11 claves del camino espiritual que aprendí de El Harapiento Gaton Lekpa

 

Andrajoso, determinado, iluminado. Gaton Lekpa (1864-1941) fue el mayor practicante del Lamdré —’Camino y su resultado’, el sistema completo de meditación sakya del siglo XX. Enfrentó la pobreza, el rechazo y la humillación, y los convirtió en combustible espiritual. Su historia me hace creer que si él pudo, yo también.

Clave 1: La mejor manera de creer es conocer.

No sé tú, pero yo no recuerdo mis vidas pasadas. Tampoco qué cené hace una semana, o qué soñé anoche. Pero gracias a testimonios e investigaciones, tengo cierta certeza de que cuando el cuerpo físico muere, la mente continúa.

También me han ayudado anécdotas, como el impulso que traía Gaton Lekpa:

  1. Durante el embarazo, su madre soñó que su cuerpo era un monasterio.
  2. Cuando nació, y antes de gatear, Gaton tenía visiones.
  3. Cuando empezó a andar, se escapaba constantemente al monasterio de Tharlam.

Clave 2: La pobreza no es excusa.

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El monasterio Tharlam, hoy en Boudhnath (Nepal)

“El mayor meditador del linaje” suena a haber vestido sedas desde su tierna infancia.

No fue así.

Su familia fue humilde y él, pobre como una rata. Sus únicos privilegios fueron su fe, entusiasmo e inteligencia. No necesitaba más.

Amaba leer, la meditación y lo mundano le resbalaba, así que pasó a la acción. Gaton Lekpa se ordenó monje en Tharlam con 7 años, y a los 9 completó sus primeros dos retiros de meditación.

Clave 3: Hay criterios empíricos (y chocantes) para evaluar el éxito en meditación.

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Gaton Lekpa (foto de ‘A Saint in Seattle’)

¿Cómo medimos el impacto de la meditación?”, se pregunta la ciencia. El informe de los practicantes es útil, pero un estudio riguroso debe incluir algo más: pruebas objetivas sobre su eficacia. Los cambios cerebrales son una manera, pero no la única.

Con Gaton Lekpa fue fácil. A los 16 años estaba en pleno retiro sobre Majakala. Era el tercer mes, y acababa de acumular 100 millones del mantra corto y 6,4 millones del largo. Miró a su altar.

Una capa de pelo negro había crecido en la torma de su altar. Para comprobar que no era una sombra, examinó la ventana. El sol entraba en la habitación. Y al mirar, los rayos se volvieron arcoíris.

Era una señal clásica: había obtenido el logro de las cuatro actividades iluminadas: apaciguar, magnetizar, subyugar e incrementar.

Clave 4: Sin ética no hay espiritualidad.

Cultivar la mente sin controlar el cuerpo es como remar sin haber soltado amarras. De hecho, el Buda estableció que un tercio del camino era perfeccionar la conducta ética. Gaton Lekpa viajó a Tíbet central para recibir la ordenación monástica completa. También recibió las instrucciones completas del Lamdré y, tras ver una matanza, se hizo vegetariano.
No volvió a probar la carne. Tampoco el alcohol, ni cualquier comida después del mediodía, como marcan los votos monásticos. Se alimentaba de yogur, tsampa (harina de cebada) y, entre horas, chupaba dulce de roca.

Clave 5: Estudiar, reflexionar, peregrinar.

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El Yowo, la estatua más famosa del Buda Shakyamuni (Lhasa).

La meditación requiere tener las cosas claras. Para eso hay que estudiar y reflexionar. Pero también ayuda estar conmovido. Ver las cuevas, los objetos y estatuas que antes solo eran palabras dan una fe diferente, íntima. Gaton Lekpa recibió iniciaciones y aclaraciones sobre el Lamdré durante un un año en Ngor Ewam. Después fue a Sakya, donde recibió más instrucciones y conoció al Sakya Trizin. Antes de volver a casa, peregrinó a Lhasa, donde quedó fascinado por el Yowo.

Clave 6: Si tu lama te vacila, tú te callas y lo asimilas.

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En el budismo vajrayana, el maestro debe hacer progresar al discípulo… como sea. Aunque los medios sean poco convencionales. No importa. Los resultados son rápidos si la compasión guía y la sabiduría informa.

