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Los 16 Arjats: historias vivas para conectar con la puya

Por la larga vida de los gurús y el florecimiento del Dharma: acércate a los maestros a quienes diriges tu plegaria

En Los 16 Arjats: guía para profundizar en la puya, exploramos el contexto histórico y espiritual de los Dieciséis Arjats: quiénes son, sus nombres y significados, los lugares donde moran y por qué el Buddha les encomendó permanecer en el mundo, y cómo su presencia continúa beneficiando a los practicantes del Dharma. Si aún no lo has leído, te invito a comenzar por ahí antes de continuar.

Este segundo artículo es una guía de referencia viva. Aquí conocerás a cada uno de los 16 Arjats individualmente: sus historias y las enseñanzas particulares que cada uno encarna. También encontrarás dos figuras adicionales que completan la súplica: el upasaka Dharmata y los Cuatro Grandes Reyes.

No es necesario leerlo de una sola vez. Puedes regresar a esta guía cada vez que practiques la puya, consultando la vida del arjat cuyo verso estés recitando. Cada encuentro te ofrecerá algo nuevo.

Contenidos

A. Los 16 Arjats

1) Angaya 2) Ayita 3) Vanavasin 4) Kalika
5) Vajriputra 6) Bhadra 7) Kanaka Vatsa 8) Kanaka Bharadvaya
9) Bakula 10) Rajula 11) Chuda Panthaka 12) Píndola Bharadvaya
13) Panthaka 14) Nagasena 15) Gopaka 16) Abheda

B. Figuras adicionales

1) Upasaka Dharmata 2) Los Cuatro Grandes Reyes

C. Tu viaje continúa

A. Los 16 Arjats


Angaya, Ayita, Vanavasin y Kalika.

1) Angaya — “Nacido del Fuego”

Morada: la montaña nevada de Tise, también conocida como Monte Kailash (Tíbet)
Séquito: 1.300 arjats
Atributos: un incensario y un abanico

Su historia

Angaya nació en circunstancias extraordinarias. En la ciudad de Rayagrija vivía un anciano rico llamado Shanxian, devoto del jainismo. Cuando su esposa se quedó embarazada, el Buddha profetizó que su hijo sería varón, traería prosperidad, acabaría convirtiéndose en monje y obtendría la liberación. Un maestro jainista, temiendo perder a su patrón, le contradijo: afirmó que el niño acarrearía infortunio y que la casa sería destruida por el fuego.

Aterrorizado, Shanxian intentó terminar con el embarazo, pero ningún método funcionó: el niño había acumulado las causas para obtener la liberación en esa vida. Finalmente, acabó con la existencia de su esposa y llevó el cuerpo a un campo de cremación.

Durante la ceremonia ante la presencia de El Maestro, el rey Bimbisara y una multitud, todos los miembros del cuerpo se quemaron excepto el vientre. De pronto, este se abrió y emergió una flor de loto azul sobre la cual estaba sentado un pequeño niño. Así nació “Nacido del Fuego”.

Años después, cuando el rey usurpador Áyata Shatru intentó apoderarse de la riqueza del “Nacido del Fuego”, el joven reflexionó: “El rey mató a su propio padre, Bimbisara, no dudará en matarme. Confío en las palabras del Buddha: mi liberación ya fue anunciada, debo abandonar la vida mundana”. Así, entregó toda su riqueza a los pobres, se presentó ante él y solicitó la ordenación. Y, mediante práctica diligente, alcanzó el estado de arjat.

El Iluminado explicó las vidas anteriores de Angaya: en tiempos del Buddha Vipashyin, Angaya había sido un hombre mayor que, enfurecido por las artimañas de un rey, maldijo: “Con todo el sándalo que tengo podría quemar al rey y a su madre juntos”. Esta maldición causó que naciera del fuego durante quinientas vidas. Pero también aspiró: 

Que en todas mis vidas nazca en familias con gran riqueza, y
que obtenga el Dharma sublime y me libere de las emociones aflictivas.

Ambos propósitos se cumplieron.

Conexión personal

Lección principal. La infalibilidad de la ley del karma. Las palabras que pronunciamos tienen consecuencias que pueden extenderse por muchas vidas, pero nuestras aspiraciones positivas también maduran indefectiblemente.

Cuándo invocarlo. En el momento en que necesites purificar emociones perturbadoras, especialmente si luchas con la ira o palabras dañinas.

Cualidad distintiva. Es el primero entre los 16 Arjats y guarda el lugar más sagrado. Atisha tuvo múltiples encuentros con él, lo que sugiere una conexión kármica disponible para quienes lo invocan con sinceridad.

2) Ayita — “El Invencible”

Morada: la Montaña Cristal del Sabio
Séquito: 100 arjats
Atributos: un mudra de meditación

Su historia

Ayita vino al mundo en el seno de una próspera familia de Shravasti. Su linaje ya gozaba de abundancia, pero con su llegada la fortuna creció hasta superar con creces la de cualquier hogar comparable. Al nacer, su cuerpo portaba marcas auspiciosas y, por el mérito acumulado, un elefante apareció a su lado cargando numerosos tesoros. Por esta señal la gente le llamó “El que Posee un Elefante”.

En la misma época, la esposa del rey Pasenadi dio a luz a una hermosa princesa cuyo cuerpo portaba marcas auspiciosas que se asemejaban a un manto monástico. Con el tiempo, los dos jóvenes se encontraron en un bosque y se enamoraron. Ayita deseaba casarse con ella, pero como plebeyo era impensable que pudiera desposar a la hija de un rey. Comenzó a ofrecer regalos al monarca para ganarse su favor, incluyendo los valiosos colmillos de su elefante. Finalmente, cuando este insistió en recompensarle, Ayita pidió con humilde respeto la mano de la joven.

El rey se encontró en un dilema: no quería rechazar a este excelente pretendiente, pero el matrimonio entre la realeza y un plebeyo generaría habladurías. Siguiendo el consejo de su ministro, puso una condición aparentemente imposible: Ayita debería llegar al palacio montado en su elefante, que todos creían demasiado salvaje para ser cabalgado. Sin embargo, regresó de inmediato haciéndolo. Cuando el rey intentó hacer lo mismo, el animal huyó. Convencido del mérito de Ayita, el rey consintió el matrimonio.

Tiempo después, el rey Pasenadi visitó al Buddha en Yetavana, a las afueras de Shravasti, acompañado por Ayita y la princesa. El rey preguntó qué karma había creado para poseer semejante animal. El Maestro explicó el origen de esta historia: “Durante la época del Buddha Vipashyin había un niño y una niña que, mientras jugaban, le ofrecieron un elefante de juguete de madera. Vipashyin bendijo al niño para que recibiera riquezas a través del animal en todas sus vidas futuras. Ambos desearon casarse el uno con el otro. Por estas razones, en esta y en muchas vidas anteriores, han sido una pareja amorosa”. Vipashyin les enseñó el Dharma y la pareja alcanzó el camino del ver.

Posteriormente, Ayita tomó la ordenación, practicó diligentemente y alcanzó el estado de arjat.

Conexión personal

Lección principal. El poder de las ofrendas sinceras, aunque sean humildes. Un simple elefante de juguete ofrecido con devoción genuina generó bendiciones que maduraron durante incontables vidas.

Cuándo invocarlo. Para disipar desastres, daños y obstáculos, eliminar karma negativo de vidas pasadas y aumentar el mérito virtuoso. Su bendición es especialmente poderosa en estos aspectos.

Cualidad distintiva. Representa el amor transformado en camino espiritual. Su historia muestra que los vínculos kármicos positivos pueden conducir tanto a la felicidad mundana como a la liberación definitiva.

3) Vanavasin — “El que Mora en el Bosque”

Morada: la Gruta de las Siete Hojas
Séquito: 1.400 arjats
Atributos: un abanico y un mudra amenazante

Su historia

Vanavasin nació en una familia brahmán adinerada. Desde que era un niño pequeño, rechazó la vida mundana y contempló la fortuna heredada como algo temporal e insustancial, como nubes en el cielo. Comprendió que la riqueza es fuente de innumerables aflicciones: trae muchas preocupaciones, hay que protegerla, pagar impuestos y así sucesivamente. Cuanto más acumula uno, más pesada se vuelve la carga.

Con esta comprensión, Vanavasin renunció a todo y partió hacia la Montaña de las Siete Hojas, donde permaneció en una cueva rodeada de árboles que le daban nombre al lugar. Allí, mediante práctica diligente, alcanzó el cuarto nivel de dhyana, un logro extraordinario incluso antes de encontrar al Buddha.

