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Todos nos hemos hecho esa pregunta. Y como para no:

Entonces, ¿qué es el budismo? ¿Religión, filosofía o ciencia?

El budismo como una religión

El Diccionario de la Real Academia afirma que una religión es el:

«Conjunto de creencias o dogmas acerca de la divinidad, de sentimientos de veneración y temor hacia ella, de normas morales para la conducta individual y social y de prácticas rituales, principalmente la oración y el sacrificio, para darle culto.»

Según esa definición, en el budismo encontramos dos aspectos:

Aspectos religiosos

Porque sí, tenemos creencias. Hay algunos temas, como la existencia del Nirvana o la validez de la ley del karma, que solo los puede comprender completamente un ser iluminado. Así que, como los budistas de a pie no hemos alcanzado ese nivel (todavía), decidimos confiar en el Buddha y en los maestros, y tener fe en sus enseñanzas.

De hecho, por eso veneramos al Buddha, al Dharma y a la Sangha: admiramos sus cualidades, la profundidad y eficacia de las enseñanzas y el apoyo de los practicantes avanzados. Semejantes sentimientos son parte de la toma de refugio, la práctica cardinal del budismo.

También abundan las prácticas rituales. Desde las elaboradas puyas tibetanas hasta las milimetradas ceremonias zen, pasando por los vibrantes cánticos theravadas, los budistas juntamos las palmas como todo hijo de (religioso) vecino.

Además, las normas morales de conducta nos resultan imprescindibles: un tercio de nuestro camino consiste en mantener un comportamiento basado en la no-violencia y el altruismo.

Por último, también contamos con:

Pero no nos quedamos ahí. El budismo también está compuesto de…

Aspectos no religiosos

En el budismo no hay un Dios Todopoderoso. El Buddha es un maestro iluminado, y su modo de salvar es impartiendo enseñanzas. Con ellas, los practicantes nos esforzamos en transformar nuestra mente, porque es la única garantía de que lograremos la felicidad inmediata y última.

Pese a tener creencias, los dogmas no encajan. S. S. el Dalai Lama recomienda que, si queremos ser practicantes budistas, antes comprendamos las enseñanzas. De hecho, la formación budista clásica consta de tres fases:

  1. Estudiar la teoría
  2. Reflexionar sobre su validez lógica
  3. Y meditar para verificar sus efectos con la experiencia personal

El sacrificio y los sentimientos de temor hacia la divinidad tampoco tienen cabida. El Buddha enseñó que el camino hacia la Iluminación era gradual, y un practicante nunca debería hacer algo para lo que no estuviera preparado. Por eso no tememos al Buddha, sino que lo admiramos.

Ante semejante flexibilidad, la siguiente categoría que podemos considerar es…

El budismo como una filosofía

El DRAE es claro. La filosofía es el:

«Conjunto de saberes que busca establecer, de manera racional, los principios más generales que organizan y orientan el conocimiento de la realidad, así como el sentido del obrar humano.»

Aquí también podemos encontrar que el budismo cuenta con dos aspectos:

Aspectos filosóficos

budismo filosofia

El debate, la herramienta de reflexión principal de los tibetanos. (Fuente: Tibettravel)

Solo hay que considerar los 108 volúmenes de discursos del Buddha y los 200 de comentarios indios y tibetanos. En ellos se recoge semejante conjunto de saberes sobre el sentido del obrar humano y el conocimiento de la realidad, abarcando temas como:

  • La epistemología
  • La no-existencia de un “yo” eterno
  • La fenomenología
  • La lógica
  • La realidad última
  • La ética
  • Y hasta la filosofía crítica

En cuanto a la racionalidad, el mismo Buddha subrayó la importancia de analizar sus propuestas antes de creerlas:

“Deberíais examinar mis palabras del mismo modo que un orfebre pone a prueba el oro: quemándolo, cortándolo y golpeándolo. Solo después de eso deberíais aceptar mis palabras, y no por simple respeto hacia mí.”