Gaton Lekpa q̶u̶e̶r̶í̶a̶  a̶n̶h̶e̶l̶a̶b̶a̶ necesitaba estudiar con Yamyang Khyentse Wangpo (1820-1892). Era el maestro más renombrado de su época, y su movimiento ecuménico había revitalizado el budismo en Tíbet.

Yamyang Khyentse WangpoAsí que cogió la mochila y caminó hasta Dergue para conocerle. Sin embargo, era tan pobre que no tenía nada que ofrecer por las enseñanzas. ¿Qué hacer?

Primero lo intentó en una enseñanza pública, con cientos de personas. Se sentó al fondo. Pero ni siquiera empezó la sesión. Khyentse Wangpo rugió:

“¡Echad a ese monje harapiento de Gapa!”

Humillado, abandonó el recinto. Pero su fe no disminuyó, y lo volvió a intentar en otra enseñanza pública, otra vez al fondo.

“¡Echad a ese monje harapiento de Gapa!”

Pasó tres veces más.

Khyentse Wangpo llegó a tirarle piedras. Gaton se empobreció (aún más) y tuvo que mendigar comida. Su ropa se volvió (aún más) andrajosa y le empezaron a llamar “Gab Balma” (‘vestidor de hábitos harapientos’). Aún así, nunca dejó de ver a Khyentse Wangpo como al Buda. Comprendía que su rechazo era un medio hábil para purificar rápidamente su karma. (Eso sí, estaba bastante deprimido por no recibir enseñanzas.) Entonces leyó la biografía de Khyentse Wangpo, y descubrió que tendría cinco encarnaciones simultáneas.

Eso le hizo cambiar el enfoque.

Pasó de “¿Qué puede hacer por mí el Dharma?” a “¿Qué puedo hacer yo por el Dharma?”. Entonces tomó un voto: dominaría las enseñanzas del Lamdré para transmitirlas a los siguientes Khyentses. Esta promesa, su insistencia y la intercesión de Yamgon Kongtrul (1813-1899) le dieron acceso a su precioso maestro. De él recibió varias colecciones de enseñanzas, iniciaciones e instrucciones tántricas, incluyendo el Lamdré. Había cumplido la mitad del trato.

Clave 7: Sin retiro no hay gloria.

La muerte de su padre (1900) fue el detonante. Había llegado la hora de hacer un retiro, y de los largos. Tomó un nuevo voto: permanecer en aislamiento 15 años. Encontró una cueva, selló su entrada y dejó un ventanuco para recibir comida y bebida de su familia. E hizo las cosas por orden. Él mismo afirmaba:

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Virupa (s. VII)

“Las prácticas preliminares son incluso más profundas que las principales.”

Invirtió tres años en meditar sobre Las tres visiones, y uno solo sobre la impermanencia. Los doce restantes fueron sobre las enseñanzas esotéricas de Los tres continuos. Hizo 4,1 millones de postraciones recitando la alabanza a Sakya Pandita. Tomó refugio 2,4 millones de veces. Recitó 1,8 millones de mantras de Vajrasattva. Y ofreció un millón de mandalas. También recitó otros mantras: 10 millones de Tara Blanca, 8 de Tara Verde y 10 de Shakyamuni. Y por supuesto, dominó las profundas visualizaciones y yogas del Lamdré. Las señales de sus logros incluyeron visiones de Sakya Pandita, Yetsun Drakpa Gyaltsen  y Khyentse Wangpo. También se le apareció Virupa, el gran majasida indio, que profetizó:

“Mi Dharma no permanecerá mucho tiempo en Tíbet”.

Tocaba terminar el retiro.

Clave 8: Un retiro es un medio, no un fin.

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Gaton Lekpa, dando enseñanzas en Minyak (fotografía de: ‘A Saint in Seattle’)

Retirarse crea las condiciones ideales para desarrollar la mente. Una vez cumplido el objetivo, hay que salir y beneficiar a otros. Si no, se diferencia poco de un balneario.

Gaton Lekpa emergió con 52 años. Tenía la piel azulada, estaba esquelético y el cabello alcanzaba su cintura. Cuando llegó a Tharlam —y aunque se despidió como monje humilde— fue recibido con todos los honores. Al poco fue elegido abad.