Cuando llegó el momento propicio, el Iluminado supo que era hora de guiar a Vanavasin hacia la liberación y vino al bosque de la Montaña de las Siete Hojas. Al verlo llegar, Vanavasin se llenó de reverencia y fe sin límites, y solicitó tomar refugio y seguir sus enseñanzas. El Maestro sonrió y dijo: “¡Ven, bhikkhu!”. Con esas palabras, se convirtió en monje. Después de recibir instrucciones, practicó con empeño inquebrantable y alcanzó el estado de arjat.

Algunos registros señalan que su realización ocurrió en presencia de Maudgalyayana uno de los dos discípulos principales del Buddha mientras este condensaba toda la enseñanza budista en solo un verso:

No cometas ni una sola acción perjudicial,
Cultiva una riqueza de virtud,
Domar esta mente nuestra, 
Esta es la enseñanza del Buddha.

Al contemplar su significado, Vanavasin despertó. Un solo verso fue suficiente.

Conexión personal

Lección principal. La renuncia sabia. Vanavasin no esperó a ser viejo o a sufrir pérdidas para comprender la naturaleza insustancial de la riqueza. Desde joven vio con claridad que las posesiones traen más aflicciones que satisfacción.

Cuándo invocarlo. Al afrontar obstáculos en tu práctica, interferencias de seres humanos o no humanos, o cuando necesites protección espiritual. Su gesto amenazante elimina todas las perturbaciones.

Cualidad distintiva. Alcanzó altos estados meditativos por su propio esfuerzo antes de encontrar al Buddha, y luego, la liberación completa al escuchar un único verso. Representa el poder de la mente preparada que reconoce la verdad al instante.

4) Kalika — “El Negro”

Morada: la Isla Cobre / Yambudvipa
Séquito: 1.100 arjats
Atributos: aretes dorados

El nombre Kalika en sánscrito significa “el negro” o “el oscuro”. Sin embargo, en las escrituras se le conoce también como Jazmín, nombre que proviene del sutra de Los Cien Actos (Karmashataka) y que explica las extraordinarias circunstancias de su nacimiento.

Su historia

En Shravasti vivía un patriarca dotado de enormes riquezas, pero no tenía descendencia, lo cual le causaba gran aflicción. Hizo ofrendas y oraciones continuas a los dioses para poder tener un hijo. Sus plegarias fueron escuchadas: su esposa se quedó embarazada y la pareja se llenó de alegría.

En ese momento, Venerable Aniruddha, el discípulo del Buddha más destacado en el desarrollo del ojo divino, observó que era tiempo de guiar a toda la familia mediante las enseñanzas del Dharma. Y fue él solo a la casa a pedir limosnas. 

Al verlo llegar sin acompañante, el patriarca preguntó: “Noble, ¿por qué has venido sin asistente?”.

Aniruddha respondió: “No tengo asistentes. ¿Puedes ayudarme a encontrar uno?”. 

El patriarca contestó: “Mi esposa está embarazada ahora. Si da a luz a un varón, te lo ofreceré como asistente en el futuro”.

Aniruddha aceptó la oferta y se fue.

Transcurrido el embarazo la esposa dio a luz a un niño dotado de muchas marcas auspiciosas. En el momento de su nacimiento una lluvia de flores de jazmín cayó alrededor de toda la casa, por lo cual fue llamado Jazmín. Con el tiempo, creció y ganó maestría en numerosos campos del conocimiento secular.

Venerable Aniruddha vio que había llegado el momento propicio para que tomara la ordenación. Se dirigió a la casa y pidió cortésmente que se convirtiera en su asistente. El joven estaba muy feliz y dispuesto a hacerlo; el patriarca cumplió su promesa y le dejó ir. Siguió al Venerable, recibió la ordenación y las enseñanzas del Dharma de él. Poco después obtuvo la liberación.

Para retornar la bondad del Buddha decidió liberar a otros seres, comenzando por sus propios padres. Exhibió poderes milagrosos ante ellos y les enseñó el Dharma más adecuado a sus capacidades. Ellos tomaron refugio y llegaron a alcanzar el fruto de “el que entra en la corriente”, el primero de los cuatro resultados del vehículo jinayana.

El Iluminado explicó las vidas anteriores de Jazmín: durante el tiempo del Buddha Kashyapa, cuando la vida humana era de 20.000 años, hubo un patriarca cuyo hijo se convirtió en monje. Este estudió diligentemente y dominó el Tripitaka o Las Tres Cestas —Sutras o palabras del Buddha, Vinaya o reglas de conducta y Abhidharma o filosofía—, guiando a sus progenitores a tomar refugio en las Tres Joyas.

Un día pensó que no es suficiente solo estudiar el Dharma, también es importante acumular mérito. Junto con su familia, hizo abundantes ofrendas a la Sangha y, a menudo, ofreció guirnaldas de flores de jazmín en diferentes estupas. Entonces anheló:

A través de este mérito, que renazca en una familia rica en todas mis vidas futuras. Donde quiera que nazca, que una lluvia de flores de jazmín caiga sobre esa casa. Que alcance el estado de arjat siguiendo las enseñanzas del próximo buddha.

Ese monje es ahora Jazmín, y sus padres de entonces se convirtieron en sus padres en esta vida.

Conexión personal

Lección principal. El poder de los deseos sinceros combinados con la acumulación de mérito. No basta con estudiar el Dharma; debemos también hacer ofrendas y cultivar intenciones profundas. Los propósitos que sembramos hoy darán fruto en vidas futuras.

Cuándo invocarlo. Al desear fortalecer tu práctica de hacer aspiraciones, cuando busques guiar a tus padres o familiares hacia el Dharma o si necesitas recordar la importancia de acumular mérito, además de estudiar.

Cualidad distintiva. Representa la gratitud y la reciprocidad espiritual. Una vez liberado, su primer acto fue también liberar a quienes le habían criado. Su historia nos recuerda que el despertar no es solo para nosotros.


Vajriputra, Bhadra, Kanaka Vatsa y Kanaka Bharadvaya.

5) Vajriputra — “Hijo del Diamante”

Morada: Sri Lanka
Séquito: 1.000 arjats
Atributos: un abanico y un mudra amenazante

Su historia

La historia de Vajriputra también aparece en el sutra de Los Cien Actos (Karmashataka), bajo el título “La Historia de Sarana”. 

El Venerable Katyayanaputra había alcanzado el estado de arjat en la ciudad de Ujjayini, y comenzó a viajar a diferentes lugares para enseñar el Dharma. Volvió a visitar Ujjayini donde reinaba el rey Pradyota, y también Vatsa donde gobernaba el rey Udayana, convirtiéndose en guía espiritual de ambos.

Un día la reina de Vatsa dio a luz a un hermoso hijo que fue llamado Sarana. Cuando creció, Sarana ganó maestría en todos los campos del conocimiento mundano y desarrolló fe en el Dharma, tomando refugio con Katyayanaputra.

Con el tiempo, observó que su padre, Udayana, además de las buenas obras que ocasionalmente realizaba, cometía muchas acciones no virtuosas. Pensó: “Cuando fallezca, heredaré el trono. Si yo reino como él, también cometeré muchos actos negativos. Sería mejor convertirme en monje y seguir las enseñanzas del Buddha”. Con el consentimiento de sus padres, recibió la ordenación de Katyayanaputra.

Durante una de sus rondas de limosna, llegó por accidente al palacio del rey Pradyota y entró sin ser notado por los guardias. Las damas de la Corte lo encontraron, se quedaron encantadas con su apariencia noble y le pidieron que les enseñara el Dharma. Con toda buena intención, Sarana les instruyó.

Cuando Pradyota llegó y vio a un joven y apuesto monje sentado entre sus consortes enseñándoles, se enfureció. Interrogó a Sarana preguntándole si había alcanzado el estado de arjat, de no-retornante o siquiera el primer nivel de dhyana. A todas las preguntas respondió “no”. El rey entonces sacó un largo látigo y le azotó tan violentamente que casi se desmayó.

Sarana se llenó de ira. Regresó a ver a Katyayanaputra y dijo: “Quiero renunciar a mis votos, volver a casa de mis padres y preparar las cuatro divisiones del ejército de mi padre para vengarme del rey”. Su preceptor intentó repetidamente disuadirlo, recordándole que el Buddha enseñó a sus discípulos a abandonar los ocho dharmas mundanos y a practicar la paciencia, pero fue en vano.

Como último recurso, Katyayanaputra le pidió que al menos pasara la noche antes de partir. Mientras dormía, lo bendijo para que tuviera un sueño portentoso: soñó que renunciaba a sus preceptos, regresaba a casa, ascendía al trono y lideraba su ejército contra el rey Pradyota. Pero fue derrotado en batalla, capturado vivo y enviado a ser ejecutado. Mientras lo llevaban al lugar de ejecución, lleno de terror, vio a su maestro mendigando en la ciudad y gritó: “¡Venerable, sálvame!”. En medio de sus gritos, despertó del sueño, aún aterrorizado.

