Desde las postraciones devocionales más sencillas hasta las 100.000 del Ngondro, esta guía explora una de las prácticas más profundas del budismo
Hace unos tres años, en mi primer encuentro con maestros budistas, observé algo que no entendía. Tres veces se inclinaban, tres veces se extendían en el suelo. No supe hasta más tarde que se llamaban postraciones.
En aquel momento, no tenía más que preguntas: ¿Qué era aquello? ¿Por qué lo hacían? ¿A quién? Esa curiosidad se ha convertido en uno de los caminos más significativos de mi vida espiritual hasta ahora.
A simple vista, este gesto parece sencillo: juntar las manos, inclinarse, tocar el suelo. Pero cada movimiento encierra capas de significado que van mucho más allá de lo que el ojo puede ver. Es un método que transforma el cuerpo, la palabra y la mente en un solo acto de entrega.
A lo largo de este artículo exploramos esta práctica desde varios ángulos: su significado más profundo, cómo realizarlas paso a paso y su papel en el Ngondro —las llamadas Prácticas Fundamentales o Preliminares del budismo tibetano—, en el cual las postraciones adquieren un papel esencial en el camino espiritual.
No importa si eres practicante desde hace años o si estás viendo postraciones por primera vez. Este camino es para todos.
Contenidos
- ¿Qué son las postraciones budistas y por qué practicarlas?
- Cómo hacer postraciones, paso a paso
- Las 100.000 postraciones del Ngondro en el budismo tibetano
- Beneficios de las postraciones: espirituales, físicos y cotidianos
- Palabras finales: el camino de la entrega
1. ¿Qué son las postraciones budistas y por qué practicarlas?
El significado oculto en la palabra
La etimología misma nos da una pista. En sánscrito, el término para “postrarse” es namra: inclinarse respetuosamente. En tibetano, la palabra chak tsal wa encierra dos ideas a la vez: ofrecer respeto con las manos, y purificar las faltas y oscurecimientos al tiempo que aspiramos a las cualidades iluminadas de los objetos de refugio.
Cuando descubrí lo que encerraba este término en tibetano, entendí algo importante: postrarse no es rebajarse. Es liberarse de los oscurecimientos que nos atan a la ignorancia.
Es también útil distinguir entre reverencia y postración. La primera es una inclinación ligera de cabeza o torso. La segunda va mucho más allá: implica tocar el suelo con la frente y, en su forma completa, extender todo el cuerpo, un acto de rendición total ante el Buddha.
Por qué postrarse: el antídoto contra el orgullo
El propósito central es sencillo y profundo a la vez: reducir el orgullo. Como explica Venerable Khenpo Rinchen Gyaltsen, esta es una de las emociones más dañinas, porque allí donde está presente no puede crecer ninguna semilla de virtud.
Cuando la mente se llena de arrogancia, deja de escuchar y aprender, y se aleja del Dharma. Por eso este gesto es el antídoto perfecto: nos invita a entregar nuestra rigidez y a reconocer la sabiduría de los buddhas y maestros.
Pero hay mucho más. Las postraciones cumplen tres funciones complementarias:
1) Purificar el karma negativo. Cada inclinación limpia, poco a poco, las huellas de nuestras acciones pasadas de cuerpo, palabra y mente.
2) Generar mérito. Al reconocer y rendir homenaje a las cualidades iluminadas, acumulamos energía positiva que nutre nuestro progreso hacia la iluminación.
3) Cultivar cualidades positivas. A través de la repetición consciente desarrollamos la humildad, la paciencia y la devoción, junto a un respeto genuino hacia la verdad y hacia quienes la encarnan.
No se trata de humillarse, sino de reconocer lo valioso que existe en los demás y aspirar a desarrollarlo en nosotros.
Cada vez que nos inclinamos ante una representación del Buddha (una estatua, un thangka, una estupa…), recordamos que las mismas cualidades que veneramos en él —sabiduría, compasión, pureza— también viven en nuestro interior, esperando despertar.