Fue uno de los mayores expertos del Lamdré. Lo transmitió nueve veces en diferentes monasterios, como Deshung, Ngor, Dartsedo y Minyak. También transmitió a monjes y laicos (y entre terremotos auspiciosos) la Colección de sadhanas de Khyentse Wangpo, así como decenas de iniciaciones y enseñanzas.

Sus discípulos fueron los grandes maestros de la siguiente generación: la reencarnación de Khyentse Wangpo, los abades de Ngor, el rey de Dergue y el tutor de S.S. Gongma Trichen Rinpoché. También fue ecuménico, porque enseñó a maestors kakyu, ñingma y guelug.

Clave 9: El entusiasmo no caduca.

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Vale, había hecho un retiro de 15 años y era un jefazo. Buenos motivos para tomarse unas vacaciones, jubilarse, o al menos bajar el ritmo, ¿verdad?

Ni de lejos. Su práctica diaria incluía cuatro sesiones de la sadhana del Buda Jevajra, sus dos rituales adicionales de purificación y los siete mandalas de la subescuela Ngor. Cuando no había nada que hacer, recitaba el mantra de Avalokiteshvara (mínimo de 5000 al día). También recitaba la alabanza a Sakya Pandita para cada ocasión: para los muertos y enfermos, como bendición, durante las postraciones y hasta como saludo.

Clave 10: Quiero morir a voluntad.

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Sukhavati, la tierra pura del Buda Amitabha,

Los grandes maestros dominan su vida, y eligen su muerte. De hecho, los tibetanos tienen institucionalizado un sistema para reencontrarlos. Primero dejan todo resuelto, y después dan su lección final.

Su día de morir empezó normal. Tenía 78 años. Hizo sus prácticas mañaneras y, al mediodía, salió al patio y se sentó mirando al oeste.

—¿Habéis terminado esa pintura de Sukhavati?— preguntó a sus asistentes.
—Sí —respondieron—. Está hecha y enmarcada.
—Entonces traedla y ponedla frente a mí.
Hizo una pausa.
—¿Dónde está mi hermano menor?
—Está desayunando, Rinpoché—le informaron.
—Traedlo. Voy a morir.
Cuando llegó, y ante la noticia, se echó a llorar.
—No hay necesidad real de llorar—le reconfortó Gaton—. Voy a Sukhavati, no a algún reino infernal por el que habría razones para llorar.

Entonces clavó su mirada en la pintura y rezó renacer allí. Se sentó recto. Recitó 108 mantras de Avalokiteshvara. Paró. Colocó sus manos en meditación sobre el regazo y entró en absorción. Poco después, su cuerpo se estremeció con un sonido tenue.

“¡Hic!”
Silencio.
“¡Hic!”
Silencio.
“¡Hic!”
Su cuerpo cayó, inerte. Su mente alcanzó Sukhavati.

Clave 11: La inscripción secreta de Gaton Lekpa

Todos necesitamos inspiración. Gaton no era una excepción. Cuando fueron a reunir sus pertenencias, en su habitación todavía se podía leer el mensaje que había escrito en la pared años atrás:

“No olvidaré mi gran compromiso”.

¿Y a ti? ¿Qué biografías te han inspirado a ser mejor practicante? ¿Qué claves te han enseñado? ¡Cuéntamelo en los comentarios!

comentarios

  1. Buddhist from South

    CHAKSTELOOO!!
    Muy buen artículo, muchisimas gracias.
    Estas biografias nos ayudan a los practicantes occidentales recien llegados al Buddhadharma, a realmente situarnos con los pies en la tierra y darnos cuenta que estamos a años luz de cualquier grado de realización espiritual, y mucho menos fantasear con Iluminación alguna.
    El solo hecho de lograr recitar mil mantras de lo que sea y sentarse a diario a practicar unos minutos de shamatha ya es azañoso.

    Salvo que sea una autobiografía, en gran medida la biografía depende de quien la escribe. No he leído muchas, pero para mi las mas extraordinarias que he leído son las de Terton Sogyal escrita por Mateo Pistono y «El Señor de la Danza», la autobiografía del gran Chagdud Tulku Rinpochè (1930-2002). Ahora estoy comenzando con la extensa biografía «A Saint in Seattle», la vida de Deshung Rinpochè, por su discípulo David Jackson.