Sarana comprendió qué gran crimen habría cometido si hubiera dado rienda suelta a su ira. Dijo a su mentor: “Estaba equivocado al no escucharte. No renunciaré a mis preceptos ni me vengaré del rey Pradyota”. Viendo que había desarrollado verdadera renuncia, Katyayanaputra comenzó a guiarlo con enseñanzas apropiadas. Su ira fue apaciguada junto con todas sus demás emociones aflictivas. Mediante práctica diligente, obtuvo la liberación.

El Iluminado explicó sus vidas anteriores: hacía mucho tiempo, el rey Brahmadatta de Varanasi azotó a un pratyekabuddha por celos, creyendo erróneamente que seducía a sus consortes. El pratyekabuddha se elevó al cielo y mostró varios milagros. El rey, lleno de remordimiento, hizo ofrendas y aspiró:

Que no experimente la retribución de haber dañado a un ser tan puro.
Que encuentre un maestro aún más exaltado y alcance el estado de arjat.

Ese rey fue Vajriputra. Aunque oró para no experimentar el resultado de su acto violento, en todos sus renacimientos posteriores, al madurar las causas de su karma, experimentó ser azotado, incluyendo esta vida a manos del rey Pradyota.

Conexión personal

Lección principal. La infalibilidad de las causas y sus efectos, y el poder transformador de la paciencia. Aunque Vajriputra no había hecho nada malo en esa vida, fue azotado debido a acciones de vidas pasadas. Su historia nos enseña a aceptar las dificultades como maduración de acciones anteriores, sin generar más karma negativo con la venganza.

Cuándo invocarlo. Al afrontar situaciones injustas que provoquen tu ira, cuando necesites subyugar obstáculos internos (emociones destructivas) o externos (maras y fuerzas negativas), o si luchas contra el deseo de venganza.

Cualidad distintiva. Transformó la ira más intensa en completa liberación. Su camino demuestra que incluso las emociones más destructivas pueden convertirse en combustible para la realización cuando se canalizan correctamente con la guía de un mentor.

6) Bhadra — “Gloriosa Bondad”

Morada: la isla del río Yamuna 
Séquito: 1.200 arjats
Atributos: los mudras de enseñanza y meditación

Su historia

Hace mucho tiempo, el rey Shuddhodana, padre del Buddha Shakyamuni, tenía un cochero de aproximadamente su misma edad llamado Subhadra, que significa “extremadamente bueno”. Su deber era conducir el carruaje tirado por caballos en el que el rey viajaba a todas partes. En términos modernos, sería el equivalente de un chófer personal. 

Subhadra siempre deseó tener un hijo después de casarse, pero su esposa no podía quedarse embarazada. Oró continuamente a varias deidades mundanas, pero sin éxito. 

Cuando reinaba Mayadevi, la esposa del rey, esta dio a luz al príncipe Siddhartha. Las profecías sobre el niño fueron muy auspiciosas. Entonces Subhadra ansió con más ahínco tener un hijo que pudiera convertirse en cochero del príncipe, pero su esposa seguía sin quedarse embarazada.

Años después, Siddhartha abandonó la vida mundana y alcanzó la budeidad. Cuando regresó a Kapilavastu —la capital del reino de su familia— para dar enseñanzas, Subhadra pensó: “Si muero sin un hijo que herede mi riqueza, todo lo que poseo se convertirá en propiedad del rey. Debería utilizarlo ahora para hacer ofrendas al Buddha y sus discípulos”. Así que hizo abundantes ofrendas. 

Como tenía gran fe en él, dijo: “Venerable Maestro, siempre he querido tener un hijo. Si esto llegara a suceder, te lo ofrecería como asistente y dejaría que te sirviera, tal como yo he servido al rey Shuddhodana”. 

Sabiendo que Subhadra tendría un hijo que crecería para convertirse en un arjat, El Iluminado respondió: “Si, de hecho, tienes un hijo, deberías recordar cumplir tu promesa”.

Después de algún tiempo, la esposa de Subhadra se quedó embarazada y dio a luz a un hermoso niño de apariencia noble. El padre, lleno de alegría, nombró a su hijo Bhadra, derivado de parte de su propio nombre.

Con el tiempo, el niño creció. Un día el Buddha vio que había llegado el momento de que el joven abandonara la vida mundana, así que fue a recordarle a Subhadra su promesa. Este la recordó y sin vacilación presentó alegremente a su hijo ante él.

El Buddha llevó al joven al monasterio, le ordenó y le instruyó en el Dharma. Después de recibir sus enseñanzas, el joven se entregó a la práctica y alcanzó el estado de arjat en muy poco tiempo.

Para retornar la bondad del Maestro, Bhadra instruyó a sus padres. Ellos decidieron entonces donar toda su riqueza y tomar la ordenación, igual que su hijo. Siguiendo su ejemplo, también ambos obtuvieron la liberación.

El Buddha explicó que cuando la vida humana era de 40.000 años, apareció en el mundo el Buddha Kakusandha. Después de que este pasara al paranirvana, el rey encargó a un ministro la construcción de una estupa para albergar sus reliquias. Este no tenía fe y pidió a su hijo que supervisara el proyecto en su lugar.

Al hacerlo, el hijo desarrolló fuerte fe en Kakusandha y ayudó a sus padres a generar fe también. Cuando la estupa estuvo completada, el hijo hizo ofrendas frente a ella y aspiró:

Que pueda alcanzar el estado de arjat ante un futuro buddha.

Por el poder de estos deseos, los tres vieron cumplida aquella aspiración.

Conexión personal

Lección principal. El poder de las intenciones sostenidas a través de múltiples vidas. La fe genuina de Bhadra no se quedó en su propio corazón: se extendió hacia sus padres, quienes también alcanzaron la realización completa.

Cuándo invocarlo. Si buscas profundizar tu concentración meditativa, cuando necesites eliminar la ignorancia y obtener sabiduría o al desear inspirar fe genuina en tus seres queridos.

Cualidad distintiva. Representa la transmisión del Dharma en su forma más pura: la unión de concentración y sabiduría. Su historia nos recuerda que las promesas hechas con fe sincera dan frutos extraordinarios.

7) Kanaka Vatsa — “El del Elefante Dorado”

Morada: Cachemira 
Séquito: 500 arjats
Atributos: un precioso lazo / una cadena de joyas

Su historia

La historia de vida de Kanaka Vatsa se encuentra registrada en El Sutra de los Sabios y los Necios (Damamuka Nidana Sutra). En Magadha nació un niño excepcionalmente apuesto en el hogar de un anciano. En el mismo momento de su nacimiento, apareció un elefante bebé dorado en el tesoro de la familia. Para asombro de todos, cada vez que el animal defecaba, solo expulsaba oro puro.

Debido a que se manifestó al nacer el niño, este fue llamado “El del Elefante Dorado”.

Entre los niños con quienes creció estaba Áyata Shatru, hijo del rey Bimbisara. Al escuchar hablar del elefante dorado, lo codició para sí mismo y pensó: “Cuando me convierta en rey se lo quitaré”.

Años después, Áyata Shatru ascendió al trono y convocó al joven al palacio junto con su elefante. El padre de Kanaka Vatsa le advirtió: “Aquel que fue capaz de alzarse contra su propio padre no tendrá reparo alguno en destruirte a ti o a cualquier otro si lo desea”. Pero el joven respondió: “Nadie puede quitarme mi elefante”. Y partió hacia allá.

Allí fue recibido por el rey con comida y bebida. Este, cuando estaba a punto de irse, le ordenó dejar el elefante en el palacio. Kanaka Vatsa accedió y se fue a pie. Sin embargo, poco después, el animal se hundió en la tierra y reapareció a su lado, fuera de los terrenos reales. Así, montó de nuevo sobre él y regresó a su hogar.

Entonces reflexionó: “El rey no sigue el Dharma. Seguramente me hará daño si quiere arrebatármelo. Ya que el Buddha vive ahora entre nosotros, beneficiando a muchos seres, debería abandonar la vida mundana y convertirme en monje bajo su guía”. Con el consentimiento de sus padres, cabalgó su elefante hasta Yetavana y le pidió la ordenación.

Cuando el Buddha dijo, “¡Ven, bhikkhu!”, su cabello y barba cayeron instantáneamente y se convirtió en monje. Después de escuchar su enseñanza sobre las Cuatro Nobles Verdades alcanzó el estado de arjat.

Sin embargo, el animal dorado continuaba siguiéndole a todas partes. Dondequiera que fuera, la gente de la ciudad venía a mirarlo con asombro, haciendo imposible que los otros bhikkhus meditaran en los bosques. El Iluminado entonces le instruyó que dijera la siguiente frase tres veces ante él: “Ahora he puesto fin al ciclo de nacimiento y muerte, y ya no tengo necesidad de ti”.

