Miedo a morir: 5 consejos budistas para superarlo

El miedo a morir es universal, pero eso no significa que sea irremediable. Por eso he recopilado los siguientes cinco consejos. Todos se basan en la filosofía budista, así que no te preocupes: en ellos no hay nada religioso. Solo son algunas pistas seculares que te ayudarán a vivir con más sabiduría y, cuando llegue el momento de marchar, a hacerlo con serenidad.

Espero que te sean de ayuda.

Consejo 1: Regala tus pertenencias

Un consejo muy fuerte para empezar, ¿no? Permite que me explique.

Motivo 1: Menos preocupaciones

miedo a morir consejo 1 generosidadEstoy seguro de que, si pudieras elegir, te encantaría que tus últimos momentos fueran en compañía de seres queridos… y no en la de preocupaciones sobre qué hacer con tus pertenencias. Por eso, mi sugerencia es que arregles ya ese tema y empieces a regalar todo lo que no necesites.

Lo sé, hay cosas que aún no puedes donar, como la ropa. Pero, ¿qué hay de:

  • las cajas de juguetes polvorientos
  • la ropa que ya no usas
  • los libros que no vas a releer
  • y esa montaña de documentos amarillentos?

Si los regalas (o los reciclas), no solo tendrás una preocupación menos, sino que harás un favor a alguien.

Un detalle más: no vale escribir un gélido testamento para evitar la incomodidad emocional de desprenderte de tus posesiones. Lo que te estoy proponiendo es que metas lo que no necesites en una bolsa y se lo des físicamente a alguien.

(Eso sí, para las cosas que no quepan en la bolsa, como tu casa, el testamento será muy útil.)

Motivo 2: Menos miedo a morir

La otra ventaja de regalar es que te ayudará a perder el miedo a la muerte.

“¿Y por qué?”, te imagino preguntar.

Porque no basta entender que “todo cambia”. Hay que vivirlo. Y eso nos lo permiten los actos de generosidad; en ellos, el cuerpo participa en el fluir de la vida, lo que a su vez armoniza a la mente con la ley de la impermanencia. Por eso, cuanto más regalemos, más toleraremos los imprevistos… incluyendo, por supuesto, que nosotros también estamos de paso.

Consejo 2: Practica el perdón

Este tema es delicado, lo sé, pero tenemos que hablarlo.

El perdón a otros

El perdón a otros nos permite sanar las viejas heridas y hacer las paces con la vida. Sin embargo, nuestro mayor obstáculo es que carecemos de la entereza con la que abordar las emociones vinculadas al recuerdo traumático.  

Meditar a diario otorga esa entereza. Muchos empezamos en esta práctica para mejorar nuestra salud, pero con el tiempo descubrimos que también sirve para procesar la carbonilla emocional que habíamos arrastrado durante años.

>> Aquí puedes probar una meditación guiada en mindfulness

El autoperdón

miedo a morir perdon y autoperdonSegún los maestros budistas, no hay sufrimiento como morir arrepentido. Y no importa que sea por haber hecho daño o por haber perdido una oportunidad: en esos instantes críticos, la culpa nos desgarra. Así que tenemos que hacer las paces con nosotros antes de que sea demasiado tarde.

“¡Es más fácil decirlo que hacerlo!”, te oigo protestar.

Te entiendo. Soy el primero que trata de esquivar mis errores, pero cuanto más lo hago peor me siento. En esos momentos, lo que me ayuda es recordar aquella cita —la favorita de mi padre— de Con faldas a lo loco: “Nadie es perfecto”.

Esa humildad es el requisito para perdonarnos. Gracias a ella podemos aceptarnos como los humanos falibles y atolondrados que somos, y nos otorga la fortaleza con la que mirarnos al espejo y reconocer nuestros errores. Solo entonces estaremos capacitados para procesar la culpa. Y, en ese momento, el budismo nos ofrece una poderosa meditación: la del autoperdón.

La meditación budista del autoperdón

Con esta técnica recordamos un error que cometimos y aún nos aflige, pero lo evaluamos desde nuestra perspectiva actual, mucho más amplia y sabia.

El primer paso es amargo, porque consiste en aceptar que alguien —además de nosotros— salió herido y, a continuación, sentir arrepentimiento por que así fuera. Acto seguido examinamos aquella situación hasta que descubramos que fue más compleja de lo que creíamos. Fuimos presa de, como mínimo:

  • los malos hábitos
  • las emociones tóxicas
  • y la falta de información.

