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Vesak, Saka Dawa, Buddha Jayanti, Fódàn… La festividad más importante del budismo no solo se celebra en todos los países asiáticos y escuelas budistas, sino que desde 1999 es Día Internacional de la ONU. El mensaje de Vesak es claro: Siddharta Gautama, el Buddha, fue un ser humano corriente que nació, logró la iluminación y trascendió la muerte. Su mensaje de paz, autoconocimiento y solidaridad perdura hasta nuestros días.

En este artículo te cuento todos los detalles de la gran fiesta del budismo.

¿Qué es Vesak?

La festividad más importante del budismo.

En ella se conmemora el nacimiento, iluminación y paranirvana (fallecimiento) del Buddha Shakyamuni hace 2.600 años.

Los tres eventos ocurrieron el día 15 del 4.º mes lunar de sus respectivos años, por lo que Vesak da nombre a una doble festividad: tanto el día como el mes en que ocurrieron estos eventos son sagrados.

¿Vesak o Saka Dawa?

Ambos: “Saka Dawa” y “Vesak” son sinónimos. Los dos significan “cuarto mes lunar”, pero en diferentes idiomas: el primero en tibetano y el segundo en cingalés. Este último, a su vez, es una adaptación de Vesāka (pali) y Vaishakha (sánscrito), y ambos significan lo mismo que en el resto de idiomas: “cuarto mes lunar”.

Entonces, ¿por qué se celebran en fechas diferentes?

Porque el año nuevo lunar empieza en diferentes fechas en cada país.

Los del Sudeste Asiático suelen celebrar Vesak en abril o mayo, mientras que los de influencia tibetana conmemoran Saka Dawa en mayo o junio.

Además, la ONU decidió que el Día Internacional de Vesak fuera el plenilunio de mayo, por lo que algunos años la misma festividad se celebra en tres (o más) fechas diferentes, cada una según la referencia que tome.

(Las próximas tibetanas ya están fijadas, y aquí puedes consultarlas.)

¿Qué conmemora Vesak?

1. El nacimiento del Buddha

El Buddha nació en el 653 EC. Su padre fue el el rey Suddhodana, gobernante de Kapilavatsu (norte de la India) y líder del clan Shakya, y su madre, la princesa Mayadevi.

Mayadevi, durante la noche de la concepción, soñó que viajaba hasta los Himalayas. Allí, un regio elefante blanco de seis colmillos se le introdujo por el costado derecho; en ese instante, su futuro hijo entró en su vientre y la tierra tembló seis veces.

Diez meses después, Mayadevi se dirigía hacia la casa de sus padres para dar a luz cuando, de repente, sintió que el parto era inminente. Se encontraba en el jardín de Lumbini (Nepal); allí se agarró a la rama de una higuera que colgaba sobre ella y parió de pie, sin dolor, a su primogénito.

El bebé se tuvo en pie y dio siete pasos en cada una de las cuatro direcciones mientras proclamaba:

“¡He nacido para el despertar! ¡Este es mi último nacimiento en este mundo fenoménico!”

nacimiento buda gautama siddharta

(Fuente: Three Gems)

El bebé fue llamado Siddharta (“El que logra su objetivo”) y, durante las celebraciones de su nacimiento, el sabio eremita Asita predijo que aquel niño se convertiría en un monarca todopoderoso o en un ser iluminado.

Treinta y cinco años después, su predicción demostró ser acertada.

(Mayadevi, por cierto, falleció siete días después del parto. Pero no preocuparse: su hijo la visitó en su siguiente encarnación y le impartió enseñanzas.)

El despertar del Buddha

De príncipe a asceta

El príncipe Siddharta recibió la mejor educación y logró dominar todas las ciencias y artes. También vivió rodeado de los mayores lujos y placeres, y se casó con la princesa Yashodhara, la más bella de la región, con la que tuvo un hijo. Pero cuando el príncipe tenía 29 años, todo cambió.

En varias incursiones furtivas al exterior del palacio, Siddharta descubrió que todos los seres —incluidos su mujer e hijo— estaban sujetos a nacer, envejecer, enfermar y morir, y que el placer ni los lujos les evitaría sufrir. Decidido a encontrar una solución, el príncipe abandonó el palacio y se consagró al camino espiritual.

Practicar el ascetismo más extremo le ocupó los siguientes seis años. Pero aquel método, popular en la época, tampoco satisfizo a Siddharta y lo llevó al borde de la muerte. Entonces comprendió que la iluminación debía ser un camino medio entre el ascetismo y el hedonismo, y se comprometió a practicar la meditación hasta que lo encontrara. Tenía 35 años.