Al repetir esas palabras por tercera vez, el elefante desapareció en la tierra.

El Buddha explicó el karma pasado de Kanaka Vatsa: en una vida anterior, durante la época del Buddha Kashyapa, un hombre estaba circunvalando una estupa y notó que la imagen de un elefante estaba dañada. La reparó con arcilla y la pintó con oro. Luego aspiró:

En todas mis vidas futuras, que renazca en una familia de alta casta y posea riqueza ilimitada.

Como resultado, en todas sus vidas futuras nació en una familia de alta casta y fue acompañado por ese prodigioso compañero. Debido a su fe sincera en las Tres Joyas, se encontró con el Buddha, recibió enseñanzas de él pudiendo erradicar sus oscurecimientos emocionales y obteniendo la liberación.

Conexión personal

Lección principal. El poder de acumular mérito a través de actos aparentemente pequeños. Reparar una estatua dañada y pintarla con oro resultó en riqueza ilimitada durante muchas vidas. También nos enseña que cuando alcanzamos la liberación, debemos soltar incluso las bendiciones que nos han acompañado a lo largo del camino.

Cuándo invocarlo. Si necesitas subyugar emociones destructivas, cuando busques purificar acciones negativas de vidas pasadas o al desear aumentar tu sabiduría mediante el sometimiento de las aflicciones.

Cualidad distintiva. La capacidad de ayudar a resolver deudas kármicas antiguas. Los arjats intervienen activamente para ayudar a quienes tienen conexión con ellos, incluso siglos después de su propia liberación.

8) Kanaka Bharadvaya — “El Tesoro Dorado”

Morada: Godaniya, el continente occidental / Aparagodaniya
Séquito: 700 arjats
Atributos: el mudra de meditación

Su historia

La historia de Kanaka Bharadvaya también se encuentra en El Sutra de los Sabios y los Necios. Nació en la familia de un patriarca adinerado en Shravasti. Desde el primer momento, las manos del niño estuvieron cerradas en puños apretados. Cuando se abrieron, se encontraron dos monedas de oro descansando en sus palmas.

Tan pronto como los padres retiraban las monedas, dos más aparecían inmediatamente. Con el tiempo, las arcas de la casa se llenaron de monedas de oro. Por ello, la gente llamó a este niño “Tesoro Dorado”.

A medida que crecía, el mérito que había acumulado en el pasado comenzó a dar fruto, y desarrolló el deseo de convertirse en monje budista. Después de obtener el consentimiento de sus padres, se convirtió en monje novicio y observó los preceptos lo mejor que pudo.

Cuando alcanzó la edad designada, recibió la ordenación completa como bhikkhu. En la ceremonia se postró ante cada monje presente. Dondequiera que sus manos tocaban el suelo, dos monedas de oro aparecían milagrosamente. Después, siguiendo las enseñanzas del Buddha y entregándose a la práctica con empeño, obtuvo la liberación.

El Iluminado explicó su karma pasado con esta historia. Durante el tiempo del Buddha Vipashyin había un comerciante rico que hizo una gran ofrenda a la Sangha. Un hombre pobre que se ganaba la vida vendiendo leña escuchó hablar de este acto virtuoso y se regocijó profundamente. Tuvo un fuerte deseo de participar y, desde el fondo de su corazón, ofreció dos monedas de oro —todo el dinero que había ahorrado con tanto esfuerzo— al Buddha y a la Sangha. Luego formuló esta aspiración:

A través de este mérito, que en cada una de mis vidas futuras, monedas de oro aparezcan en mis manos y disfrute de gran abundancia.

Ese hombre pobre fue Kanaka Bharadvaya. En virtud de aquella ofrenda sincera y sin reservas, durante los siguientes noventa y un eones disfrutó de gran abundancia en todas sus vidas.

Conexión personal

Lección principal. El valor incomparable de las ofrendas sinceras, sin importar cuán pequeñas sean. Dos monedas de oro ofrecidas con todo el corazón por un vendedor de leña resultaron en riqueza ilimitada durante noventa y un eones. No es la cantidad lo que cuenta, sino la sinceridad y la ausencia de tacañería.

Cuándo invocarlo. Cuando busques mejorar tu situación económica, cuando desees desarrollar concentración meditativa profunda o cuando necesites recordar el valor de las ofrendas generosas a la Sangha.

Cualidad distintiva. Representa la conexión entre la generosidad genuina y la prosperidad duradera. Su historia nos recuerda que la riqueza material es resultado del mérito, y que incluso la ofrenda más humilde puede generar resultados extraordinarios si se hace con el corazón abierto.


Bakula, Rajula, Chuda Panthaka y Píndola Bharadvaya.

9) Bakula — “El Devoto Incansable”

Morada: Kuru, el continente norte / Uttarakuru
Séquito: 900 arjats
Atributos: una mangosta

Su historia

Aproximadamente setenta años antes del nacimiento del Buddha Shakyamuni, Bakula nació en una familia brahmán en la ciudad de Shravasti. Después de que su padre falleciera, adoptó la vida de un mendicante y practicó el ascetismo en una montaña, vistiendo corteza de árbol y alimentándose de frutas silvestres.

La infancia de Bakula no fue fácil. Su madre falleció cuando era pequeño y su padre volvió a casarse. La madrastra lo detestaba intensamente. En una ocasión, mientras ella hacía pan sobre un gran pozo de fuego, el pequeño Bakula se acercó y quiso tomar un pedazo. Furiosa, la madrastra le arrojó al fuego, enterrándolo con carbones. Su padre lo encontró más tarde, vivo y completamente ileso.

En otro momento, la madrastra lo echó en una olla de agua hirviendo. Y, de nuevo, emergió totalmente indemne. Y otra vez, mientras cruzaban un río, lo lanzó al agua. Una corriente se lo llevó y fue tragado por un pez gigante. Un pescador atrapó ese pez y lo llevó al mercado. Su padre estaba allí en ese momento y lo compró. Al abrir el estómago del pez, Bakula salió arrastrándose, una vez más totalmente sano.

Ya adulto, mientras Bakula meditaba en la montaña, un patriarca rico llamado Purna dispuso abundantes ofrendas para el Buddha y su séquito. Este y sus discípulos utilizaron sus poderes mágicos para volar hasta el lugar y aceptar las ofrendas.

Bakula presenció la espectacular llegada desde la cima de la montaña. Al verlos volar por el cielo, surgió en él una tremenda ola de devoción, junto con un fuerte deseo de tomar refugio en el Buddha. Sin embargo, le habría llevado mucho tiempo caminar hasta el lugar. Pensó que para cuando llegara, la ceremonia habría terminado. Así que, invocando su profunda fe, saltó desde la ladera de la montaña sin pensarlo dos veces.

El Iluminado, que todo lo ve, percibió lo que estaba sucediendo y, mediante sus poderes milagrosos, atrapó a Bakula y lo guió en un aterrizaje seguro. Le dio enseñanzas apropiadas a su nivel. Al escucharlas, obtuvo la realización de no-retornante. Después de tomar la ordenación, practicó vigorosamente y alcanzó el estado de arjat en poco tiempo. Entre todos los discípulos, Bakula es considerado el ejemplo más destacado de devoción.

El Buddha explicó el karma que protegió a Bakula durante toda su vida: en una vida anterior había sido un hombre extremadamente pobre. Un día adquirió algo de medicina y generosamente se la ofreció a un monje que sufría un terrible dolor de cabeza. Luego tomó refugio en las Tres Joyas, ofreció una moneda al Buddha y mantuvo el precepto de no matar. Aspiró:

En virtud de tomar refugio, que en todas mis vidas futuras renazca en una familia adinerada, permanezca perfectamente a salvo de cualquier daño y, finalmente, alcance el estado de arjat.

Como consecuencia de ese acto de generosidad y de ese deseo sincero, en todas sus vidas futuras durante los siguientes noventa y un eones, Bakula jamás enfermó ni fue dañado. Aquel acto de entrega no fue una excepción: simplemente, el mérito acumulado le protegía.

Conexión personal

Lección principal. La naturaleza infalible de la ley del karma. Ofrecer medicina a un monje enfermo, mantener el precepto de no matar o dar una sola moneda con el corazón abierto puede resultar en protección y salud durante incontables vidas. Todo sucede por una razón.

Cuándo invocarlo. Si buscas protección contra enfermedades o daños, cuando desees aumentar tu prosperidad material o al necesitar fortalecer tu devoción y fe.

Cualidad distintiva. Representa la devoción suprema. Aquel gesto de confianza total en el Maestro demuestra que puede superar cualquier obstáculo, y que las causas acumuladas nos protegen en formas que desafían la lógica ordinaria.