Entonces recordamos que, aunque no somos perfectos, siempre podemos mejorar. Y empezamos por comprometernos a:

  1. no volver a cometer ese error y
  2. hacer algo para remediarlo.

Por último sentimos que hemos aprendido la lección, cerrado ese capítulo y sanado esa herida. Ahora, por fin, nos permitimos respirar aliviados.

>> Meditación guiada en el autoperdón.

(Y no te preocupes por la sección de visualizar al Buddha. Aunque es de gran ayuda, puedes omitirla si no te sientes cómodo con ella.)

Ya que estamos hablando de meditación, déjame sugerirte otra.

Consejo 3: Medita en la compasión

miedo a morir compasionMeditar es un entrenamiento: en él generamos estados positivos, como la calma y la sabiduría, y nos enfocamos en ellos hasta que se convierten en nuevos hábitos mentales.

Hoy, nuestra reacción habitual a la muerte es el miedo, porque llevamos meditando en él desde niños (aunque nunca hemos reparado en ello). Para remediarlo, los maestros budistas recomiendan meditar en la compasión: cultivar el deseo de aliviar el sufrimiento de otros y las causas que se lo producen.

Y sí, se lo que vas a decir:

“¿Por qué debería preocuparme por el dolor de otros, si el que tiene miedo soy yo?”

Parece contradictorio y, de hecho, lo es. Pero esa paradoja es lo que convierte a la meditación en la compasión en un ansiolítico tan eficaz.

El poder de la compasión

Las enseñanzas budistas señalan al egocentrismo como la causa de las emociones negativas. Estar exageradamente preocupados por nuestro bienestar nos vuelve hiperreactivos, especialmente hacia cualquier cosa que, como la muerte, amenace nuestra creencia de ser el centro del universo.

La compasión nos rescata de semejante distorsión. Al preocuparnos por el bienestar de otros:

  • ensanchamos nuestra perspectiva vital
  • relativizamos nuestros males y
  • apaciguamos nuestras exageradas emociones (incluido el miedo a la muerte).

Ahora que conoces la teoría, ¿te animas a probar si la práctica funciona?

>> Meditación guiada en la compasión.

Consejo 4: Planta semillas

El miedo a desaparecer es una de las desventajas de la cultura materialista en la que vivimos. Por eso te propongo que te conviertas en plantador de semillas. Para hacerlo, solo tienes que preguntarte:

“¿Qué puedo hacer para beneficiar a otros cuando me haya marchado?”

miedo a morir plantar semillasLa respuesta clásica es:

  1. ten un hijo
  2. escribe un libro
  3. planta un árbol

Como desconozco si quieres plantar la primera semilla —o si ya lo has hecho, o si no puedes hacerlo—, vamos a centrarnos en lo que sí está al alcance de tu mano.

El libro: semillas de sabiduría

Has tenido una vida fascinante: amor, proyectos, conflictos, éxitos, amistades, viajes… sería una pena que se perdieran todas las valiosas lecciones que has aprendido. Tienes mucho que compartir con el mundo. Y para hacerlo solo necesitas papel y bolígrafo.

Lo que escribas no tiene que ser largo, ni estar bien redactado. De hecho, ni siquiera tiene por qué ser un libro. Lo único que te sugiero es que transmitas con tus palabras qué es, para ti, haber vivido.

El árbol: semillas comunitarias

Si plantas un árbol, este beneficiará durante mucho tiempo:

  • dará sombra
  • limpiará el aire
  • embellecerá el paisaje
  • será el hogar de cientos de pájaros
  • evitará deslizamientos de tierra
  • registrará el amor de parejas adolescentes
  • y dará kilos y kilos de deliciosos frutos.

Vaya, que plantar la semilla de un árbol es buena idea (y en la tienda de tu barrio las venden a puñados). Sin embargo, te animo a que pienses a lo grande y plantes árboles simbólicos. ¿Cómo?

Haz algo que beneficie a la comunidad.

La ciencia ha demostrado que:

  1. el altruismo nos hace más felices
  2. nuestra felicidad se contagia hasta personas fuera de nuestra red social.
  3. la felicidad nos vuelve más altruistas.