Una práctica abierta a todos
Las postraciones no son exclusivas de los practicantes budistas. Cualquier persona puede encontrar en ellas un medio para cultivar humildad, gratitud y apertura de corazón, independientemente de su tradición espiritual. El marco budista les da una dimensión y coherencia específicas, pero la esencia de esta práctica es universal.
No son obligatorias, pero como enseña Su Santidad Sakya Trizin 42, sí son muy beneficiosas, y se recomienda hacerlas según la capacidad física de cada persona.
¿Dónde, cuándo y cuántas?
Las postraciones se pueden realizar en muchos lugares y momentos, por ejemplo:
- Al entrar en un templo (tibetano: lhakhang), la sala en el monasterio (tibetano: gompa) o centro de Dharma donde se dan las enseñanzas y se realizan los rituales
- Al inicio de enseñanzas del Dharma (después de que el maestro o la maestra haga sus propias postraciones y se siente)
- Al tener una audiencia con él o ella, antes de ofrecerle una khata
- Durante ceremonias como la Ofrenda de Mandala
- Ante un altar u otras representaciones del Buddha
- En lugares de peregrinación
- Al expresar devoción espontánea
- En cualquier lugar donde puedas mantener una actitud reverencial
- Al comenzar a meditar
- Al recitar la Oración de Siete Ramas
La cantidad depende de la ocasión. Para la práctica general, tres es lo más común, aunque no hay un número fijo. Lo importante es la sinceridad, no cuántas postraciones hagas.
En marcos más estructurados, como el Ngondro, el objetivo tradicional es acumular 100.000 o más, un tema que veremos más adelante.
2. Cómo hacer postraciones, paso a paso
No todas las postraciones se ven iguales. Según la capacidad física y el contexto, existen tres formas: la completa, la parcial y la mental. Las tres tienen valor, y todas llevan al mismo lugar.
La postración completa
En la postración completa, la forma más radical de entrega física, el cuerpo entero se extiende en el suelo, con los brazos hacia delante, tocando cinco puntos: la frente, las dos palmas y las dos rodillas.
Sakya Pandita transmitió estos pasos en sus Versos de aspiración para recitar mientras se realizan postraciones, donde cada movimiento del cuerpo lleva una intención espiritual específica.

Paso 1 – Motivación y comienzo
Qué hacer. Antes de empezar, establece tu intención. La Tradición Sakya enseña que cada postración debe hacerse con una motivación clara:
Al ofrecer postraciones a las nobles Tres Joyas preciosas,
que yo y todos los seres sintientes seamos purificados
de nuestras negatividades y oscurecimientos.
Junta las palmas verticalmente a la altura del corazón, ahuecándolas como un capullo de loto a punto de florecer, con los pulgares metidos hacia dentro (1).
Para multiplicar por mil el mérito de tu práctica, recita estos mantras:
Namo Manyushriye
Namo Sushiriye
Nama Utama Shiriye SvajaHomenaje a Manjushri
Homenaje al excelente y radiante,
Homenaje al supremamente glorioso
Que esta ofrenda sea aceptada.
Luego, la Toma de Refugio en las Tres Joyas:
Namo Guru bhye
Namo Buddha ya
Namo Dharma ya
Namo Sangha ya
Namo significa “me inclino” o “rindo homenaje”.
Simbolismo. Esta motivación transforma un gesto físico en un acto espiritual. No te postras solo para tu propio beneficio, sino por todos los seres. Las negatividades que buscas purificar son las acciones dañinas del cuerpo, la palabra y la mente. Los oscurecimientos son de dos tipos: las emociones aflictivas que nublan la mente y la ignorancia que impide conocer la verdad última.
- La mano derecha simboliza el método (la compasión, el mérito) y la mano izquierda simboliza la sabiduría.
- El pequeño espacio entre las palmas representa la vacuidad, la verdad última. También simboliza ofrecer una joya preciosa al Buddha. Al unir las manos de esta forma, aspiramos a integrar el método y la sabiduría en una sola mente.
Consejo. Es importante ser plenamente consciente de lo que haces con tu cuerpo, tu voz y tu mente en cada postración. No te apresures. Si estás haciendo muchas postraciones, refresca esta intención cada cierto tiempo.