El nirvana

Siddharta se sentó bajo una higuera en Bodhgaya (India) y permaneció meditando durante los siguientes 49 días. En el crepúsculo del último se le apareció Mara, la personificación de todo el mal del universo, quien arrojó sobre él a sus huestes demoniacas. Pero nada hirió al meditador, que permaneció imperturbable hasta que todos se desvanecieron.

Siddharta ahondó su absorción y, en los primeros instantes del alba, logró el nirvana. Había descubierto la esencia de la mente. Y con ella, había trascendido el sufrimiento y desvelado la naturaleza de la realidad. Ahora era el Buddha, “el Despierto”.

despertar buda gautama bajo arbol

(Fuente: Pinterest)

Su sabiduría, compasión y poder de ayudar eran perfectos. Fascinado por la profundidad y sutileza de su descubrimiento, el Buddha permaneció en silencio: no creyó que nadie sería capaz de entender su mensaje. Sin embargo, pronto le pidieron que enseñara, y poco después empezó una labor docente que se extendió durante los siguientes 45 años.

El paranirvana del Buddha

Un día, a los ochenta años, el Buddha decidió que había llegado la hora de morir. Su cuerpo físico llevaba meses enfermo y, pese a haber extendido su vida tres meses a petición de sus seguidores, en algún momento debía concluir su ciclo en la Tierra.

Una indigestión fue su excusa para marcharse. Para ello tomó el alimento que Cunda, un practicante laico, le había ofreció a él y a su comunidad monástica. El Buddha, consciente de que aquella comida estaba en mal estado, aceptó su porción pero ordenó que se enterrara el resto. Poco después enfermó de disentería.

Después de consolar a Cunda (“¡Quien ofrece al iluminado su última comida adquiere un gran mérito!”), el Buddha se dirigió a la pequeña villa de Kushinagar (India). Allí, una muchedumbre de laicos, monjes y dioses se había reunido para ser testigos de su entrada en el paranirvana, la iluminación suprema más allá de la materia.

El Buddha preguntó a su comunidad monástica si quedaban dudas y, tras recibir un silencio como respuesta, se tumbó sobre su costado derecho y pronunció sus últimas palabras:

“Todos los fenómenos condicionados están sujetos a la descomposición. ¡Alcanzad la perfección gracias a una práctica diligente!”

Acto seguido se sumió en una profunda absorción meditativa y entró en el paranirvana. La tierra, en señal de confirmación, tembló.

muerte buda paranirvana

(Fuente: Providence Zen)

Tras siete días de funerales y los más elevados homenajes, el cuerpo del Buddha fue cremado. Tanto sus cenizas como las reliquias que aparecieron en ellas fueron divididas en ocho montones, que se repartieron entre los ocho reyes de la zona. Estos construyeron ocho estupas para preservarlas, mientras que los discípulos mantuvieron y transmitieron su legado más importante: las enseñanzas del Dharma.  

¿Por qué es importante celebrar Saka Dawa?

Por el simbolismo

Saka Dawa nos recuerda que:

  • un ser humano corriente, mediante su compasión y esfuerzo, puede lograr la perfección;
  • un ser iluminado caminó por la faz de la tierra hace 2.600 años, y hoy conservamos su legado;
  • se puede morir con maestría (y vivir sin miedo a la muerte).

Por el efecto kármico

Durante esta y otras fechas auspiciosas, las consecuencias de nuestra acciones (el karma) son inconcebiblemente más poderosas. Cualquier cosa que hagamos, digamos o pensemos dejará una huella mucho más profunda en nosotros. Y esta, tarde o temprano, se manifestará en nuestra vida.

Por eso, esta es una época (y un día) ideal para intensificar la práctica espiritual: todo la virtud que acumulemos durante estos días rinde más.

Cómo celebrarlo

¿Quieres ideas? Aquí tienes 10 actividades espirituales para aprovechar al máximo ese mes y día. Al fin y al cabo, la mejor celebración para conmemorar al Buddha es practicar sus enseñanzas.

¿Y tú? ¿Cómo celebras Saka Dawa? ¿Tienes alguna anécdota de cómo viviste este día hace años? ¡Cuéntamelo en los comentarios!

(Artículo basado en el publicado por Raquel Otero en mayo de 2017.)