¿Intuyes hacia donde voy? El voluntariado no solo te hará más feliz a ti y a los que te rodean; será la causa de que la solidaridad crezca firme y silenciosamente en tu comunidad, incluso cuando te hayas marchado.

>> Aquí tienes una abundante y variada oferta de voluntariado.

Consejo 5: Planifica el día después

Quizá esta sea la más difícil de abordar pero, de cara a los que dejaremos atrás, es la más necesaria. Cuando llegue la hora final, lo mejor es haber resuelto los detalles mundanos para no desperdiciar ni un instante.  

¿Entierro o incineración?

miedo a morir planificar¿Qué quieres que tus familiares hagan con tu cuerpo? ¿Dónde quieres que lo depositen? Quizá prefieras que tus restos descansen cerca de tus padres, o que esparzan las cenizas en aquel parque de tu infancia, o que retornen a la naturaleza en uno de esos modernos entierros ecológicos.

Sea lo que sea, y por muy embarazosa que sea la conversación, tus seres queridos estarán encantados de estar preparados para cumplir tus últimos deseos.

(Yo, al menos, me alegro de haber hablado ya este tema con mis padres.)

¿Cómo quieres ser recordado?

La memoria es tan frágil como maleable y, cuando ya no estemos, será difícil corregir las ideas erróneas que otros engendren sobre quiénes fuimos.

Por eso te recomiendo que expreses con tus propias palabras cómo quieres que te recuerden. Puedes incluirlas al final del texto que te recomendé escribir en el consejo 4, o contárselo a tus seres queridos la próxima vez que los veas.

Y hasta aquí hemos llegado. Creo que te he dado suficientes deberes (y dolores de cabeza) para varias semanas, pero el tema lo merece: vivir sin miedo y morir en paz son el mejor modo de aprovechar este precioso regalo al que llamamos humanidad.

El próximo viernes 10 de mayo celebramos el 2.º módulo de Aprendiendo a morir, una formación presencial sobre cómo vivir con plenitud, enfrentar la propia muerte y acompañar a otros en la suya. Será en el Centro Internacional de Estudios Budistas, y este módulo tratará sobre cómo se abordan la muerte en diferentes culturas. Si quieres más información, sigue este enlace.

(Portada: Gemma Sierra)

¿Y tú? ¿Qué estrategias utilizas para lidiar con el miedo a la muerte? ¿Has probado alguno de estos cinco consejos? ¡Cuéntamelo en los comentarios!

comentarios

  1. Óscar

    ¡Qué cosa tan bonita, interesante y útil, Gerardo! Muchas gracias de corazón. Óscar

  2. Manuel

    Muy buenos consejos, muchas gracias por compartirlos. Al final es un miedo tan compartido por casi todos…

  3. Alejo Vivas

    Gerardo, esto está maravilloso. Excelente trabajo, además un buen estilo, es de lectura agradable.

    Muchas gracias por compartir estos consejos maravillosos

  4. Gerardo Montes Maroto Autor Post

    Muchas gracias a vosotros, Óscar, Manuel y Alejo, por vuestras palabras y por leer el artículo. Me alegro de que os haya sido útil. Un abrazo.

  5. Mapi

    Precioso, Gerardo! A todos los niveles: forma, contenido, etc, etc… Casi, dan ganas de morirse 🤣🤣🤣 Gracias mil

  6. Alejo Vivas

    De verdad que lo volví a Leer & quedé sorprendido, es brillante la forma como estructuraste el artículo Gerardo, Se nota la dedicación que le pones al trabajo.

  7. ubuper

    Bellísimo post!!! Me ha encantado Gerardo!!!!! Muchísimas Gracias! Un abrazo muy grande! Sara

  8. GUSTAVOSPALLINA

    Muchas gracias por poner luz en este tema a veces oscuro, voy a poner en marcha tus consejos y me gustaria preguntarte que pasa con una muerte traumatica, quizas nos haga morir con malos sentimientos y alterar nuestro estado mental en ese momento tan importante, desde ya muy agradecido

  9. Gerardo Montes Maroto Autor Post

    Hola, Gustavo, gracias por tu comentario y pregunta. Durante una muerte traumática es casi imposible aplicar una técnica. Por eso, la mejor protección es haber integrado en nuestra mente estos cinco consejos: solo así podremos recurrir a ellos inconscientemente. Un abrazo.