Una actitud filosófica ejemplar. Pero también polifacética. Por eso, el budismo tiene…

Aspectos no filosóficos

El Buddha rechazó las especulaciones abstractas, porque eran inútiles para lo verdaderamente importante: erradicar el sufrimiento. Ese fue su único objetivo, y por eso le apodaron El Gran Médico (y no “El Gran Pensador”).

¿De qué sirve entonces su filosofía?

Como un medio.

Mediante el estudio filosófico, los practicantes refinamos nuestra razón para acercarnos, poco a poco, a una experiencia más allá de la razón. Comprender la importancia del amor es importante, pero solo porque nos ayuda a generarlo en nuestra mente.

Tras desarrollar ese estado espiritual (o cualquier otro), también contamos con la meditación. Con ella nos familiarizamos con esa experiencia, y hacemos de ella un nuevo hábito mental. Desafortunadamente, las filosofías mayoritarias no ofrecen semejante práctica.

Quizá ese énfasis en el pragmatismo ha contribuido a que se considere…

El budismo como una ciencia

Volviendo al Diccionario, encontramos que la ciencia es el:

«Conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación y el razonamiento, sistemáticamente estructurados y de los que se deducen principios y leyes generales con capacidad predictiva y comprobables experimentalmente.»

Aspectos científicos

Los suficientes como para que S. S. el Dalai Lama haya afirmado que el budismo, entre sus herramientas, cuenta con una ciencia de la mente:

Además, Su Santidad ha manifestado que, si la ciencia demuestra inequívocamente que algún postulado budista es falso, los budistas debemos dejar de profesarlo.

Al mismo tiempo, el budismo también cuenta con..

Aspectos no científicos

Básicamente, los que ya comentamos:

  • Los religiosos, como creencias, devoción y rituales
  • Y los filosóficos, como la fenomenología, la epistemología y la lógica

¿Entonces?

Si tiene aspectos religiosos, filosóficos y científicos, pero no es ninguno de ellos…

¿Qué es exactamente el budismo?

Para responder, vamos a los orígenes.

El Buddha, antes de iluminarse, era el insatisfecho príncipe Siddharta. Abandonó su hogar y a su familia en busca de un estado libre de sufrimiento y, tras descartar el extremismo de los trances meditativos y los ascetismos, logró la Iluminación.

El resto de su vida la dedicó a enseñar a otros cómo alcanzarla mediante un sistema que combinaba el cultivo de la conducta ética, la meditación y la sabiduría.

Durante los siguientes 2500 años y hasta la actualidad, sus discípulos transmitieron sus enseñanzas. Podría decirse que describen una filosofía de vida, pero ese término no les haría justicia. El Buddha no habló de “budismo”, sino que siempre se refirió a sus enseñanzas con la misma palabra:

Vehículo.

Sus enseñanzas son un vehículo.

Y lo son porque su única función es llevarnos desde donde estamos, la existencia condicionada, hasta el único destino seguro, la Iluminación. Por eso, cada una de sus piezas cumple una función, desde las más sofisticadas hasta las —aparentemente— más anticuadas.

¿Significa eso que las enseñanzas del Buddha son solo para los budistas?

En absoluto.

Solo su aspecto religioso lo es, según S. S. el Dalái Lama. Las creencias, la devoción, los rituales, las imágenes… ese es el “budismo”, la “religión” en la enseñanza del Buddha. Y, como tal, solo es para los budistas.

Sin embargo, el resto de sus enseñanzas (la filosofía y la ciencia de la mente) abordan temas universales. Por eso, cualquier persona puede probarlas y aprovechar sus beneficios.

En esta época tan compleja, esa es la mayor fortaleza del legado del Buddha: se mire por donde se mire, siempre ofrece una sabiduría aplicable a cada persona, instante y circunstancia.

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Y para ti, ¿qué es el budismo? ¿Religión, filosofía o ciencia de la mente? ¡Cuéntamelo en los comentarios!

(Portada: Gemma Sierra)