Los maestros budistas son muy precisos sobre el gesto de las manos. No es respetuoso presionar las palmas firmemente sin dejar espacio entre ellas ni unir solo las puntas de los dedos. Las manos deben estar a la altura del corazón. Colocar las yemas a la altura de la boca o de la barbilla no es correcto, ya que es un gesto asociado al pesar.
Pasos 2 a 5 – La secuencia de purificación
Qué hacer. Manteniendo las manos en esta posición, toca los siguientes puntos de tu cuerpo en este orden: corona / coronilla (opcional en algunas tradiciones) (2), frente (también opcional en algunas tradiciones) (3), garganta (4) y corazón (5).
Simbolismo. Cada punto tiene un significado. Al tocarlos, no solo purificas los oscurecimientos de cuerpo, palabra y mente, sino que también te conectas con las cualidades iluminadas del Buddha.
- Corona. Al colocar las manos aquí aspiras a alcanzar la integración del mérito y la sabiduría, y a renacer en el reino puro de Sukhavati.
- Frente. Purifica los oscurecimientos y actos negativos del cuerpo (matar, robar, conducta sexual no virtuosa). La frente es el centro de todos los órganos sensoriales, por eso representa el cuerpo.
- Garganta. Limpia los oscurecimientos y actos negativos del habla (mentir, palabras divisivas, habla áspera, charla frívola). La garganta es el origen de la voz.
- Corazón. Disuelve los oscurecimientos y actos negativos de la mente (codicia, mala voluntad, visiones erróneas). En la tradición budista, el corazón es donde la mente reside.
Consejo. Toma el tiempo suficiente en cada toque para sentir la intención de purificación.
Pasos 6 a 9 – El descenso
Qué hacer. Separa las manos e inclínate hacia delante. Coloca primero las manos en el suelo, con los dedos juntos (no separados ni en puños), y luego baja las rodillas (6). Extiende todo el cuerpo con los brazos hacia delante y las piernas hacia atrás, asegurándote de que las rodillas y la frente queden en contacto con la superficie (7 y 8). Levanta las manos por encima de la cabeza, ahuecándolas como un capullo de loto a punto de florecer, con los pulgares metidos hacia dentro. Otra opción igualmente válida es simplemente juntar las palmas y levantarlas ligeramente, manteniendo los antebrazos en el suelo (9).
Simbolismo.
- Al separar las manos, aspiras a beneficiar a todos los seres a través de las formas iluminadas del Buddha, el sambhogakaya y el nirmanakaya.
- Al apoyar las rodillas, aspiras a recorrer gradualmente los cinco caminos y las diez etapas del bodhisattva, el camino hacia la iluminación.
- Al colocar la frente en el suelo, aspiras a alcanzar la undécima etapa, que desde la perspectiva del camino del bodhisattva es la budeidad misma.
- Al doblar y estirar los cuatro miembros (brazos y piernas), aspiras a realizar espontáneamente las cuatro actividades iluminadas de los buddhas: pacificar, incrementar, magnetizar y subyugar las fuerzas negativas.
- Al extender completamente el cuerpo, aspiras a que los nudos o bloqueos en el cuerpo sutil se desaten gradualmente conforme avanzas espiritualmente.
Consejos. Recuerda que las manos tocan el suelo antes que las rodillas; esto las protege y permite un descenso controlado. Una vez extendido todo el cuerpo, estírate en tu máxima longitud. Como enseña Patrul Rinpoché, en la práctica de acumulación cada centímetro de extensión cuenta.
Pasos 10 y 11 – El ascenso
Qué hacer. Para levantarte, trae los brazos de vuelta a nivel de los hombros (10), apóyate en las rodillas y en las manos, despega (11) y, por último, ponte de pie erguido (1).
Simbolismo.
- Al incorporarte, aspiras a alcanzar la liberación sin quedarte atrapado en el samsara.
- Al repetir esta postración muchas veces, aspiras a no quedarte en la paz del nirvana, sino a regresar una y otra vez para rescatar a todos los seres.