10) Rajula — “El Hijo del Buddha”

Morada: la isla de Priyangku
Séquito: 1.100 arjats
Atributos: una corona enjoyada

Su historia

La noche en la que el príncipe Siddhartha planeó dejar el palacio real se dio cuenta de que partiría sin tener un heredero reconocido. También previó que un hijo suyo desempeñaría un papel importante en sostener el Dharma. Por lo tanto, pasó tiempo con su mujer, Yasodhara, para que Rajula pudiera ser concebido.

Siddhartha estuvo realizando prácticas durante seis años antes de despertar a la budeidad. El mismo día en que alcanzó la iluminación llegó su hijo al mundo. Yasodhara lo había llevado en su vientre durante esos seis años.

Al nacer el bebé, personas de todo el clan Shakya sospecharon que Yasodhara había cometido adulterio. Para probar su inocencia, ella declaró: “Si el niño es verdaderamente descendiente del Gran Bodhisattva, ¡que el fuego se extinga y no nos queme!”. Entonces saltó al fuego estrechándolo contra su pecho. Para asombro de todos, el fuego se convirtió en un lago fresco y Yasodhara apareció en su centro, sentada sobre una flor de loto, con Rajula en brazos, completamente ileso.

¿Por qué permaneció Rajula seis años en el vientre de su madre? Los textos del Vinaya ofrecen la siguiente explicación: en una vida pasada había sido un rey que, durante una cacería, pidió a un hombre que permaneciera donde estaba hasta que regresara. Olvidándose completamente de él, no retornó hasta seis días después. El hombre esperó sin moverse durante todo ese tiempo. Como consecuencia de ese acto, debió permanecer en el vientre de Yasodhara durante seis años.

Después de que el Iluminado volviera a la Corte del rey Shuddhodana para enseñar el Dharma, Yasodhara envió a Rajula a recibirlo. Cuando el Buddha abandonaba la residencia real, el joven le rogó que le permitiera seguirle. Sabiendo que Rajula estaba en su último renacimiento, accedió y le aceptó en la Sangha.

El camino de Rajula hacia la realización fue gradual y deliberado. Cuando fue a solicitar instrucciones esenciales, el Buddha observó que aún no era el momento adecuado. Y le encomendó primero que explicara los cinco agregados (skandhas) a la gente. Al regresar Rajula, su padre le indicó que diera enseñanzas sobre las 12 bases de los sentidos (ayatanas), luego sobre los 12 eslabones del origen dependiente y, por último, que contemplara en soledad todas las enseñanzas que había dado a otros.

En su quinta visita, el Iluminado vio que por fin había llegado la hora de compartir con él la enseñanza de que todos los fenómenos condicionados son impermanentes. Y al contemplar la impermanencia, Rajula obtuvo la liberación.

Después del paranirvana del Buddha, Rajula continuó salvaguardando las enseñanzas del Dharma según lo solicitado por su padre, quien también imploró a todos los tathagatas de las diez direcciones que otorgaran bendiciones a su hijo para que pudiera proteger el Dharma en este mundo.

Conexión personal

Lección principal. La importancia de madurar gradualmente a través del servicio antes de recibir enseñanzas profundas. Rajula tuvo que enseñar a otros repetidamente antes de estar listo para la instrucción final. El camino espiritual requiere paciencia y preparación.

Cuándo invocarlo. Cuando busques que el Dharma prospere en el mundo, si necesitas paciencia en tu camino espiritual o en los momentos en que desees madurar espiritualmente a través del servicio a otros.

Cualidad distintiva. Representa la continuidad del Dharma. Su historia nos recuerda que, incluso siendo hijo del Iluminado, tuvo que recorrer su propio camino de maduración, y que enseñar a otros es, en sí mismo, el camino hacia la realización.

11) Chuda Panthaka — “El Pequeño del Camino”

Morada: Montaña del Pico del Buitre
Séquito: 1.600 arjats
Atributos: un mudra de meditación

Su historia

En Shravasti vivía una pareja brahmán cuyos hijos morían tan pronto como nacían. Cuando la esposa se quedó embarazada nuevamente, una anciana vecina les aconsejó que llevaran al recién nacido a una intersección concurrida y pidieran bendiciones a cada shramana o brahmán que pasara. Si el niño sobrevivía hasta el atardecer, su vida estaría a salvo.

Así nació el hermano mayor, quien recibió bendiciones en una intersección principal y fue llamado Panthaka (en algunos textos Maja Panthaka, que significa “Camino Grande”). Al nacer el segundo hijo, la sirvienta estaba cansada y se detuvo en un camino menor con menos tráfico. Aún así, el niño recibió bendiciones y sobrevivió. Lo llamaron Chuda Panthaka, literalmente “Pequeño Camino”.

Los dos hermanos crecieron de maneras muy diferentes. El mayor era extraordinariamente inteligente y podía memorizar todo con solo una mirada. El menor, en cambio, era excesivamente lento y no podía recordar ni un solo pasaje; tan pronto como su maestro pasaba al siguiente punto, ya había olvidado el anterior.

Años después, Panthaka, el mayor, tomó la ordenación y, finalmente, alcanzó el estado de arjat. Mientras tanto, Chuda Panthaka, el menor, se quedó sin hogar y se vio forzado a mendigar para sobrevivir. Cuando Chuda se enteró de la llegada de su hermano a Shravasti con un séquito de quinientos discípulos, fue a encontrarlo. Conmovido al ver su miseria, Panthaka le invitó a unirse a la Sangha.

Durante los tres meses del retiro de verano, el pequeño fue incapaz de memorizar un solo verso, sin importar cuánto lo intentara. Al final del retiro, el hermano mayor lo agarró del cuello, lo arrojó fuera de la habitación y le gritó: “¿Cómo puedes ser tan estúpido que no puedes memorizar ni un único verso en tres meses? ¡Eres una vergüenza para toda la Sangha!”.

Chuda estaba tan desconsolado que no podía dejar de llorar. En ese momento, el Buddha pasó y le preguntó por qué lloraba. Al escuchar lo sucedido, le dijo: “Es irrazonable que tu maestro te despida así. Soy yo quien obtuvo las santas enseñanzas a través de kalpas de práctica asidua. Ven conmigo”.

El Iluminado, para enseñarle a leer, le asignó primero a Ananda. Pero no conseguía hacer ningún progreso. Entonces le dio una frase simple: “Elimina el polvo, elimina las impurezas”. Pero ni siquiera podía recordar estas pocas palabras. 

Comprendiendo que estaba fuertemente obstruido por su karma negativo del pasado, el Buddha le pidió que puliera los zapatos de todos los monjes mientras repetía esa frase. Aunque muchos bhikkhus no querían que tocara sus zapatos, el Iluminado les dijo: “Deben permitir que les sirva para que pueda acumular mérito y purificar sus oscurecimientos”.

A través de este método, sus oscurecimientos fueron disminuyendo. Pudo recordar la frase y comenzó a contemplar su significado. Se dio cuenta de que las “impurezas externas” se referían a la suciedad que requiere limpieza física, mientras que las “impurezas internas” aludían a las emociones aflictivas de la mente. A través de la contemplación y práctica subsiguientes, desarraigó todas sus aflicciones y obtuvo la liberación.

¿Por qué era tan lento de mente? El Iluminado explicó que en una vida anterior había sido un erudito conocedor del Tripitaka que no era nada generoso cuando se trataba de compartir las enseñanzas con otros. No enseñaba a otras personas ni siquiera un verso. Las consecuencias de ser egoísta con el Dharma son extremadamente graves.

Conexión personal

Lección principal. Nunca debemos perder la fe en nuestra práctica, sin importar cuán lentos seamos. El servicio humilde a la Sangha es un método poderoso para purificar acciones negativas del pasado. Y debemos ser generosos al compartir el conocimiento, especialmente las enseñanzas del Dharma.

Cuándo invocarlo. Si te sientes incapaz o lento en tu práctica espiritual, cuando necesites purificar oscurecimientos kármicos o al buscar transformar la confusión y la torpeza mental en claridad y discernimiento.

Cualidad distintiva. Representa la esperanza para todos los que se sienten inadecuados. Su historia demuestra que no existe mente demasiado obstruida para alcanzar la liberación, y que el servicio humilde combinado con contemplación sincera puede lograr lo que la mera memorización intelectual no puede.

12) Píndola Bharadvaya — “El Mendigo de Limosnas”

Morada: Videja, el continente oriental / Purvavideja
Séquito: 1.000 arjats
Atributos: un texto y un cuenco de limosnas

Su historia

Píndola fue hijo de un ministro. Desde su nacimiento estuvo rodeado de riqueza y disfrutó de una vida feliz. Sin embargo, con el tiempo reconoció que los placeres mundanos son completamente inútiles, como un sueño o una ilusión. Los asuntos y búsquedas mundanas carecían de sentido para él. Por lo tanto, tomó la ordenación y se entregó a la práctica con empeño. Pronto alcanzó el estado de arjat.