    *nota aparte: que son «Los Tres Continuos»? No recuerdo haberlo leído en el libro de Las Tres Visiones.

    ¿Tienen alguna oración de alabanza e invocacion al Mahasiddha Virupa que me puedan pasar por mail? Gracias, saludos

  2. Gerardo Montes Autor Post

    Hola Buddhist from South:
    ¡Muchas gracias a ti por tu comentario!

    Estoy de acuerdo contigo, conocer estas biografías nos da una perspectiva más amplia sobre las «ligas» en las que se practica el Dharma. . Pero creo que lo importante es saber que estamos en una, y que tarde o temprano seremos como estos grandes practicantes.

    Gracias por las referencias que mencionas, no conocía ninguna de ellas. Las apunto para el futuro.
    ‘A Saint in Seattle’ es una maravilla. La cantidad de detalles sobre la vida pública y privada de Deshung Rinpoché me ha sido muy inspiradora. Espero que la disfrutes y le saques mucho jugo.

    ‘Los tres continuos» son las enseñanzas esotéricas que siguen a «Las tres visiones». No están publicadas porque solo se imparten oralmente dentro del ciclo del Lamdré.

    La única alabanza a Virupa que conozco aparece en el homenaje al principio de ‘Los tres continuos’:
    «Saludo con reverencia los pies de ese Señor de los Yoguis,
    siempre disfrutando en el vino del gran gozo del néctar,
    quien paró la gran corriente de la existencia mundana, las aflicciones,
    y detuvo en el espacio al sol inmaculado»
    (La traducción es mía, y el párrafo aparece en la página xxi de ‘Three visions».)
    Puedes consultar el comentario que hace Deshung Rinpoché de este párrafo en ‘The three levels of spiritual perception’.

    Un saludo afectuoso.

  3. Gerardo Montes Autor Post

    Hola Nashida13:

    Gracias por tu comentario.

    ¡Creo que eso nos pasa a todos!

    Pero no pasa nada: este camino consiste en dar un solo paso cada día, día a día. Maestros como Gaton Lekpa nos recuerdan qué pasa cuando somos diligentes en la práctica durante el suficiente tiempo 🙂

    Un saludo afectuoso,

  4. Jamie Wong

    Me encanta este blog, muchas gracias por ponerlo en términos tab fácil de entender!

  5. Buddhist from South

    Muchas Gracias Gerardo, me guardo esa corta oración para mis oraciones iniciales de mi practica diaria. El libero «The Three levels….» todavía no lo tengo aún se esta imprimiendo en mi país. Espero entrarle al terminar su biografía que esta muy buena y muy detallada.
    Saludos grandes.

  6. myriam

    ME ENCANTA GERARDO, GRACIAS POR TU TRABAJO, Y ESA MANERA TAN CERCANA DE TRANSMITIR.
    Si tu lama te vacila, tu te callas y lo asimilas…;)

  7. Gerardo Montes Autor Post

    Hola Myriam. Gracias a ti por tus palabras e interés.
    Los dos libros sobre mujeres practicantes que conozco no son autobiografías, pero están escritas por mujeres. Confío en que eso ayude a mantener los matices y particularidades de sus historias. Los libros son:
    1) «El poder de la dakini», que reúne 12 biografías de grandes practicantes.
    2) «Cave in the Snow», de la monja inglesa Tenzin Palmo. No está traducido, pero sí una recopilación de sus enseñanzas (y anécdotas de su vida) llamada «Reflejos en un lago del Himalaya».
    Un abrazo.

  8. Elsa

    Millones de gracias Gerardo por compartir escritos tan inspiradores , me emociona leer 11 CLAVES DEL CAMINO ESPIRITUAL QUE APRENDÍ DE EL HARAPIENTO GATON LEKPA , me encanta tu forma de escribir y de transmitir.¡ Cuantas biografías super interesantes por leer ! Bueno, como dice Cholo Simeone, partido a partido..

  9. Gerardo Montes Maroto

    ¡De nada, Elsa! Gracias a ti por leer y comentar. Me alegro mucho de que te haya resultado la vida de Gaton Lekpa. Un abrazo 🙂