Consejos. Es importante quedarte completamente derecho antes de empezar la siguiente postración. Como advierte Patrul Rinpoché, no hacerlo es una falta de respeto. La forma externa refleja la actitud interna. Y tiene sentido cuidar ambas. Incluso si solo puedes hacer pocas postraciones, asegúrate de que cada una sea impecable. Buscar atajos, como hacerlas en una pendiente, no tiene el mismo efecto.
Dedicación del mérito
Qué hacer. Al completar tus postraciones, ya sea una sola o muchas, dedica el mérito generado.
Aspiraciones. Por el mérito acumulado al ofrecer esta postración, aspiras a obtener salud magnífica y longevidad en esta vida, renacer en Sukhavati después de la muerte y, desde ahí, alcanzar rápidamente la iluminación completa y perfecta.
Y dedicas este mérito a todos los seres:
Que todos los seres posean felicidad.
Que todos los renacimientos inferiores queden vacíos para siempre.
Que todos los bodhisattvas, dondequiera que residan, puedan cumplir todas sus aspiraciones.Sarva mangalam
Que todo sea auspicioso
La postración de “5 puntos”
En esta forma, cinco puntos del cuerpo tocan el suelo (la frente, las dos palmas y las dos rodillas), pero el cuerpo no se extiende completamente como en la postración completa.
Es una práctica más accesible para quienes tienen limitaciones de espacio o movilidad, y se utiliza tradicionalmente en contextos ceremoniales donde el tiempo es limitado.
Cómo realizarla:
- Comienza igual, toca con las manos juntas la corona, (frente), garganta y corazón.
- Al inclinarte, apoya las manos, luego las rodillas y, finalmente, la frente.
- Al levantarte, levanta primero la cabeza, luego las rodillas y, por último, las manos.
- Vuelve a la posición erguida antes de empezar la siguiente.
Aunque más breve que la postración completa, esta forma conserva el mismo significado profundo de entrega y purificación.
La motivación al inicio y la dedicación del mérito al final se mantienen igual.
La postración mental
Cuando no es posible postrarse físicamente debido a limitaciones de salud o espacio, existe otra posibilidad: visualizar el acto completo mientras se mantiene la actitud interior de devoción y respeto.
Su Santidad Sakya Trizin 42 establece una guía clara según la capacidad física:
- Si puedes hacer la completa, hazla.
- Si no, haz la parcial.
- Si tampoco puedes, visualiza mentalmente que estás postrándote.
Esta no es una excepción ni un atajo; es un recordatorio de la compasión. Lo que importa no es la perfección física, sino la sinceridad del corazón y la claridad de la visualización.
La motivación al inicio y la dedicación del mérito al final se mantienen igual.
3. Las 100.000 postraciones del Ngondro en el budismo tibetano
¿Qué es el Ngondro?
El Ngondro (literalmente “lo que va antes”) son las prácticas fundamentales del budismo tibetano a las que todos deben entregarse antes de abordar la etapa del mantrayana o vajrayana.
En la Tradición Sakya, quienes se comprometen a completarlo acumulan 100.000 repeticiones (más aproximadamente el 10%) de cada uno de sus seis componentes, y las postraciones son uno de ellos. Estas prácticas tienen un propósito profundo e importante: sirven de base sólida al camino espiritual que conduce a la liberación y a la iluminación.
El poder de las postraciones en las Prácticas Fundamentales
Si hay una práctica del Ngondro en la que no se puede caer en la trampa de hacerla de forma mecánica es en las postraciones. Estas requieren movimiento físico y esfuerzo real. Cuando tu cuerpo toca el suelo una y otra vez, todo se vuelve ineludible.
Cada vez que te extiendes completamente, tu ego empieza a rendirse. Estás horizontal, tendido por completo, en un gesto de total entrega ante la verdad del Dharma. Por eso se dice que es uno de los métodos más efectivos para destruir el orgullo.
No es casualidad que los grandes maestros del pasado dedicaran años enteros a ellas.