¿Por qué permanece en el mundo después del paranirvana del Buddha? Una explicación es que es para expiar su exhibición de poderes milagrosos contra los deseos del Iluminado.

Se registra en los sutras Agama que una vez, cuando el Buddha estaba en Shravasti, la hija de Anathapindika uno de sus principales benefactores deseaba hacerle, a él y a su séquito, una gran ofrenda. Sin embargo, ella vivía en otro país muy lejano. Invocando su inmensa fe, oró sinceramente para que aceptara su invitación. El Iluminado respondió a su súplica pidiendo a todos los arjats con poderes milagrosos que asistieran a la ofrenda del día siguiente.

Llegado el momento, el Buddha y la Sangha volaron para recibir su ofrenda. En ese momento, Píndola estaba cosiendo su túnica monástica y había olvidado completamente la invitación. Incluso los arjats pueden ser olvidadizos.

Al recordar la cita, ya era tarde. Miró con su poder de clarividencia y vio que el Maestro ya había llegado y estaba a punto de recibir la ofrenda. Así que clavó la aguja de coser en el suelo, se puso su túnica y comenzó a volar en su dirección. Como el hilo de la túnica todavía estaba unido a la aguja, toda la montaña se desarraigó y voló detrás de él.

Mientras volaba por el cielo con la montaña siguiéndole, una mujer embarazada miró hacia arriba y se aterrorizó de que pudiera caer sobre ella. Como resultado, trágicamente tuvo un aborto espontáneo y perdió al bebé.

Cuando llegó, el Iluminado le reprendió severamente: “No solo llegaste tarde, sino que también has cometido el acto de matar. Has cometido una falta muy grave. Después de que yo entre en nirvana, tendrás que permanecer en este mundo para salvaguardar el Dharma hasta que venga el Buddha Maitreya”.

Su historia con el rey Udayana ilustra otro aspecto de su carácter. En ese tiempo, el monarca le visitaba frecuentemente con gran respeto. Sin embargo, Píndola nunca se levantaba para recibirlo. Finalmente, Udayana se hartó de su comportamiento y pensó: “Mañana, si sigue sin levantarse a saludarme, le haré matar”.

El gran arjat era bien consciente de sus intenciones y reflexionó: “Si me levanto a saludar al monarca como a un ser ordinario, las consecuencias negativas que esto creará le harán perder su corona. Sin embargo, si no le recibo con esta formalidad, cometerá el acto atroz de matar a un arjat, lo cual le hará caer en los reinos infernales. Ambas opciones le traerán gran sufrimiento”.

Pensando que sería mejor para el rey perder su trono que caer en los reinos infernales, al ver que se acercaba, bajó de su asiento y dio siete pasos hacia él. Debido a esto, el rey no le mató. Sin embargo, el resultado no fue insignificante: siete días después, Udayana fue capturado por un soberano rival y mantenido prisionero durante siete años. Después de esta calamidad, recuperó el trono.

Conexión personal

Lección principal. La importancia de ser humilde en presencia de la Sangha. Una persona ordinaria carece del mérito de ser honrada por un ser noble. Aquellos que son cautelosos con la ley kármica siempre se conducen con humildad en presencia de seres realizados.

Cuándo invocarlo. Si buscas que los maestros del Dharma vivan largo tiempo, cuando desees profundizar en la práctica o quieras cultivar humildad genuina.

Cualidad distintiva. Representa la permanencia del Dharma en el mundo. Está destinado a quedarse hasta la llegada del Buddha Maitreya, sirviendo como puente viviente entre las enseñanzas del Maestro y el próximo buddha.


Panthaka, Nagasena, Gopaka y Abheda.

13) Panthaka — “El Mayor del Camino”

Morada: el Mundo Treinta y Tres
Séquito: 900 arjats
Atributos: un mudra de enseñanza y un texto

Su historia

Panthaka es el hermano mayor de Chuda Panthaka. Creció hasta convertirse en un maestro altamente inteligente y talentoso. A menudo tenía quinientos estudiantes siguiéndole. Les enseñaba las tradiciones brahmánicas y era muy respetado por ellos.

Un día, los residentes de la ciudad escucharon que Moggallana y Shariputra, dos de los principales discípulos del Buddha, iban a llegar. Todos salieron corriendo a darles la bienvenida. Panthaka preguntó por sus cualidades, intrigado con el hecho de que suscitaran tanta atención. Se enteró de que ambos habían nacido como brahmanes, la casta más alta, pero habían renunciado a todo para convertirse en monjes budistas.

No podía entender su decisión de renunciar a su estatus y sus privilegios. Uno de sus estudiantes le dijo: “Moggallana y Shariputra son sabios excepcionales que han obtenido la liberación. Deberías ir a escuchar sus enseñanzas. Definitivamente te beneficiarás”. Así que Panthaka decidió ir en secreto a escuchar lo que decían.

Aunque no halló a los dos arjats, se encontró con otro bhikkhu que practicaba meditación caminando bajo un árbol. Impresionado por su porte y habla, le preguntó sobre las enseñanzas del Buddha. En respuesta, el bhikkhu le presentó las diez acciones virtuosas y las diez no virtuosas. Después de escuchar esta enseñanza, Panthaka se sintió convencido y prometió regresar.

En su segunda visita, el bhikkhu le enseñó los doce eslabones del origen dependiente. Después de reflexionar sobre esta enseñanza, Panthaka se dio cuenta de que la realidad del samsara era bastante diferente de lo que le habían enseñado previamente. Le preguntó a su interlocutor si podía convertirse en monje, ya que deseaba unirse a la Sangha para actualizar las enseñanzas del Iluminado. Este aceptó y le dio la ordenación.

Le explicó que, según la guía del Buddha, había dos caminos principales: leer y recitar los sutras o meditar sobre las enseñanzas. Le preguntó: “¿Cuál te gustaría seguir?”. Panthaka respondió: “¡Ambos!”.

Desde entonces, se dedicó a recitar sutras y a practicar meditación. Algún tiempo después alcanzó el estado de arjat. Entonces envió a buscar a cientos de sus antiguos discípulos y les guió a tomar refugio en el budismo. Más tarde, el Iluminado le instruyó para que morara en el Cielo de los Treinta y Tres y salvaguardara el Dharma a través de su poder milagroso.

Conexión personal

Lección principal. Una vez que comenzamos a practicar el budismo, hay dos (o tres) tareas que debemos cumplir: escuchar las enseñanzas del Dharma y reflexionar sobre lo que escuchamos, y meditar para actualizar esas enseñanzas. La respuesta de Panthaka —“¡Ambos!”— nos recuerda que estudio, reflexión y práctica no son caminos separados, sino complementarios.

Cuándo invocarlo. Si buscas integrar el estudio intelectual con la práctica meditativa, cuando desees que los gurús vivan eternamente o ante la necesidad de claridad sobre cómo proceder en tu camino espiritual.

Cualidad distintiva. Representa la síntesis perfecta de estudio y meditación. Su historia muestra cómo un maestro establecido en otra tradición puede reconocer la verdad cuando la encuentra, y cómo la humildad intelectual abre las puertas a la realización.

14) Nagasena — “El Ejército de los Nagas”

Morada: la gran montaña Vipala Parshva / las laderas del Monte Meru
Séquito: 1.200 arjats
Atributos: un jarrón y un bastón monástico

Su historia

Nagasena nació en la familia real de un reino del norte de la India. Como príncipe, estaba destinado a convertirse en rey. Sin embargo, habiendo presenciado el inmenso sufrimiento causado por la guerra, los impuestos y el trabajo forzado, sintió una profunda repulsión por la vida mundana. Se dio cuenta de que si ascendía al trono, toda su vida estaría ocupada por estas actividades sin sentido.

Por lo tanto, renunció a su derecho al trono, fue a ver al Buddha Shakyamuni y solicitó convertirse en monje. Según algunas fuentes históricas, el Iluminado tenía 55 años cuando le recibió y le otorgó la ordenación.

Después de convertirse en monje, estudió el Tripitaka asiduamente y pronto alcanzó el estado de arjat. Para retribuir la gran bondad del Buddha por guiarle hacia el despertar, fue al Cielo de los Cuatro Grandes Reyes a enseñar el Dharma a los devas.

Entre todos los discípulos, Nagasena es alabado como el ejemplo más destacado de no-apego. Aunque muchos fueron grandes renunciantes, fue el más renombrado por abandonar su título real y todos los privilegios asociados a él.

Es también célebre por los debates filosóficos registrados en el texto clásico Las Preguntas del Rey Milinda. En esa obra, un escéptico rey grecobactriano le plantea preguntas profundas sobre la naturaleza del yo, el karma y el renacimiento.

