaka | La gran montaña Bhijula | 1.400 | Texto |
| 16) | Abheda | El Himalaya | 1.000 | Estupa de iluminación |
4. Más allá de los 16: figuras adicionales
1) Upasaka Dharmata
A diferencia de los 16 Arjats que son monásticos ordenados, Dharmata es un un practicante laico y la única figura no monástica en la plegaria. Su inclusión fue una decisión deliberada del Gran Pandita Shakya Shri, quien compuso la puya, lo que indica que Dharmata poseía cualidades extraordinarias.
En la iconografía tradicional, Dharmata aparece con el pelo recogido en un moño (no rapado como los monjes), cargando volúmenes de Dharma en la espalda. Sostiene un abanico y una vasija, y visualiza constantemente al Buddha Amitabha en el cielo ante él.
Algunos textos sugieren que Dharmata era en realidad una mujer (upasika), y los artistas tibetanos lo han representado de forma deliberadamente ambigua en cuanto al género.
Se considera que Dharmata encarna el camino laico y sirve de inspiración a practicantes no monásticos para alcanzar la iluminación sin estar ordenados.
2) Los Cuatro Grandes Reyes (Catur Majaraja)
Los Cuatro Grandes Reyes son deidades protectoras que residen en el cuarto nivel del Monte Meru, en el Cielo de los Cuatro Grandes Reyes.
A diferencia de los 16 Arjats, no son seres iluminados, sino deidades del reino del deseo que han tomado el voto de proteger el Dharma.
Guardan las cuatro direcciones cardinales del mundo, vistiendo la “armadura de la diligencia”.
Los cuatro reyes son:
| Rey | Dirección | Atributo | Significado |
| Dhritarashtra | Este | Instrumento de cuerdas (laúd) | El camino medio: ni muy tenso ni muy flojo |
| Virudhaka | Sur | Espada | La sabiduría que corta las emociones aflictivas |
| Virupaksha | Oeste | Dragón / serpiente enrollada | Atención al cambio constante en el mundo |
| Vaishravana | Norte | Estandarte de victoria | “Hijo del que ha escuchado muchas cosas”: necesidad de aumentar el conocimiento |
En casi todos los monasterios tibetanos y chinos, las imágenes de los Cuatro Grandes Reyes aparecen en la entrada, ya que cumplen un rol importante en defender el Dharma.
Es recomendable orarles lo más posible, pues protegen y bendicen a todos los practicantes.
5. Claves para una práctica auténtica
Conocer estos detalles sobre los 16 Arjats es solo el primer paso. Lo que importa ahora es cómo llevas este conocimiento a tu práctica.
A continuación, comparto algunas claves que me han ayudado a fortalecer mi relación con la puya.
1) El conocimiento transforma la experiencia
Durante la puya, cuando escuches el nombre de cada arjat, permite que aparezcan los detalles que aprendiste: el monte Kailash cubierto de nieve donde mora Angaya, la historia de perseverancia de Chuda Panthaka, los objetos simbólicos que cada uno sostiene.
A mí me pasó. Recuerdo la primera puya después de estudiar estos detalles. Cuando se mencionaba a Chuda Panthaka, ya no era solo un nombre difícil de pronunciar: era un ser cuya historia me inspiraba profundamente. Cuando visualizaba a Angaya, podía imaginar las montañas sagradas donde habita.
No necesitas forzar nada. Simplemente deja que las imágenes surjan naturalmente mientras recitas. Un solo detalle recordado con atención puede anclar toda tu práctica y convertir palabras que antes parecían abstractas en presencias vivas.
2) No es preciso memorizar todo
Una buena forma de familiarizarte es aproximarte a la puya de forma gradual. Puedes comenzar enfocándote en el arjat que más te haya inspirado, concentrándote no solo en los objetos y descripciones de los versos, sino en el mensaje que está detrás de esa figura.
Lo que importa es el deseo sincero de conectar, con respeto y curiosidad.
3) La fe y la comprensión se apoyan mutuamente
El budismo tibetano enfatiza la importancia de combinar la fe con la sabiduría. Ninguna es completa sin la otra: la fe ciega puede llevarnos a la superstición; la comprensión sin fe puede volverse fría y estéril.
Al estudiar las historias de los 16 Arjats, cultivamos la comprensión. Al invocarlos con sinceridad, cultivamos la fe. Ambas se fortalecen, creando una práctica equilibrada y genuina.