Gaton Ngawang Lekpa (1864-1941), de la Tradición Sakya, acumuló más de 4 millones de postraciones.
Je Tsongkhapa (1357-1419), el fundador de la Tradición Guelug, realizó un retiro de cuatro años en el que cada uno de sus discípulos acumuló 3,5 millones.
No lo hicieron por disciplina ciega, sino porque sabían que estas transforman desde dentro a quien las realiza.
¿Cómo acumularlas?
Las 100.000 postraciones se pueden acumular de dos maneras:
- Como práctica individual, recitando un sutra abreviado de confesión o el más largo Sutra de los Tres Montones.
- Con la Toma de Refugio. En este caso, se hace una postración cada vez que recitas las cuatro líneas, sin necesidad de sincronizar las palabras exactas con el movimiento.
En ambos casos —con Refugio o con uno de los sutras— se cuentan las postraciones realizadas, no las recitaciones. También es importante hacer bien la visualización, explicada por el maestro que te ha otorgado la iniciación y de quien has recibido permiso y compromiso para realizar el Ngondro.
Cuando el cuerpo, la voz y la mente colaboran al unísono, el mérito y la transformación se multiplican.
Si tienes limitaciones físicas que te impiden hacer muchas postraciones de golpe, puedes acumularlas gradualmente con el Refugio mientras realizas las otras secciones de la práctica: las cantidades que puedas diariamente, distribuidas en varias sesiones a lo largo de los meses o años.
Como enseña Venerable Khenpo Rinchen Gyaltsen: todo el mundo puede hacer postraciones… la única cuestión es cuántas puedes hacer seguidas.
El ritmo y la disciplina diaria
¿Cuántas postraciones hacer cada día? No existe una respuesta única, pero sí una invitación a la disciplina constante.
Los maestros ofrecen una orientación concreta: quizás no puedas hacer quinientas postraciones al día, pero todos tienen tiempo para tres, cinco, siete o diez. Si adoptas la disciplina de contar tus postraciones y practicar con regularidad, finalmente completarás las 100.000.
Recordamos que el Dharma no es una carrera hacia la línea de meta de la iluminación completa.
Para darte una referencia: aproximadamente 150 postraciones toman media hora. Si haces esa cantidad diariamente, en menos de dos años habrás acumulado 100.000 con comodidad.
Lo que importa no es tanto la velocidad, sino la consistencia. Es mejor dedicar media hora todos los días que cinco minutos un día y una hora al día siguiente. La disciplina diaria, aunque sea con pocas postraciones, construye un impulso espiritual que trasciende los números.
Durante tu sesión, está bien descansar cuando lo necesites. Siéntate en postura de meditación y continúa recitando. También es útil refrescar tu motivación cada veinticinco postraciones o cada diez si lo prefieres. Recuérdate a ti mismo que practicas para beneficiar a todos los seres sintientes, con la confianza de que tu maestro está presente, observándote.
Cómo sostener la práctica a largo plazo
Acumular 100.000 postraciones es un compromiso que se mide en meses… o en años. Para sostener tu compromiso a lo largo del tiempo, hay consideraciones tanto externas como internas que pueden marcar la diferencia.
1) Cuidar el cuerpo
Utiliza herramientas que faciliten el movimiento: guantes deslizantes para las manos, cojines para las rodillas y una alfombra de yoga, manta o toalla para el cuerpo (algunos practicantes utilizan una tabla especial). Levántate correctamente, sin dañar la espalda, empleando ambos lados del cuerpo al unísono para no lastimar las articulaciones.
2) Crear una atmósfera que inspire
La manera en que te preparas importa. En lugar de arrastrarte a tu cojín en pijama y recitar mecánicamente, vístete para la práctica. Prepara tu altar o por lo menos enciende velas. Haz de este momento algo especial en tu día.
3) El conteo como disciplina constructiva
Llevar un registro de tus postraciones es tanto una disciplina constructiva como un estímulo. Para controlar la cuenta, se recomienda un contador digital de anillo.