Con agudeza dialéctica y compasión, Nagasena ilumina las enseñanzas del Buddha para alguien que viene de una tradición completamente diferente, demostrando que la verdad del Dharma trasciende las fronteras culturales.

Conexión personal

Lección principal. La única felicidad estable que podemos alcanzar es la alegría de la iluminación. El dinero, el alto estatus social o una buena familia no traen verdadera paz. La mejor manera de retribuir la bondad del Buddha y de nuestros guías espirituales es practicar las enseñanzas según sus instrucciones y esforzarnos por beneficiar a los seres.

Cuándo invocarlo. Si buscas cultivar el desapego de las posesiones y del estatus mundano, cuando desees que los grandes maestros vivan largo tiempo o en momentos en que necesites inspiración para soltar lo que te ata a samsara.

Cualidad distintiva. Representa el no-apego supremo. Su renuncia al trono real demuestra que ningún privilegio mundano puede compararse con la libertad de la iluminación, y que la verdadera nobleza reside en el despertar espiritual, no en los títulos terrenales.

15) Gopaka — “El Oculto”

Morada: la gran montaña Bhijula
Séquito: 1.400 arjats
Atributos: un texto

Su historia

Gopaka nació en la familia de un patriarca rico, pero desde el momento en que llegó al mundo su cuerpo estuvo cubierto de forúnculos. A medida que crecía, las llagas se extendieron hasta cubrirlo completamente, supurando sangre y pus. Era insoportable de ver.

Incapaces de verle sufrir, sus padres buscaron muchos médicos y tratamientos diferentes, pero todo fue en vano. Para no exponer la fealdad y el hedor del cuerpo de su hijo a otras personas, lo cubrían con agua perfumada y ropas. De ahí proviene su nombre: “El Oculto”.

Años después, algunas personas que conocían su condición le sugirieron que fuera a ver al Buddha Shakyamuni, renombrado como el “Gran Sanador de Todas las Enfermedades”. Gopaka fue a verlo siguiendo ese consejo.

El Iluminado le habló del sufrimiento que surge de los cinco agregados. Al escuchar esta enseñanza, Gopaka expresó profundo remordimiento y confesó todo su karma negativo. Tan pronto como hizo su confesión, todas las llagas de su cuerpo desaparecieron completamente. Lleno de alegría, solicitó los votos monásticos budistas. Después de tomar la ordenación, practicó las enseñanzas diligentemente y, con la maduración de causas y condiciones cultivadas en vidas pasadas, obtuvo la liberación rápidamente.

¿Qué acciones había cometido para nacer con un cuerpo lleno de llagas? El Buddha respondió con esta historia: hace mucho tiempo, dos patriarcas adinerados mantenían una relación hostil entre sí. Uno de ellos ganó el favor del rey haciéndole ofrendas de grandes riquezas, y acusó al otro de conspirar contra él. Con el permiso del rey, le azotó viciosamente y roció veneno sobre sus heridas.

Esta terrible experiencia causó que el patriarca víctima desarrollara una profunda repulsión hacia la vida mundana. Regaló todas sus riquezas y fue a vivir a un bosque, meditando solo. Sin la guía de un maestro, obtuvo el logro de pratyekabuddha o realizador solitario.

Entonces reflexionó que haber sido falsamente acusado y asaltado físicamente había sido en realidad una circunstancia positiva, ya que le había conducido a su realización. Para recompensar la bondad de su agresor, decidió ayudarle a evitar el coste que inevitablemente resultaría de sus terribles acciones. Por lo tanto, le mostró poderes milagrosos. El patriarca agresor desarrolló gran fe y confesó todas sus malas acciones.

Sin embargo, su karma negativo no fue completamente purificado y tuvo que atravesar muchas dificultades físicas en vidas posteriores. En su último renacimiento, todavía sufrió una enfermedad severa. Ese patriarca agresor renació como Gopaka en esta, su última vida.

Pudo obtener la liberación tan rápidamente porque en tiempos del Buddha Kashyapa había sido un monje que observó sus preceptos de forma muy pura durante toda su vida. Las causas de esa conducta maduraron en su último renacimiento, allanando el camino hacia la liberación completa.

Conexión personal

Lección principal. Las circunstancias desfavorables pueden ser un incentivo para seguir el camino espiritual. Como dijo el Venerable Longchenpa (1308-1364) debemos ver los obstáculos como estímulos en nuestro camino. Podemos estar agradecidos con quienes nos causaron dificultades, ya que esto puede convertirse en el impulso que nos conduzca al Dharma.

Cuándo invocarlo. Al afrontar enfermedades físicas o mentales que parecen incurables, cuando necesites transformar circunstancias adversas en oportunidades espirituales o si buscas que la vida de los gurús permanezca indestructible.

Cualidad distintiva. Representa la transformación del sufrimiento en liberación. Su historia demuestra que incluso las acciones más graves pueden purificarse a través de la confesión sincera y las bendiciones del Buddha, y que las peores circunstancias pueden convertirse en la puerta hacia la iluminación.

16) Abheda — “El Inquebrantable”

Morada: el Himalaya
Séquito: 1.000 arjats
Atributos: una estupa

Abheda nació en una familia brahmán en la India y fue un niño excepcionalmente refinado. A medida que crecía, encontraba gran alegría en realizar actos de generosidad. Con el tiempo se cansó de la vida mundana y, al conocer al Buddha, solicitó la ordenación. Después de convertirse en monje, profundizó en el Tripitaka, practicó en consecuencia y alcanzó el estado de arjat.

Entre todos los discípulos, fue alabado como “el primero en compasión”. No era una compasión pasiva: si veía sufrimiento, actuaba. Aunque los bhikkhus generalmente tienen prohibido exhibir poderes sobrenaturales, el Iluminado lo eximió en varias ocasiones porque sus motivaciones eran puras.

En una ocasión utilizó sus poderes para rescatar a su sobrino, secuestrado por bandidos en el camino hacia el monasterio. Cuando otros bhikkhus se lo reportaron al Buddha, explicó sus razones: “Si no hubiera empleado mi poder sobrenatural para salvarlo, una familia se habría desmoronado, los no-budistas se habrían deleitado en la tragedia y muchos budistas se habrían desanimado de venir al vihara”. Después de examinar sus motivos, el Iluminado lo excusó.

En otro momento encontró a una niña de una familia empobrecida que lloraba porque no podía permitirse ropa fina para un evento especial. Por compasión, utilizó su poder sobrenatural para convertir pedazos de hierba en deslumbrantes piezas de joyería de oro fino. La niña fue al evento bellamente adornada, pero el rey, al ver el oro tan exquisito, encarceló a su madre sospechando que mentía sobre su origen.

Abheda fue directamente al palacio. Para convencer al monarca, tomó un palo y golpeó un pilar haciendo que el edificio entero resplandeciera como oro puro. Al presenciar este milagro, el rey se quedó convencido e inmediatamente ordenó liberar a la madre.

Había, sin embargo, un aspecto curioso en su carácter. Debido a haber renacido como brahmán durante quinientas vidas, tenía una tendencia establecida a la arrogancia. A menudo se dirigía a otros como shudrá, la casta más baja, sin poder evitarlo. Ya fuera una mujer ordinaria o un rey, la palabra escapaba de su boca. Incluso al disculparse por haberla empleado, seguía repitiéndola.

Cada vez que quería cruzar el río Ganges para mendigar comida, chasqueaba los dedos y decía a la diosa del río: “¡Shudrá, detén el río!”. El río cesaba de fluir y aparecía un camino por el que podía caminar. Finalmente, la diosa se hartó de su arrogancia y se quejó ante el Iluminado. Este le pidió que se disculpara. Abheda juntó las palmas y le dijo: “Lo siento mucho, Shudrá. Por favor, no te enojes conmigo”. Como era un arjat, no tenía intención de ser grosero, ¡pero su disculpa era tan ofensiva como el insulto original!

El Buddha le reprendió: “Como arjat, ¿no deberían todas tus emociones perturbadoras haber sido erradicadas? ¿Por qué sigues con este viejo hábito de quinientas vidas?”. Después de esto, Abheda logró deshacerse de él de una vez por todas.

Lección principal. Incluso los arjats pueden estar sujetos a hábitos profundamente arraigados, por lo que no es sorprendente que las personas ordinarias seamos propensas a fuertes tendencias condicionadas. Independientemente de cuán obstinadas sean nuestras costumbres, debemos hacer todo el esfuerzo por cambiarlas, siendo conscientes de nuestro comportamiento y tratando de contrarrestar nuestras tendencias negativas tanto como sea posible.

Cuándo invocarlo. Si necesitas cultivar compasión activa que beneficie a los seres, cuando busques superar patrones que obstaculicen tu práctica o al desear que los guías espirituales vivan largo tiempo y que el Dharma prospere.