4) La actitud correcta
En sus enseñanzas sobre la puya, Khenpo Sodargye ofrece orientaciones sobre la actitud correcta. Me han resultado muy útiles, y quiero compartirlas contigo:
Mantén una mente abierta y pura. Las historias de los 16 Arjats provienen directamente de los sutras y contienen eventos extraordinarios, incluso milagrosos. Algunos pueden parecernos exagerados o difíciles de creer, más aún si no estamos muy familiarizados con el budismo. Es importante acercarnos a ellas con apertura, comprendiendo que provienen de una tradición espiritual milenaria con su propio lenguaje simbólico y formas de transmitir enseñanzas profundas.
La sinceridad supera a la técnica. Lo esencial es involucrar al corazón. Las palabras tienen poder cuando van acompañadas de intención genuina. Una oración breve, pero sentida, vale más que mil repeticiones distraídas. Si la práctica no nos conmueve, algo está faltando. Pero no es posible hacerlo mal si lo hacemos con esfuerzo honesto.
Recuerda el propósito. Estás invocando a los 16 Arjats para que los maestros del Dharma vivan largamente, para que las enseñanzas florezcan en el mundo, para que todos los seres se beneficien. Recuerda que ellos hicieron un voto, y tus súplicas lo están activando.
Confía en el proceso. Los resultados de este trabajo pueden no ser visibles de inmediato. El aprendizaje es gradual, la comprensión se hace profunda con el tiempo. Las aspiraciones sinceras dan fruto a su debido momento.
6. Tu viaje comienza ahora: una invitación personal
Hemos recorrido un camino juntos: desde el momento del paranirvana del Buddha hasta comprender quiénes son, qué representan y cómo podemos conectar con ellos.
Descubrimos que estos seres, por compasión hacia nosotros, eligieron quedarse como guardianes vivientes de las enseñanzas del Buddha. Su presencia no es un concepto abstracto, sino una realidad espiritual que podemos experimentar directamente.
El conocimiento transforma la experiencia. La próxima vez que participes en la puya, algo habrá cambiado. Los nombres que antes sonaban extraños ahora tienen rostros, historias, lugares. Lo que parecía un ritual distante empieza a sentirse como un encuentro con seres que, aunque invisibles, están presentes.
No necesitas recordarlo todo. Quizás solo el nombre de un arjat que te haya llamado la atención. O la imagen de las montañas sagradas donde moran. O el significado de ser “digno de ofrendas”. Un pequeño detalle recordado con el corazón puede iluminar tu camino.
Próximos pasos: reflexión
Este artículo es el primero de una serie sobre los 16 Arjats. En el próximo, exploraremos las historias completas de cada uno, así como las enseñanzas específicas que nos ofrecen.
Mientras tanto, te invito a:
- Participar en la próxima Puya de los Dieciséis Arjats
- Contemplar: ¿cómo cambiará tu próxima puya sabiendo que invitas a seres vivos a recibir tus ofrendas?
El voto de los 16 Arjats sigue activo. Tu práctica lo activa. El viaje comienza ahora.
Agradecimiento y dedicación
Las hermosas imágenes de los 16 Arjats que inspiraron este artículo fueron creadas por el artista Peter Iseli y compartidas generosamente por la Foundation for the Preservation of the Mahayana Tradition (FPMT).
Se pueden descargar aquí y apoyar su trabajo con una ofrenda.
Como es tradicional, dedicamos el mérito:
¡Que todos los seres se beneficien del Dharma!
¡Que las enseñanzas florezcan en el mundo!
¡Que los maestros auténticos vivan largamente para el beneficio de todos los seres sintientes!
Lectura de interés
Bibliografía
Shakyashri, Pandita. Homage and Offerings to The Sixteen Elders. Comentario de Khenpo Sodargye. Autoedición, 2022.
Khyentse Wangpo, Yamyang. La Puya de los Dieciséis Arjats: Una Oración para Hacer Florecer el Dharma y la Larga Vida de los Maestros. 5.ª ed. Pedreguer (Alicante), España: Paramita Editorial (Fundación Sakya), 2025.















Un comentario
Como me inspiraron tus palabras y contenido. Maravilloso artículo que nos hace sentir y vivir el Dharma!!! Voy a continuar profundizando en estas enseñanzas vivas. Gracias. Que el Dharma florezca en todos los Seres