4) Romper la resistencia y el aburrimiento
Si el aburrimiento echa raíces, podrías desarrollar resistencia a continuar. Para romperlo: intercala postraciones con recitación sentada, enfócate en las sensaciones físicas, piensa en cómo cada postración destruye vidas de mal karma o recuerda que cada una acumula mérito infinito. Habrá días sin “sentir” nada. Cuando esto suceda, sigue adelante. Es mejor continuar que esperar el sentimiento correcto.
5) Capitalizar cada momento: el yak hambriento
Según Patrul Rinpoché, sigue el ejemplo del yak hambriento, que come cada brizna de hierba que ve sin guardar nada para después. Capitaliza el tiempo que tengas disponible. Recuerda que sin una mente domada y una atención plena intacta, los métodos diseñados para aplastar el orgullo se convertirán en herramientas que lo fortalecerán.
6) Superar la pereza
Encontrar inspiración no siempre es fácil, incluso para meditadores con años de camino que olvidan que cada día nos acercamos más a la muerte. Para quienes tienen familias, trabajos y cuentas que pagar, encontrar tiempo es aún más difícil. Irónicamente, cuando tenemos tiempo, a menudo ponemos más energía en ver un partido de fútbol que en el Dharma. Un método para superar la pereza: leer historias de grandes maestros como Milarepa.

4. Beneficios de las postraciones: espirituales, físicos y cotidianos
Los beneficios de las postraciones se extienden mucho más allá de lo que podríamos imaginar. Como toda práctica budista auténtica, tocan simultáneamente lo espiritual, lo físico y lo cotidiano.
1) Lo espiritual
El propósito mismo de las postraciones es purificar el karma negativo y generar mérito. A través de la repetición consciente, cultivamos humildad, paciencia y devoción. Pero hay algo más profundo: se dice que quienes acumulan postraciones llegarán a mantener compañía con seres sublimes y alcanzarán renacimientos superiores. Al final, este camino nos conduce hacia la liberación.
Estos beneficios no son recompensas externas. Son el fruto natural de rendir el orgullo ante la verdad.
2) Lo físico
Las postraciones activan todo el cuerpo. Hay tibetanos de 70 y 80 años que hacen cientos al día, no solo como disciplina espiritual, sino como ejercicio natural y poderoso.
Dzongsar Jamyang Khyentse Rinpoché dice con pragmatismo: hacer postraciones por salud es una motivación mundana, pero válida. En estos tiempos, cualquier cosa que te ponga en “movimiento Dhármico” tiene valor. Si empiezas por el ejercicio, comenzarás a acumular músculo y mérito al mismo tiempo.
3) En la vida cotidiana
Cuando el orgullo disminuye y la humildad crece, algo cambia en nuestras relaciones. Al escuchar más y hablar menos desde la arrogancia, nuestras palabras naturalmente llevan más peso. Rendirnos ante la verdad en lugar de aferrarnos a nuestras opiniones, hace que nuestra influencia se vuelva genuinamente benéfica.
No es magia. Es transformación.
Lo importante es comenzar. Si empiezas por la salud, está bien. Si lo haces por acumular mérito, también. Si lo haces porque tu maestro te lo pidió, igualmente válido.
Empieza donde estés. Permite que la práctica te transforme. Las motivaciones se purifican con el camino.
5. Palabras finales: el camino de la entrega
Entregarme a las postraciones ha sido, sobre todo, un camino de soltar: los prejuicios, el orgullo, el esfuerzo, la meta. La transformación ha sido gradual. Primero vino la técnica, la curiosidad por lo que surgía en el cuerpo y en la mente. Luego, inesperadamente, floreció una devoción que no conocía.
En un viaje reciente pude observar de cerca cómo las postraciones forman parte de la vida cotidiana de muchos practicantes. Ver esa entrega completa —cuando alguien baja a tierra todas sus ideas y conceptos, cuando se deja llevar por el compromiso ante las Tres Joyas— me mostró algo que no había experimentado antes: una alegría, una gratitud intensa y un ferviente deseo de avanzar en el camino. Como si en cada postración cayeran, uno a uno, los velos que nos impiden vernos en unión con todos los seres.