Cualidad distintiva. Representa la compasión en acción. A pesar de sus imperfecciones habituales, fue alabado por el Buddha como “el primero en compasión” porque actuaba para aliviar el sufrimiento de los seres, demostrando que la compasión genuina se manifiesta en acciones concretas, no solo en buenos sentimientos.

B. Figuras adicionales

Upasaka Dharmata

1) Upasaka Dharmata

Atributos: abanico, jarrón y textos del Dharma
Compañero: un tigre

Su historia

A diferencia de los dieciséis sabios anteriores, Dharmata no es un monje ordenado, sino un upasaka, un practicante laico. Su inclusión en la plegaria fue una decisión deliberada del Gran Pandita Shakya Shri, quien la compuso. Esto indica que poseía cualidades extraordinarias: los 16 Arjats no habrían aceptado una invitación de alguien ordinario.

Se dice que fue un laico chino que vivió durante el reinado del Emperador Su Zong, de la Dinastía Tang. Para el retiro de verano en las regiones Han, el emperador, muy favorable al budismo, envió a un noble sabio a la India a que invitara a los 16 Arjats. Ese noble sabio pudo haber sido Dharmata, aunque los textos difieren en este punto. Durante el retiro, les sirvió de cerca.

Como los 16 Arjats se hospedaban cerca de un gran bosque y frecuentemente entraban en él, Dharmata, quien para entonces era un majasiddha realizado, domó un tigre feroz y le ordenó protegerlos. Por eso aparece siempre acompañado de este animal en las pinturas tradicionales.

Algunos textos sugieren que Dharmata era en realidad una mujer. El tigre que la acompañaba la protegía de ser dañada por personas con malas intenciones. Los artistas tibetanos han representado su figura en una forma neutra en cuanto al género, dejando abierta esta cuestión.

Se dice que es una emanación de Avalokiteshvara. Dado que Avalokiteshvara considera al Buddha Amitabha como su deidad principal, Dharmata también lo visualiza y le reza constantemente. Por lo tanto, recitar esta plegaria continuamente crea las condiciones favorables para renacer en Sukhavati.

Conexión personal

Lección principal. El camino laico es un camino completo. La inclusión deliberada de Dharmata nos recuerda que la práctica espiritual profunda no requiere ordenación monástica. La devoción sincera, el servicio a los seres realizados y la visualización constante de la deidad son herramientas poderosas al alcance de todos.

Cuándo invocarlo. Si como practicante laico sientes que tu camino es menos válido que el monástico o cuando busques fortalecer tu conexión con el Buddha Amitabha y aspires a renacer en Sukhavati.

Cualidad distintiva. Representa la universalidad del Dharma. Su presencia entre los 16 Arjats es un mensaje claro: la iluminación no tiene fronteras de género ni de estado monástico.

Los Cuatro Grandes Reyes (Catur Majaraja): Dhritarashtra (Este), Virudhaka (Sur), Virupaksha (Oeste) y Vaishravana (Norte).

2) Los Cuatro Grandes Reyes (Catur Majaraja)

Direcciones: Norte, Sur, Este y Oeste
Morada: las laderas inferiores (cuarto nivel) del Monte Meru en el Cielo de los Cuatro Grandes Reyes

Su historia

Los Cuatro Grandes Reyes son las deidades protectoras que guardan las cuatro direcciones cardinales del mundo. A diferencia de los 16 Arjats, no son seres iluminados, sino deidades del reino del deseo que han tomado el voto de proteger el Dharma.

¿Cómo llegaron a serlo? En tiempos del Buddha Kashyapa, dos reyes naga y dos reyes garuda vivían en las laderas del Monte Meru. Como los garudas eran enemigos naturales de los nagas, estos siempre debían cuidarse de ser dañados por los primeros.

Más tarde, los nagas tomaron refugio en las Tres Joyas, y los garudas ya no pudieron dañarles por la fuerza. Al enterarse de que esta protección provenía de tomar votos de refugio y observar los preceptos, los garudas también fueron a ver al Buddha, tomaron refugio y siguieron los preceptos básicos.

Desde entonces, se convirtieron en buenos amigos. Juntos, actuaron de acuerdo con las enseñanzas del Buddha Kashyapa. Y, al morir, formularon esta aspiración:

Que renazcan como señores dondequiera que nazcan, y que sostengan las enseñanzas del Buddha Shakyamuni.

Por el poder de ese deseo, renacieron como los Cuatro Grandes Reyes, y protegen a todos aquellos que sostienen las enseñanzas del Iluminado.

Cada uno guarda una dirección y encarna una enseñanza:

  • Dhritarashtra (Este) toca un instrumento de cuerdas, recordándonos seguir el camino medio: ni demasiado tensos ni demasiado relajados.
  • Virudhaka (Sur) porta una espada, símbolo de la sabiduría que corta las emociones aflictivas.
  • Virupaksha (Oeste) lleva un dragón enrollado, evocando la urgencia de ser conscientes del cambio constante en el mundo.
  • Vaishravana (Norte) sujeta un estandarte de la victoria. Su nombre significa “Hijo de aquel que ha escuchado muchas cosas”, señalando la necesidad de ampliar nuestro conocimiento.

Según la tradición, en ciertos días del mes —las fechas varían según el sutra— los Grandes Reyes descienden al mundo humano a vigilar el comportamiento de las personas y a ofrecerles sus bendiciones. En esos días de los “Protectores del Dharma” es especialmente valioso hacer ofrendas a las Tres Joyas y realizar acciones virtuosas.

En casi todos los monasterios budistas, sus imágenes aparecen prominentemente en la entrada. Cuando los veas, puedes hacer la aspiración:

¡Que pueda emular a los Cuatro Grandes Reyes y siempre salvaguardar y ayudar a difundir el Dharma!

Conexión personal

Lección principal. La protección del Dharma es una responsabilidad compartida. Los Cuatro Grandes Reyes nos inspiran a ser nosotros también guardianes activos de las enseñanzas, cada uno desde nuestra propia dirección y capacidad.

Cuándo invocarlo. En los días de observancia, si buscas protección en tu práctica o al desear fortalecer tu dedicación en custodiar y difundir el Dharma en el mundo.

Cualidad distintiva. Representan el compromiso inquebrantable al servicio del Dharma. Vestidos con la “armadura de la diligencia”, nos recuerdan que proteger las enseñanzas requiere esfuerzo constante y vigilancia, no solo buenas intenciones.

C. Tu viaje continua

Ahora que has conocido a cada uno de los 16 Arjats, sus historias y enseñanzas, te invito a detenerte un momento en la reflexión.

¿Hay alguno con quien sientas una conexión especial? 

No es necesario que resuenes con todos ellos por igual. Basta con que uno solo de estos seres haya tocado algo en tu interior. Esa conexión es real… y puede ser el punto de partida de una relación que se profundice con cada puya.

La próxima vez que recites la plegaria, algo habrá cambiado. Los nombres que antes sonaban lejanos ahora tienen historias, lugares, enseñanzas. Lo que parecía un ritual distante empieza a sentirse como un encuentro vivo con seres que, aunque invisibles, están presentes.

Su voto sigue activo. Tu práctica lo activa.


Imágenes

La imagen principal de Shakyamuni Buddha con los 16 Arjats proviene de Himalayan Art Resources, una fuente inestimable para el estudio del arte budista y del Himalaya.

Las imágenes de los 16 Arjats han sido tomadas de Rigpa Wiki, bajo licencia Creative Commons Atribución-NoComercial 3.0 (CC BY-NC 3.0)


Próximos pasos

Este artículo es el segundo de una serie sobre los 16 Arjats. Si aún no has leído el primero, te espera en Los 16 Arjats: guía para profundizar en la puya. 

Y si sientes la llamada, únete a la próxima puya para poner en práctica lo que has descubierto aquí.


Reflexión

¿Con qué arjat te has sentido más identificado y por qué? 

¿Ha cambiado la lectura de estos artículos tu forma de vivir la puya?


Bibliografía

Cornu, Philippe. Diccionario Akal del Budismo, Traducción: Francisco Javier López Martín. Madrid: Ediciones Akal, 2004.

Khyentse Wangpo, Yamyang. La Puya de los Dieciséis Arjats: Una Oración para Hacer Florecer el Dharma y la Larga Vida de los Maestros. 5.ª ed. Pedreguer (Alicante), España: Paramita Editorial (Fundación Sakya), 2025.

Shakyashri, Pandita. Homage and Offerings to The Sixteen Elders. Comentario de Khenpo Sodargye. Autoedición, 2022.


Imagen de Eduardo Santos

Eduardo Santos

Ingeniero y ultramaratonista. Miembro de la sangha de Paramita Uruguay.

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