Cuando extiendo el cuerpo y toco el suelo, abrazo la tierra. Y al abrazar la tierra, abrazo a todos los seres que la pisan. Me pongo a sus pies y me dispongo a trabajar de cuerpo, palabra y mente. Tocar la calle, el templo, la tierra misma, rompe algo: rompe el concepto de ser que habita y lo abre a ser habitado por la humildad del polvo, mientras se visualizan infinitos buddhas y bodhisattvas en cada partícula que conforma el universo.
No hay que engañarse: postrarse es un gesto retador en el mundo occidental. Incluso juntar las manos lo es. Pero en ese choque, en ese cortocircuito, surge el espacio para la transformación.
Habrá días con devoción y días sin sentir nada. Ambos cuentan. La práctica funciona aunque no lo notemos. No existe un punto de llegada donde declararse libre de orgullo. Solo está la repetición diaria que, poco a poco, nos transforma.
Y quizás te anime saber que cuando te postras, millones de seres se postran en ese mismo instante, en diferentes rincones del mundo, tocando la tierra al unísono con un deseo común de despertar.
Si aún no has empezado, empieza. Y si ya lo haces, continúa con entusiasmo.
¿Te animas a dar el salto?
Del 5 al 14 de junio de 2026, el Centro Budista Sakya en Pedreguer, España, abre sus puertas a un ciclo de Ngondro bajo la guía inestimable de S. S. Sakya Trizin 43, Gyana Vajra Rinpoché.
Esta es tu oportunidad de adentrarte en los fundamentos extraordinarios del mantrayana —Refugio, Bodhichitta, Vajrasattva, Ofrenda de Mandala y Gurú Yoga—, además de las postraciones.
Una auténtica joya, apreciada durante siglos por grandes maestros y practicantes del budismo tibetano.
Lectura de interés
Si quieres profundizar en aspectos específicos del Ngondro, estos artículos pueden ser de provecho:
- Vajrasattva: la práctica suprema de purificación en el budismo tibetano (próximamente)
- Ofrenda de Mandala: el método supremo para acumular mérito (próximamente)
Imágenes
OpenAI. Las imágenes de cabecera, Los 11 pasos de la postración completa y La postración de “5 puntos”. Generadas mediante inteligencia artificial (DALL·E 3 a través de ChatGPT). 2026.
Bibliografía
Dzongsar Jamyang Khyentse. No para ser feliz: Una guía a las llamadas prácticas preliminares. Alicante, España: Ediciones Dharma, 2014.
Gyatso, Geshe Jampa y Joan Nicell. Purification in Tibetan Buddhism: The Practice of the Thirty-Five Confession Buddhas. Somerville, MA: Wisdom Publications, 2016.
His Holiness the Forty-Second Sakya Trizin, Ratna Vajra Rinpoche. The Fundamental Practices: A Modern Ngondro Guide. Boston: Wisdom Publications, January 28, 2025.
Gyaltsen, Khenpo. A Lamp Illuminating the Path to Liberation: An Explanation of Essential Topics for Dharma Students. Samye Translations, 2017.
Kalsang Gyaltsen, Khenpo. How to Do Prostrations. 2.ª ed. Walden, NY: Tsechen Kunchab Ling Publications, en colaboración con Sakya Phuntsok Ling, 2018.
Ngaklo Rinpoche, Lama. Clear Lamp on the Path of Liberation. Preliminary Practices of Tibetan Buddhism. Traducido al inglés por Lama Choedak Rinpoche. Canberra, Australia: Gorum Publications, 2019.
Patrul Rinpoche. The Words of My Perfect Teacher. Traducido al inglés por Padmakara Translation Group. Boston: Shambhala, 1998.
Sakya Khondung Avikrita Rinpoche. “The Power of Prostration”. YouTube vídeo, 1:27:35. Publicado el 3 de septiembre de 2021.
Thubten Chodron, Venerable, “Instruction Videos on Prostrations”. ThubtenChodron.org, November 8, 2006.







